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1 de cada 10 españoles es cuidador de una persona dependiente

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Contratar un cuidador ahora es más fácil: la ayuda que puedes solicitar

Puedes llegar a recibir una ayuda que roza los 750 euros mensuales

Muchas personas en España se ven obligadas a cuidar a algún familiar dependiente, provocando que tengan que dejar el trabajo en el que están o que reduzcan sustancialmente su jornada, lo que se ve directamente reflejado en el sueldo que perciben. Esto genera un gravísimo problema económico para muchas familias que no pueden hacer frente a todos sus gastos con un solo salario o con un salario y una pequeña parte de otro.

Por ello, existe una ayuda pública, recogida en la Ley de Dependencia, para facilitar la situación y aportar un pequeño apoyo financiero: la Prestación Económica Vinculada al Servicio (PEVS). Esta medida busca fomentar la contratación de cuidadores profesionales de mayores de manera legal, suponiendo una gran ayuda para la economía de las familias y para las empresas, que no ven cómo alguno de sus empleados tiene que abandonar su puesto de trabajo por esta situación.

Un camino largo

Para conseguir la ayuda, hay que llevar a cabo un proceso que consta de cuatro fases:

  1. Solicitar el reconocimiento de dependencia en los Servicios Sociales.
  2. Un profesional valora al anciano y determina su Grado de Dependencia .
  3. Cuando se elabora el informe, se cita a la familia y se elabora el PIA (Programa Individual de Atención). Además, los familiares deben solicitar aquí el PEVS.
  4. Cuando se acredita el pago a un trabajador profesional o una compañía, se puede empezar a recibir la ayuda.

Un gran cambio

Las ayudas, que varían en función de diversos factores, van desde una cifra que ronda los 300 euros mensuales hasta los 750. Para determinar la cantidad cobrada se tienen en cuenta el grado de dependencia que se le haya reconocido a la persona dependiente y también su economía, contabilizando tanto su patrimonio como su pensión.

En función del grado de dependencia, las cantidades pueden ascender hasta los siguientes niveles:

  • Grado I: 313,50 euros al mes (Alrededor de 3.800 euros al año)
  • ​Grado II: 445,30 euros al mes (Alrededor de 5.350 euros al año)
  • ​Grado III: 747,25 euros al mes (Alrededor de 9.000 euros al año)

De esta manera, se favorece la contratación, evitando que sea el propio familiar quien cuide al anciano. Siguiendo esta última fórmula, las ayudas serían mucho más bajas.

Sin embargo, hay un detalle que no se debe pasar por alto. Para contar con esa subvención, además de demostrar que el mayor necesita ayuda, también hay que probar que se ha contratado al profesional. Por ello, se exige que el trabajador al que se emplee esté dado de alta en el Sistema Especial de Empleados de Hogar de la Seguridad Social. En caso de ser una empresa la que se contrate, tiene que encontrarse en una lista proporcionada por cada comunidad autónoma en la que se recogen las compañías habilitadas para ello. Los recibos que suministre la propia empresa servirán de evidencia para demostrar la contratación del profesional de acuerdo con la ley.

Por último, hay que destacar que, para que el bono sea efectivo, el empleador tiene que ser la persona que necesita al cuidador o el que esté reconocido como su representante legal.

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