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Encuentran la posible causa biológica de la depresión posparto

Encuentran la posible causa biológica de la depresión pospartoGTRES

La realidad detrás del posparto: «Estás tan pendiente de sobrevivir que no da casi tiempo a disfrutar»

Con la llegada de un hijo, las hormonas de su madre se revolucionan, las noches se vuelven insomnes y los llantos, la banda sonora de cada día

Desde que nació su segundo hijo, Alberto, María y su marido duermen más o menos tres horas al día, interrumpidas. De esto hace un mes. Su hijo mayor está en plena regresión del sueño que se ha agudizado con el calor y el pequeño sufre de cólicos. «No había discutido tanto con mi marido en los ocho años que llevamos juntos», cuenta esta madre.

Cuando una pareja vuelve a casa del hospital con una nueva incorporación a la familia, se suman a todos los cambios que eso supone el cansancio de varios días durmiendo en una cama ajena y las noches sin dormir en el lecho propio. Para la madre entran en la ecuación también la recuperación y los dolores tras el parto, el comienzo de la lactancia y la bajada a niveles de todas las hormonas que con el alumbramiento han ascendido a los niveles que más alto pueden llegar en la vida de una mujer.

«Estás agotado y tienes a dos bebés llorando pegados en una oreja las 24 horas del día. Es inevitable estar chispeante todo el día», cuenta María, que confiesa también que lo último en que piensa es en hacer el esfuerzo por estar siempre de buen humor o con buena cara.

A la vez, no niega sentir una inmensa felicidad por su maternidad. «Es una maravilla lo que estás viviendo, pero el día a día pasa con el piloto automático puesto. Estás tan pendiente de sobrevivir prácticamente que no te da tiempo a disfrutar», dice. «Al menos los primeros días», termina concretando.

La preparación para el parto dura casi los nueve meses del embarazo. La psicóloga en posparto, Andrea Sanz, explica también que por mucho que una mujer se forme para dar a luz, hasta el momento definitivo no se sabe muy bien cómo se va a desarrollar. «Hasta que llega el parto no te dicen que viene de nalgas y hace falta una cesárea urgente», explica.

En cambio, durante el posparto está claro cómo se desarrollan las hormonas. «Sí se sabe que un día estás triste y otro no, y es un proceso normal, y de eso se puede informar», afirma Sanz. La oxitocina y las endorfinas son las que marcan el camino y hasta que vuelven a niveles normales provocan una montaña rusa de emociones. «El primer mes es normal que la tristeza y la alegría vayan de un lado a otro en menos de diez minutos», explica la psicóloga, sumado a que cada una tiene que acostumbrarse a su nuevo rol como madre.

«Cuando no desaparece después de un mes o dos, podemos ya hablar de depresión posparto, pero también hay casos de ansiedad posparto», afirma la sanitaria. La incidencia de este trastorno a nivel mundial es del 15 % y está incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, por ser una de las causas más importantes de muerte materna durante el período perinatal.

Por otro lado, algo más común es el baby blues. El 75 % de las mujeres experimentan cambios emocionales después de dar a luz: episodios esporádicos de melancolía entre el segundo y el cuarto día tras el parto, que suelen desaparecer a las dos o tres semanas.

Para María, lo que le da fuerzas para mantener la calma en su posparto es saber que es una etapa, que para eso existe una baja por paternidad. «Pobrecitos», lamenta y entre risas añade: «luego lo echaremos de menos cuando sean adolescentes y pongan mala cara y se vayan de casa».

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