La farmacéutica Teresa Bueno
Teresa Bueno, farmacéutica: «La 'cosmeticorexia' pone en riesgo a las adolescentes por lo que ven en redes»
Esta farmacéutica y divulgadora alerta sobre el impacto negativo que ya se percibe entre las adolescentes por muchas de las rutinas de belleza que siguen en TikTok e Instagram
Retino, exfoliantes, ácidos, cantidades ingentes de cremas con vitamina C... cada vez es más frecuente ver a chicos y, sobre todo, chicas adolescentes llevando a cabo rutinas de ´«skincare» pensadas para adultos. Y algunos, de una forma realmente obsesiva y compulsiva: es la llamada «cosmeticorexia».
Este fenómeno radica en la obsesión por la compra y aplicación de productos de cuidado facial, y ha dejado de ser una tendencia exclusiva entre adultos para convertirse en una realidad cada vez más presente, y preocupante, incluso entre niñas preadolescentes.
Detrás de esta realidad está «la influencia masiva de las redes sociales, que ha llevado a pieles de 12 o 14 años a adoptar rutinas propias de adultos», como explica en esta entrevista la farmacéutica y divulgadora Teresa Bueno.
– ¿Hasta qué punto TikTok e Instagram están influyendo en que cada vez haya más menores que desarrollan una preocupación excesiva por su piel, o por prevenir un envejecimiento para el que les quedan décadas?
– TikTok e Instagram están teniendo una influencia muy significativa en la forma en que los adolescentes perciben su piel y su imagen. A través de contenidos virales, rutinas complejas y recomendaciones de productos, muchos menores reciben el mensaje de que deben empezar a prevenir el envejecimiento desde edades cada vez más tempranas, cuando en realidad no existe una necesidad dermatológica real para ello.
Esta exposición constante puede generarles una preocupación excesiva por aspectos normales de la piel, y fomenta la búsqueda de una perfección difícil de alcanzar. Además, el uso de filtros, la promoción de estándares estéticos poco realistas y la presión por seguir tendencias pueden llevar a que los jóvenes interpreten características completamente normales como imperfecciones que necesitan corregir.
– De hecho, una de las cosas que se han puesto más de moda entre las adolescentes son las rutinas de diez pasos, porque las ven en influencers adultas...
– Sí, y la realidad es que la mayoría de las pieles jóvenes no necesitan rutinas complejas de diez pasos. De hecho, cuanto más sencilla y adecuada sea la rutina, más fácil será mantener el equilibrio natural de la piel y evitar problemas derivados del uso excesivo de cosméticos.
La mayoría de las pieles jóvenes no necesitan rutinas complejas de diez pasos, tan de moda entre las influencers
Los cuidados básicos deberían centrarse en tres pilares fundamentales: una limpieza suave para eliminar impurezas, una hidratación adaptada al tipo de piel y una protección solar diaria. Estos tres pasos son suficientes para mantener una piel sana en la mayoría de los adolescentes.
– Los padres son quienes suelen pagar estas cremas: ¿Qué productos deben saber que hay que evitar para la piel de las adolescentes, por más que los recomienden sus influencers de cabecera?
– Para la mayoría de adolescentes, suelen sobrar productos como sérums antiedad, retinoides de alta concentración, múltiples ácidos exfoliantes, contornos de ojos específicos o tratamientos diseñados para combatir arrugas y pérdida de firmeza. Son productos formulados para necesidades propias de pieles más maduras y que, en muchos casos, no aportan beneficios reales a una piel adolescente.
Además, acumular demasiados productos en una misma rutina aumenta el riesgo de irritación, sensibilidad o alteración de la barrera cutánea. Es importante que los padres recuerden que una piel joven ya cuenta con mecanismos naturales de renovación y producción de colágeno muy eficientes, así que el objetivo debe ser cuidarla y protegerla, no someterla a tratamientos innecesarios. La clave no está en utilizar más productos, sino en elegir los adecuados para cada edad y necesidad.
– ¿Este abuso de cosméticos en edades tempranas puede provocar problemas de salud en los adolescentes, o empeorar patologías cutáneas que antes no tenían? Pienso en complicaciones que ya se ven en chicos y chicas muy jóvenes, como irritación, sensibilidad crónica, el llamado acné rebote...
– Sí, el uso excesivo o inadecuado de cosméticos en edades tempranas puede tener consecuencias negativas para la salud de la piel. Aunque muchas veces se piensa que «más es mejor», la realidad es que una rutina demasiado cargada de productos puede alterar el equilibrio natural de una piel que, por su edad, suele ser capaz de funcionar correctamente con cuidados básicos.
El uso excesivo o inadecuado de cosméticos en edades tempranas puede tener consecuencias negativas para la salud
De hecho, el abuso de activos potentes, exfoliantes o tratamientos no indicados puede dañar la barrera cutánea, y eso favorece que aparezca irritación, enrojecimiento, descamación o una mayor sensibilidad. Cuando esta situación se mantiene en el tiempo, la piel puede volverse más reactiva y tolerar peor productos que antes utilizaba sin problemas.
Además, efectivamente una barrera cutánea alterada puede desencadenar o agravar problemas como brotes de acné, dermatitis, eccemas o cuadros de sensibilidad persistente. Y en algunos casos, el uso excesivo de productos para «controlar» imperfecciones acaba provocando el efecto contrario: más inflamación y desequilibrio cutáneo.
– ¿Qué consejo daría a los padres que ven a sus hijos adolescentes pidiéndoles productos cosméticos muy potentes o siguiendo tendencias virales de skincare sin ningún criterio profesional?
– Mi principal consejo sería acompañar, no prohibir. Los adolescentes están expuestos cada día a una enorme cantidad de información en redes sociales y es normal que quieran imitar rutinas o productos que ven en influencers. Sin embargo, es importante ayudarles a comprender que lo que funciona para una persona adulta, o lo que se muestra en un vídeo de pocos segundos, no siempre es adecuado para su edad o para las necesidades de su piel.
Los padres pueden aprovechar estas situaciones para fomentar una actitud crítica frente al contenido digital, preguntando de dónde procede la información, si existe una recomendación profesional detrás o si el producto responde realmente a una necesidad concreta. También es importante recordar que muchas publicaciones tienen un componente publicitario y que no todo lo que se viraliza está respaldado por evidencia científica.
Si el adolescente muestra interés por el cuidado de la piel, lo ideal es orientarlo hacia hábitos saludables y sencillos: limpieza suave, hidratación y protección solar. Y, ante cualquier duda o problema dermatológico, consultar con un farmacéutico o dermatólogo antes de incorporar productos potentes o seguir tendencias virales.
Al final, el mejor mensaje que podemos transmitir a los jóvenes es que una piel sana no necesita una rutina complicada ni decenas de productos. Cuidarse está bien, pero hacerlo con criterio, información fiable y expectativas realistas es fundamental para proteger tanto la salud de la piel como la autoestima.