Padre e hijo
Padres e hijos
¿Cambia el cerebro de los hombres cuando son padres por primera vez?
Una reciente investigación ha mostrado que la materia gris de un varón se reduce al convertirse en padre primerizo, pero no en detrimento de su capacidad cognitiva, sino en mejorar la relación con su hijo
Cuando una mujer se queda embarazada, en los nueve meses que dura el proceso, su cerebro va cambiando junto con el resto de su cuerpo. Su barriga va creciendo, pero su cerebro, decreciendo. Distintos estudios científicos han demostrado que en la corteza cerebral de las gestantes la materia gris se va reduciendo en esas 39 semanas, en áreas relacionadas con la empatía.
Una de las investigaciones sobre el tema fue publicada en el año 2016 en la revista Nature Neuroscience, cuyos autores concluyeron que esa reducción de sustancia gris cerebral es lo que permite a la madre interpretar los estados mentales del hijo o anticipar posibles amenazas del entorno.
La corteza cerebral
Este proceso, también llamado poda adaptativa, de retirada, que no pérdida, de la materia gris se vio gracias a las resonancias magnéticas que realizaron a 25 mujeres, una antes de quedarse embarazadas y otra después de dar a luz. El estudio también apunta que estos cambios se prolongan durante dos años y que lo que provoca es una optimización de las conexiones neuronales de la madre, pero no en detrimento de sus habilidades cognitivas –todas las embarazadas tuvieron la misma puntuación que las mujeres del grupo de control–.
En padres, sin embargo, esta investigación no encontró ningún cambio. Pero ahora, un reciente análisis, elaborado por el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón y publicado en la revista Cerebral Cortex, ha ahondado más en la cuestión.
La relación paternofilial
Magdalena Martínez-García y sus colegas han comprobado que el cerebro de los hombres se contrae cuando se convierten en padres por primera vez, tras el nacimiento del niño. Este cambio se da para potenciar la relación paterno-filial.
Para demostrarlo, el equipo del Gregorio Marañón realizó 40 resonancias magnéticas antes del nacimiento de su hijo y dos meses después. La única condición que tenían que cumplir era jugar un papel relevante durante el embarazo de su pareja. Veinte de ellos viven en España y los veinte restantes, en Estados Unidos. No hubo diferencias en los resultados entre unos y otros y los estos llevaron a los investigadores a afirmar que la paternidad está asociada con una reducción de aproximadamente de 1 % de la corteza cerebral.
Entre la primera resonancia y la última, vieron como algunas zonas del cerebro merman. Donde más cambios hubo, igual que en las madres, fue en la materia gris cortical, relacionada con el sistema de recompensas y motivación. Los autores lo han vinculado con el desarrollo del afecto y el apego entre padres e hijos, por lo que cuanto más pequeño se hace el cerebro, aunque solo sea en una zona, mejor será el vínculo entre padres e hijos.