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El doctor Santiago Elvira, especialista en cirugía reconstructiva

El doctor Santiago Elvira, especialista en cirugía reconstructivaCedida

Santiago Elvira, cirujano: «Los filtros de belleza están generando adolescentes con rostros robóticos»

«Cada vez vemos pacientes más jóvenes pidiendo bótox o rellenos cuando realmente no los necesitan», alerta el cirujano plástico Santiago Elvira, cofundador de la clínica Egos

Los filtros de belleza que utilizan las redes sociales como TikTok e Instagram no son un mero espejismo o un trampantojo digital, sino que están transformando cada vez más los rostros y los cuerpos reales de chicas y chicos jóvenes, incluso adolescentes.

Algo que está generando un modelo de belleza «muy artificial y exagerada» y que incluso «puede producir problemas físicos en el futuro», como alerta en esta entrevista el doctor Santiago Elvira, cirujano plástico, especialista en cirugía reconstructiva y cofundador de la clínica de medicina estética Egos.

– Afinan la nariz, agrandan los labios, levantan los pómulos, borran la textura de la piel... ¿Hasta qué punto los filtros de belleza de las redes sociales están deformando la percepción que una persona joven tiene de su propia cara?

– Los filtros de belleza tienden a afinar mucho la nariz, aumentar los labios, marcar mucho los pómulos y eliminar completamente la textura natural de la piel. Son perfiles muy característicos que muchas personas buscan reproducir cuando retocan sus fotografías o utilizan filtros en redes sociales.

Esto hace que la percepción de la belleza sea cada vez menos natural y más asociada a una imagen muy artificial o exagerada. Personalmente, discrepo bastante de ese modelo porque muchas veces genera rostros muy robóticos, casi como de androide, con labios poco realistas o narices excesivamente pequeñas que incluso hacen perder parte de la personalidad de la cara. Y, desde mi punto de vista, precisamente la nariz es uno de los rasgos que más personalidad aporta a un rostro.

– La medicina estética se vende muchas veces como algo rápido, casi de consumo: «resultado inmediato», «sin dolor»... ¿Se está banalizando entre los adolescentes que estos tratamientos son actos médicos?

– Al final, la medicina estética no deja de ser un acto médico y tiene que ser realizada por profesionales especializados. Y es verdad que muchos tratamientos están indicados para perfiles de pacientes de más edad. Por ejemplo, los rellenos están pensados para personas que han perdido volumen facial con el paso del tiempo. Un adolescente está en plenitud y, por tanto, no ha perdido volumen.

Lo mismo ocurre con la toxina botulínica: prácticamente no hay arrugas a esas edades. Puede tener sentido empezar determinados tratamientos preventivos a partir de los 30 o 35 años, pero sí es cierto que cada vez vemos pacientes más jóvenes pidiendo bótox o rellenos cuando realmente no los necesitan. Y eso desnaturaliza un poco estos tratamientos y hace que veamos rasgos faciales que no se corresponden con la edad real del paciente.

– ¿Qué señales deberían alertar a un buen profesional para decirle a un paciente: «esto no te conviene» o incluso «no deberíamos hacerte ningún tratamiento»?

– Evidentemente, cada profesional tiene su forma de actuar, pero tanto en medicina estética como en cirugía hay que saber decir que no. Si una paciente tiene un pecho bonito y proporcionado y pide un resultado exagerado, hay que frenarlo. O si una chica de 19 o 20 años pide una blefaroplastia porque cree que tiene exceso de piel o bolsas cuando realmente no las tiene, tampoco se debe facilitar ese tratamiento.

Con la medicina estética pasa exactamente igual. Hay que valorar cuándo un procedimiento no va a aportar un beneficio real y cuándo incluso puede generar un resultado artificial o innecesario. Porque al final, lo primero como médicos es no hacer daño. Y si una persona no necesita un tratamiento, probablemente lo único que podamos aportar sean riesgos o posibles complicaciones.

–Muchos padres ven cómo sus hijos y, sobre todo, hijas adolescentes hablan de «ponerse labios», bótox, rellenos o cirugía. ¿Cómo deberían acompañarlas sin ridiculizar sus inseguridades ni alimentar una obsesión estética?

– En pacientes muy jóvenes o adolescentes, la figura de los padres juega un papel muy importante. En cirugía, muchas veces vienen por complejos muy concretos: chicos con orejas prominentes que sufren burlas en el colegio, chicas con hipertrofia mamaria importante que tienen dolores de espalda con 15 o 16 años o asimetrías muy marcadas. Ahí suele existir un problema importante de autoestima y normalmente los padres entienden la situación y apoyan a sus hijos.

Es importante que los padres acompañen a sus hijos sin ridiculizar sus inseguridades, pero ayudándoles a entender que muchas veces no necesitan esos tratamientos

En el caso de la medicina estética es diferente. Ahí sí veo padres más distantes o con más dudas cuando sus hijas quieren ponerse bótox o rellenos a edades muy tempranas. Y creo que es importante acompañarlas desde el diálogo y la naturalidad, sin ridiculizar sus inseguridades, pero también ayudándolas a entender que muchas veces no necesitan esos tratamientos y que las redes sociales generan estándares poco realistas.

– Usted defiende que la verdadera tendencia es que «no se note», pero, además del aspecto estético, ¿son conscientes los adolescentes de que estas intervenciones pueden generar otro tipo de complicaciones de salud?

– A veces es complicado porque siguen existiendo cánones de belleza muy exagerados. Un pecho excesivamente grande, unos labios desproporcionados o unos pómulos muy marcados no son resultados naturales. Y es importante hacer entender al paciente que ese tipo de resultados, además de artificiales, muchas veces también pueden traer problemas físicos o estéticos a largo plazo.

Por eso una parte fundamental de la consulta es dedicar tiempo a explicar qué entendemos por naturalidad y cuáles son los límites razonables de cada tratamiento.

– ¿Y, más allá de los adolescentes, cómo se educa al paciente para que pase del deseo de una «transformación viral» a una mejora sutil, armónica, segura y centrada en la salud?

– Yo dedico una parte muy importante de la primera visita a ajustar expectativas y a explicar hasta dónde podemos llegar sin perder armonía facial o corporal.

La clave está en que el paciente entienda que verse mejor no significa transformarse completamente. Porque se puede buscar una mejora estética, un aspecto más descansado o más armónico, pero siempre desde resultados proporcionados, seguros y naturales.

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