Fundado en 1910
Marisco de La Trainera

Marisco de La Trainera

El clásico restaurante del barrio de Salamanca para chuparse los dedos con su marisco

La Trainera es un homenaje culinario al buen producto, a los tesoros que esconde el más bello manto azul

Un clásico de siempre, lugar icónico de la gastronomía del barrio de Salamanca, La Trainera en un homenaje culinario al buen producto, a los tesoros que esconde el más bello manto azul. Fundado en 1966 por Miguel García Gómez, restaurante de tradición familiar que halló su amarre en la calle Lagasca frente al mercado de La Paz. Un puente desde los puertos pesqueros a Madrid con una excelente materia prima. Restaurante de tonos marineros con un expositor a la entrada que ya augura una excelente bienvenida con marisco y pescado de altura. Diferentes espacios con una barra para disfrutar de cañas y raciones de buen marisco, mesas bajas y unos reservados en los que compartir confidencias, sonrisas e inmejorables ratos culinarios. Una bandera en torno al rodaballo, del que hace gala con sobrados méritos para encumbrarlo como el mejor de Madrid.

Carta de mar, de puro producto de temporada en la que se cuida la materia, se mima la calidad y se sirve con maestría. Inicios de pulpo a la gallega con cachelos, buena textura y sabor desplegando aires de Galicia, cremosidad y suavidad con una ensaladilla rusa que se eleva por la calidad de las gambas. Guiños en los entrantes a los ibéricos con un jamón Gran Reserva, lomo o reminiscencias de huerta en cálido abrazo con el mar a través de las alcachofas naturales con gambas. Ligereza y frescura en un salpicón de marisco variado en el que se enaltece una fina cebolla y pimientos con el marisco. Espacio para la concha y para rebañar con pan la salsa con unas deliciosas almejas a la sartén. Calidad y producto porque cuando se tiene, sólo hay que tener el arte de saber mimarlo y en La Trainera esa suerte se ejerce con sabiduría culinaria. En tiempos de invierno caldo de pescado y marisco o sopa de productos de mar para reconciliarnos con la cuchara y con esa cocina de toda la vida, que despliega sabores y aromas de nuestras abuelas. Mar y huerta con unos suculentos pimientos rellenos de bogavante.

Continuidad en la calidad con la elegancia de unas anchoas artesanas de Santoña, salinidad y textura en un viaje al epicentro de Cantabria, producto que se encumbra bañado en aceite de oliva. Buen arte en la fritura que se despliega con los calamares de potera a la romana, finos cortes y buen rebozado para dejar el producto intacto. Pecados de adobo que se vuelven adictivo y clásicos del sur con una inolvidable gamba de Huelva a servir a la plancha o cocida.

Gambas al ajillo

Gambas al ajillo

Notas picantes con las gambas al ajillo en otro pase destinado a ser rebañado con pan. Delicias de salmón ahumado en método tradicional o recubriéndolo con la melosidad de huevos en un revuelto que encandila. Primeros envites a los que le pondremos burbujas con un Tattinger, de las variedades de Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier con aromas y sabores frutales, burbuja fina para un paso elegante en boca. Champagne ideal para maridar la selección de ostras francesas que en La Trainera se lucen, producto de aquí y de allá, tesoros culinarios desde el Mediterráneo a las costas francesas. Envite perfecto para degustar las aguas salinas en estado puro, con una textura consistente, un sabor elegante y una materia que en cada pase enamora. Recetas tradicionales, aderezos sin estridencias y cocina de toda la vida en un restaurante de estética clásica que nunca pasa de moda.

Navajas

Navajas

Las expectativas se confirman en la vista a la entrada y se disfrutan en la mesa con unos magníficos camarones de la Ría gallega, unos percebes de considerable tamaño y pura frescura y unas cigalas que hacen las delicias del comensal por su tamaño, la firmeza del cuerpo y el exquisito sabor de la cabeza. Carabineros XXL y una langosta del Cantábrico que destaca por su elegancia. Imprescindible el bogavante de los mares cántabros, en los que las frías profundidades del mar dan a luz un producto superlativo. Paso imperial por Galicia para traernos hasta la calle Lagasca un pedacito de ese paraíso gastronómico gallego degustando unas auténticas almejas de Carril que se sirven al natural, un centolla de tronío o un buey de mar. Reinando sobre ellas unas magníficas nécoras. Finura en las navajas servidas a la plancha o al natural. Festival de calidad y producto que continuamos regando con un Pazo de San Mauro de 2025, albariño del Condado de Tea mostrando una nariz de notable intensidad y complejidad aromática, matices de manzana y cítricos para desplegarse en boca con frescura, mineralizad y persistencia. Blanco expresivo y floral con marcada generosidad aromática.

Almejas de carril

Almejas de carril

Del marisco de altura a las piezas imperiales que comienzan con un lomo de merluza a la marinera acompañado con almejas de carril y gambas, un «lenguado trainera» de considerable tamaño y pura elegancia en sus lomos, calidad in crescendo para disfrutar de un magnífico rape o de una lubina a la espalda hasta extender una alfombra imperial al rodaballo, el mejor de Madrid según narran las crónicas culinarias, homenaje excelso a los amantes del buen comer con un impresionante tamaño y una materia que recuerda a los iconos de Guetaria, caricias de aceite con su pil pil para un pase que irremediablemente lleva al disfrute. Un clásico de toda la vida con un precio en torno a ochenta euros por persona, que sigue reinando en el mar y en el Barrio de Salamanca desde hace más de seis décadas.

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