Peregrinos de la Romea Strata contemplan su destino: Roma

Peregrinos de la ruta Romea Strata contemplan su destino: Romaitalia.it

Las cinco grandes rutas de peregrinación que llegan a Roma atravesando el Lacio

A través del Lacio llegan hasta la capital italiana cinco rutas históricas de peregrinación que atraviesan pueblos medievales, antiguos caminos, monasterios, valles sagrados y paisajes vinculados al cristianismo

Todos los caminos llevan a Roma, dice el viejo tópico. Pero en el Lacio esa frase tiene una dimensión literal. La región que rodea a la capital italiana es el tramo final de algunas de las grandes rutas de peregrinación europeas, itinerarios que durante siglos guiaron a caminantes, monjes, comerciantes y viajeros hacia la Ciudad Eterna.

La región que rodea a la capital italiana es el tramo final de algunas de las grandes rutas de peregrinación europeas

Hoy esas rutas han recuperado protagonismo gracias al interés por el turismo lento, los caminos culturales y los viajes con sentido espiritual. No hace falta recorrer cientos de kilómetros para disfrutar de ellos: muchos viajeros eligen solo algunas etapas del Lacio, combinando senderismo, pueblos históricos, abadías y llegada final a Roma.

La Vía Francígena

Roma, la Ciudad Eterna, aguarda a los caminantes y peregrinos de estas cinco rutas

Roma, la Ciudad Eterna, aguarda a los caminantes y peregrinos de estas cinco rutasitalia.it

La más conocida es la Vía Francígena, el gran camino medieval que unía Canterbury con Roma. En su tramo final atraviesa la Tuscia, al norte del Lacio, con paradas como Acquapendente, Bolsena, Montefiascone, Viterbo o Sutri antes de entrar en la capital. Es, probablemente, la ruta romana más comparable al Camino de Santiago por tradición, señalización y fuerza viajera.

Tramo de la Vía Francígena

Tramo de la Vía Francígenaitalia.it

Otra vía importante es la Vía Romea Germánica, que reconstruye el itinerario descrito en el siglo XIII por el abad Alberto de Stade desde el norte de Europa hasta Roma. Su llegada al Lacio comparte paisajes con otras rutas históricas y permite entender cómo la capital italiana actuó durante siglos como gran punto de convergencia religiosa, política y cultural.

Basílica de San Francisco en su Vía de peregrinación

Basílica de San Francisco en su Vía de peregrinaciónitalia.it

La tercera es la Romea Strata, un conjunto de caminos procedentes del centro y este de Europa que conectaban territorios hoy situados en países como Polonia, República Checa, Austria o Eslovenia con el norte de Italia y, finalmente, con Roma. Es la menos conocida por el gran público, pero está ganando presencia como itinerario cultural europeo.

Los lugares del santo de Asís

Junto a ellas aparece la Vía de San Francisco, especialmente interesante para quienes buscan una ruta de fuerte contenido espiritual. Une lugares vinculados al santo de Asís y atraviesa el valle de Rieti, considerado uno de los territorios franciscanos más importantes de Italia. Greccio, Poggio Bustone, Fonte Colombo o La Foresta son algunos de sus puntos clave antes de continuar hacia Roma.

Peregrinos en el Camino de San Benito

Peregrinos en el Camino de San Benitoitalia.it

El quinto gran itinerario es el Camino de San Benito, ligado al fundador del monacato occidental. Su recorrido conecta lugares esenciales de la vida benedictina, con paradas tan relevantes como Subiaco, donde san Benito vivió como eremita, y Montecassino, la gran abadía que se convirtió en símbolo de la tradición monástica europea.

Antesala de Roma

En todas estas rutas el viajero encuentra ciudades medievales, lagos volcánicos, monasterios, ermitas, calzadas antiguas, bosques y pequeños pueblos que ofrecen una imagen muy distinta de la Roma más monumental. La región del Lacio funciona así como antesala espiritual y paisajística de la capital.

En todas estas rutas el viajero encuentra ciudades medievales, lagos volcánicos, monasterios, ermitas, calzadas antiguas, bosques y pequeños pueblos

En estas rutas el viajero encuentra ciudades medievales, monasterios, ermitas, calzadas antiguas y pequeños pueblosGiulia Pesarin italia.it

La mejor época para recorrer algunos tramos suele ser primavera u otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los caminos resultan más cómodos. Muchos itinerarios pueden hacerse por etapas cortas, con apoyo de tren, coche o alojamientos rurales, sin necesidad de afrontar la ruta completa. Y Roma no es solo el final porque en estos caminos el viaje empieza mucho antes de llegar a la ciudad de San Pedro.

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