Cortar con espada una tarta adornada con bengalas en un salón de bodas: un clásico de los 80
La parodia de cómo era una boda en los 80 y como son ahora: «La 'wedding planner' ha preparado un 'beautycorner'»
El creador de contenido Álvaro Casares ironiza en un divertido vídeo sobre cómo son los enlaces actuales frente a lo que ocurría en España hace sólo 30 años
Si hace poco ha ido usted a una boda habrá podido comprobar hasta qué punto la fiesta que se produce tras la ceremonia (religiosa o civil) es casi un simulacro de concierto: un sinfín de invitados, fincas a las afueras de la ciudad, food-tracks, photocall, rincones para experiencias gastronómicas...
Y es que, en un movimiento inversamente proporcional al número de bodas que se celebran en España –y que desciende cada año– los «requisitos sociales» para celebrar un enlace nupcial parece que se han multiplicado hasta el infinito en un par de décadas.
La desaparición de los salones de bodas en el centro de las ciudades y los destinos cada vez más exóticos para el viaje de novios son sólo algunos de los efectos colaterales de este cambio en la nupcialidad.
De 150.000 pesetas a 25.000 euros
Y no son los únicos: el coste medio de una boda en España en 2025 se situó en torno a los 25.183 euros, sin incluir la luna de miel ni el anillo de compromiso, según el portal bodas.net.
En los años 80, sin embargo, celebrar un enlace podía oscilar entre las 150.000 y las 300.000 pesetas (o lo que es lo mismo, entre 3.000 y 6.000 euros de los de hoy, si contamos con la inflación acumulada).
Tal vez por eso, el número de enlaces ha pasado de superar los 270.000 en los años 80, a poco más de 175.000 en 2024, según el Instituto Nacional de Estadística.
Langostinos con salsa rosa
Este cambio social es el que, con el humor satírico que le caracteriza, ha retratado el creador de contenido Álvaro Casares en uno de su recientes videos cortos.
Casares, que cuenta con más de un millón de seguidores en sus diferentes perfiles de Instagram, YouTube y TikTok, utiliza su estilo habitual para señalar las diferencias que se han producido en la vida social española desde hace unas décadas, comparándolas con el momento presente.
Álvaro Casares ironiza incluso con la forma de vestir de los novios en los 80
Así, este monologuista y youtuber apunta detalles de las bodas ochenteras, como que solían celebrarse en salones específicos (con nombres como «París-Nalón»), con un menú en el que no faltaban los langostinos con salsa rosa , y cuya luna de miel era dentro de la Península Ibérica, con destinos de playa como Salou.
En los primeros años 2000, Casares ya muestra algunos cambios, como cambiar los salones por hoteles, el dinero en sobres como regalo más común, o destinos de luna de miel en espacios turísticos como Cancún o Riviera Maya.
Un QR con la cuenta, wedding-planner...
Al compararlo con el momento actual, las diferencias se llenan de contrastes casi caricaturescos... aunque muy reales.
Fincas rurales, numerosos invitados, una wedding planner que prepara un sinfín de detalles, talleres y actividades con nombres en inglés, el número de cuenta bancaria en un QR para que los invitados ingresen directamente su regalo, música en directo y hasta un videógrafo que es «el que hizo el teaser de La Casa de Papel».
¿Exagerado? No parece tanto, a la luz de cómo ha cambiado la vida (y su coste) en los últimos años. Y, además, Casares aprovecha para ironizar con otra de las modas actuales: la fiebre por las hamburguesas. ¿Cómo? Incluyendo en la recena «los food-track de la Champions-Burger de Elche».