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Historias de familiaMaria Luisa García de Blas

La conciliación imposible: la realidad de una mujer notaria con un hijo en la España de 2026

María Luisa García de Blas, miembro de la Asociación Notarias de España, expone las dificultades de «muchas mujeres que han alcanzado posiciones de alta responsabilidad y que, al tener hijos, descubren que la igualdad formal no garantiza la igualdad real».

Act. 16 sep. 2026 - 05:41

"Muchas madres con posiciones de alta responsabilidad descubren que la igualdad formal no garantiza la igualdad real"

«Muchas madres con posiciones de alta responsabilidad descubren que la igualdad formal no garantiza la igualdad real»Getty Images/iStockphoto

En España, más de la mitad de quienes acceden a la carrera notarial son mujeres. Sin embargo, cuando una notaria se convierte en madre, la igualdad que parecía consolidada sobre el papel se desvanece en la práctica.

La conciliación, ese concepto tan repetido en discursos institucionales, sigue siendo un desafío estructural para quienes ejercen una función pública que exige presencia, disponibilidad y responsabilidad jurídica plena.

La notaría es una profesión que combina técnica jurídica, gestión empresarial y atención al público. La jornada no termina cuando se cierra la puerta: continúa con lecturas, revisiones, escrituras urgentes, consultas de clientes y decisiones que no admiten errores.

Para una notaria con un hijo pequeño, esto significa que cada día es una carrera de fondo donde la maternidad se superpone a una función pública que no entiende de interrupciones.

Maternidad en un despacho

La ley reconoce permisos y derechos, pero la realidad es más compleja: la notaría no puede cerrar por maternidad; es una oficina pública. La sustitución existe, pero no cubre la carga de gestión, la responsabilidad empresarial ni la relación con los clientes; la disponibilidad horaria es amplia y, en ocasiones, imprevisible.

Esto coloca a las notarias madres en una situación paradójica: tienen derechos formales, pero su ejercicio implica un coste económico, reputacional y organizativo que no soportan en igual medida sus colegas varones.

Disponibilidad y expectativas

En la práctica, la conciliación se convierte en un ejercicio de malabarismo: reuniones y firmas que coinciden con horarios escolares; clientes que esperan atención inmediata; procedimientos urgentes que no admiten retrasos; una presión social que sigue asociando la maternidad a la disponibilidad absoluta.

Mientras tanto, muchos notarios varones con hijos continúan ejerciendo sin que la paternidad altere su ritmo profesional. La brecha no está en la ley, sino en las expectativas culturales y en la estructura del trabajo.

¿Qué soluciones existen?

A diferencia de otras profesiones jurídicas, la notaria es titular de su oficina: no tiene un equipo jerárquico que pueda asumir su rol. La firma es personal. La responsabilidad es personal. La agenda es personal.

Esto convierte la conciliación en un reto que depende más de la organización interna del despacho y del apoyo familiar que de las políticas públicas.

¿Y qué soluciones existen? Aunque el camino es largo, hay avances y propuestas: concienciación institucional sobre la maternidad en profesiones públicas de alta exigencia; sistemas de sustitución más flexibles, y modificación del artículo 49 del Reglamento Notarial, que permita a la notaria concertar con libertad la sustitución durante el período de lactancia.

Una historia que representa a muchas

La situación de una notaria que es madre no es anecdótica: es el espejo de muchas mujeres que han alcanzado posiciones de alta responsabilidad y que, al tener hijos, descubren que la «igualdad formal» no garantiza la igualdad real.

La conciliación no es un privilegio: es una condición necesaria para que las mujeres puedan ejercer su profesión sin renunciar a su maternidad, ni pagar un precio desproporcionado por ella.

María Luisa García de Blas Valentín-Fernández es notaria de Ciudad Real y miembro de la Asociación Notarias de España.
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