La pediatra recomienda no ofrecer comidas procesadas, en su lugar, mejor las grasas saludables
Alimentación
¿Tu hijo necesita ganar peso? Harvard explica cómo
Sustituir las grasas procesadas por saludables puede ser una manera de añadir grasas y proteínas a la dieta sin que sea un descontrol
Los niños crecen mucho y muy rápido. En tan solo unas semanas de vida se nota como van cogiendo kilos, de nacer con dos y medio a pesar el doble tan solo un mes después. Con el paso del tiempo este crecimiento se va ralentizando, pero durante el primer año de vida, según informa la Asociación Española de Pediatría, los bebés triplican su peso y duplican la longitud que tenían cuando llegaron al mundo.
Cada niño es único y su peso y altura se verán también influidos, además de por la genética, por factores externos como la nutrición. Al igual que hay niños que nacen, como se suele decir coloquialmente, ya criados, hay otros que presentan unas cifras por debajo de la media y es necesario que el niño aumente de peso. Hay muchas maneras de conseguirlo, pero no todas son saludables.
Claire McCarthy, de Harvard Health, aconseja que si un niño tiene más de 2 años y su médico está de acuerdo con que tiene que subir de peso, «la mejor manera de abordarlo es utilizando alimentos y hábitos saludables», explica.
Cinco comidas al día
Su primera recomendación es ofrecer al pequeño tres comidas al día y dos meriendas. El horario de ingestas quedaría, entonces: desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde y cena. Incluso si el niño cena muy pronto, se puede incluir un sexto momento a la mesa antes de dormir, con algo ligero de picar. Entre las establecidas, la pediatra aconseja evitar los aperitivos o bebidas que no sean agua. El objetivo es que tenga hambre cuando se le da comida.
Antes que ofrecer alimentos procesados o con muchos azúcares, la pediatra recomienda ofrecer alimentos ricos en grasas y proteínas saludables como frutos secos (también puede sustituirse por crema de cacahuete, pero sin añadidos), lácteos enteros, aguacate, hummus, aceite de oliva, carnes y cereales.
Cada vez que se prepare una comida, puede dársele una vuelta más y pensar en cómo se le pueden añadir alguna caloría más. Un chorrito de aceite extra, mantequilla o queso a la pasta puede ser una buena manera de conseguirlo.