04 de diciembre de 2022

El uso de eufemismos, como interrupción voluntaria del embarazo, es una de las falacias empleadas por quienes defienden que el aborto es un derecho

El uso de eufemismos, como interrupción voluntaria del embarazo, es una de las falacias empleadas por quienes defienden que el aborto es un derechoUnsplash

A favor de la vida

Falacias y presión de los 'lobbies' abortistas: los obstáculos a las políticas provida en Europa

La diputada de Vox ante el Parlamento Europeo Margarita de la Pisa ha organizado un encuentro en el que se ha tratado la prevención del aborto en el marco comunitario

«Veo corazones helados, insensibilizados. No entiendo cómo alguien puede no conmoverse ante la ternura de un bebé». Así lo ha expresado Margarita de la Pisa Carrión, diputada por Vox en el Parlamento Europeo, con motivo de una conferencia organizada por la iniciativa ciudadana One of Us, el grupo European Conservatives and Reformists y el European Centre for Law and Justice, enfocada hacia la prevención del aborto en Europa, que ha tenido lugar este miércoles 16 de febrero.
«Es muy triste lo rápido que se está extiendo la cultura de la muerte. La mujer está siendo dañada en su feminidad, y las ideologías no la dejan ver la maternidad como un privilegio», ha continuado de la Pisa en su presentación. Por su parte, la primera de las intervenciones ha corrido a cargo de María Solano, decana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, en representación de One of Us.

La tergiversación de la realidad

Solano ha comenzado preguntándose si Europa será capaz de tener algún futuro mientras siga fomentando políticas en contra de la vida y de la familia, para pasar a desmontar las falacias de los argumentos de aquellos que defienden que el aborto es un derecho que ha de ser reconocido.
«Se han confrontado dos derechos que no están al mismo nivel, que son realidades diferentes». Solano se refiere al derecho del no nacido a vivir y al de la madre a continuar con su estilo de vida. Otra de las falacias en las que ha querido hacer hincapié es el uso de eufemismos que tergiversan la realidad deliberadamente –como interrupción voluntaria del embarazo– o en el empleo de términos confusos, como embrión, feto o nasciturus, que esconden las ideas que no se quieren comunicar, hijo, bebé, muerte...

Desinformación y ataques personales

«Presentar el aborto como la única solución posible para la mujer es otro robo a la opinión pública la capacidad de encontrar otras salidas, como la adopción», expone Solano. Toda la argumentación a favor del aborto, según explica la decana de la Facultad de Comunicación del CEU, se basa en un error de concepto: que el aborto ha de existir como un derecho; cuando estos han de ser intrínsecamente buenos para el objeto y el sujeto del mismo. «El aborto no es bueno para el niño, al que aniquila, ni para la sociedad, a la que arranca uno de sus miembros en pleno invierno demográfico, ni para la mujer, que queda herida en el alma al verse obligada a renunciar a la vida que lleva dentro», argumenta Solano.
Otra de las intervenciones ha corrido a cargo de Louise-Marie Bonneau, investigador del European Centre for Law and Justice (ECLJ), quien ha centrado su ponencia sobre la influencia de los lobbies europeos del aborto ante el Parlamento y el Tribunal de la Unión.
Estos, según ha explicado Bonneau, son principalmente de corrientes políticas de izquierda, que actúan mediante campañas de desinformación y son financiadas por organizaciones extranjeras, como la Open Society de George Soros, la fundación Bill y Melinda Gates o Neil Datta. Su modo de acción se basa también, explica el investigador, en «atacar a las personas y no los argumentos». En 2012, el Foro Parlamentario Europeo para los Derechos Sexuales y Reproductivos publicó una lista negra de personalidades provida, como Jean-Marie Le Méné –magistrado del Tribunal de Cuentas de Francia– o Grégor Puppinck, directos del ECLJ), indicando detalles de su vida privada, en particular religiosa y relacionada con sus hijos.

¿Un derecho humano?

Puppinck ha sido el siguiente en realizar una intervención y ha puesto el foco en por qué el aborto no es un derecho humano y cómo prevenirlo. «En vez de promover un derecho general absoluto y abstracto al aborto, los estados tienen la obligación de prevenir el recurso al aborto. El no nacido no puede quedar excluido de la defensa de sus propios derechos humanos», coincidía con Solano.
El aborto como derecho, ha explicado el director del ECLJ, tiene por objeto la libertad de otro que no es el sujeto de ese derecho. «Es una derogación del derecho a la vida del no nacido, que es absoluto y por tanto no tiene excepciones», ha expresado Puppinck.
Con respecto al aborto eugenésico, el que se practica en casos de enfermedad o detección de discapacidades en el concebido, Puppinck concluye que su vida debe ser igualmente respetada: «Se habla de una similitud con la legislación nazi, con el diagnóstico prenatal. Las personas con discapacidades reconocen y denuncian que esta practica es una medida de discriminación, que vulnera el Convenio de Derechos Humanos de Personas Discapacitadas de las Naciones Unidas».
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