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Dos hermanos peleando por un oso de peluche

Dos hermanos peleando por un oso de peluchePexels

¿Tienen los padres un hijo favorito? Esto es lo que dice la ciencia

«El trato diferenciado por parte de los padres puede tener consecuencias duraderas para los niños», explica al respecto el autor principal del estudio, Alexander Jensen, de la Universidad Brigham Young

En la lista de las complicadas tareas que tienen unos padres al educar a sus hijos está también que no se note que uno de ellos es su favorito. Porque siempre tienen uno. A esto se le conoce como favoritismo parental, algo que la ciencia lleva décadas observando como un fenómeno frecuente en las familias.

La última de las investigaciones al respecto ha sido elaborada por psicólogos expertos de la Universidad Brigham Young de Estados Unidos. «El trato diferenciado por parte de los padres puede tener consecuencias duraderas para los niños», dice al respecto de esta tendencia a optar siempre por uno de los menores el autor principal del estudio, Alexander Jensen.

Así, se propusieron examinar el vínculo entre las características de los niños y las diferencias en cómo sus padres los tratan. Para ello han tenido en cuenta la edad del niño, el género de los padres, el orden de nacimiento, el temperamento y los rasgos de la personalidad de los más de 19.000 participantes.

Con toda la información cruzada de los encuestados, más de 30 artículos científicos anteriores y 14 bases de datos, descubrieron que las niñas suelen ser las favoritas, aunque suele ser un favoritismo sutil. Los padres admiten tratar con mayor preferencia y afecto a sus descendientes mujeres, pero esto no parece ser observado por ellas ni por sus hermanos. En cambio, los hijos mayores son beneficiados con autonomía y libertad.

Según Jensen y sus colegas, los primogénitos suelen recibir más temprano permisos y libertades que tardan más en ser concedidas a sus hermanos pequeños (y ellos sí que se dan cuenta, a diferencia de las hermanas con sus padres). Entre sus resultados también encontraron que los padres suelen mostrar preferencia por los niños responsables, amables y menos conflictivos, que reciben mejor trato en casa que los más impulsivos.

Los efectos del favoritismo

La doctora en psicología de la Universidad de Vigo, Mónica Rodríguez, explica en The Conversation que este favoritismo puede ser un «proceso inconsciente». «Los padres se sienten más competentes cuando perciben que sus hijos son más fáciles de guiar, responden bien a los límites y generan menos conflictos», incide. Cuando esto ocurre y el padre tiene mayor confianza en sus habilidades parentales, termina aflojando las normas y mostrándose más afectuoso.

Como advertían los de Brigham Young, este favoritismo tiene consecuencias. «Los estudios muestran efectos perjudiciales a corto y largo plazo», alerta también Rodríguez. Los hermanos que non son los predilectos, según resume Rodríguez, presentan con mayor frecuencia peor autoestima y más probabilidad de sufrir depresión. «Los hijos menos favorecidos presentan más alteraciones de comportamiento y peores interacciones sociales», afirma Rodríguez. A esto suma también peores relaciones sociales, ya que los conflictos entre padres e hijos y entre hermanos aumentan cuando uno siente que es tratado diferente al resto, y apunta la experta, puede perdurar hasta la vida adulta.

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