Varios niños haciendo experimentos
Siete experimentos caseros para que los niños disfruten aprendiendo ciencia
Tan solo hay que contar con elementos de uso cotidiano con las que se pueden demostrar las principales leyes de la física, la termodinámica, la óptica o el electromagnetismo
Explicar la tercera ley de Newton a un adolescente no es tarea fácil y menos si sus padres no han abierto un libro de física desde B.U.P. Según establece esta norma, toda acción genera una reacción de igual intensidad, pero en sentido y opuesto; y para demostrarlo solo es necesario un coche de juguete y un globo.
Este y muchos otros experimentos caseros pueden estimular la curiosidad de los niños por la ciencia. No se requieren para ello ni microscopio ni acelerador de partículas. En cambio, tan solo hay que contar con elementos de uso cotidiano con las que se pueden demostrar las principales leyes de la física, la termodinámica, la óptica o el electromagnetismo.
Primera Ley de Newton y el mantel mágico
El famoso físico Isaac Newton explicó en tan solo tres principios gran parte de los problemas planteados por la mecánica clásica, sobre todo aquellos que atañen al movimiento de los cuerpos. Así, su primera ley afirma que un objeto en reposo permanecerá en reposo a menos que una fuerza externa actúe sobre él.
El experimento casero para comprobarlo necesita tan solo de un vaso de cristal, que habrá de colocar sobre un mantel liso. Al tirar fuerte de la tela, gracias a la inercia, el vidrio permanecerá en el mismo lugar.
Dinámica y carreras de coches
El también teólogo inglés continuó su teoría con una segunda ley en la que estableció que cuanto mayor es la masa de un cuerpo, más fuerza se necesita para moverlo, o lo que es lo mismo, pero formulado, fuerza=masa x aceleración. Con coches de juguetes se ve claramente el efecto de esta norma de la física. Habrá que cargarlos con distintos pesos, pero empujarlos con la misma fuerza y medir así la distancia que recorre cada uno.
Coche con globo y acción-reacción
Las dos primeras leyes de Newton ya habían sido formuladas por Galileo, aunque de otra manera, pero su tercera norma es original. Lo que establece es que siempre que un objeto ejerce una fuerza sobre otro, este último ejerce una fuerza sobre el primero de igual magnitud y dirección, pero en sentido opuesto. Esta teoría es llamada el principio de acción y reacción. Su efecto puede observarse, por ejemplo, al atar un globo a un coche de juguete. Cuando es inflado y soltado, el aire empuja hacia atrás y el coche avanza hacia delante.
Leyes de la óptica
La luz se propaga en línea recta a la misma velocidad en todos los puntos y en todas las direcciones. No obstante, a través de las leyes de la reflexión y la refracción se puede prever el cambio de dirección que sufren los rayos cuando chocan contra una superficie o cambian de medio. En el caso de la reflexión de la luz, puede observarse apuntando con un puntero láser a un espejo y midiendo el ángulo que el haz deja al chocar. Por su parte, la refracción de la luz es la culpable del famoso truco del lápiz roto: al colocarse dentro de un vaso de agua se ve cómo parece doblarse debido a este efecto óptico.
Faraday
Un campo magnético cambiante induce una corriente eléctrica, según establece la Ley de Faraday, formulada por el científico británico Michael Faraday en 1831. Esta tiene importantes aplicaciones en la generación de electricidad, que pueden observarse fabricando un electroimán casero. Para ello, hay que enrollar un alambre de cobre alrededor de un clavo y conectarlo a una pila. A continuación, se puede probar si atrae clips u otros objetos metálicos, explicando cómo se crea un campo magnético.
Carga eléctrica
Frotar un globo contra el cabello provoca que las cargas eléctricas hagan que se adhiera a la pared. Es la llamada electricidad estática y queda recogida en las leyes de carga que establecen que las cargas opuestas y las iguales se repelen.
La manzana y la gravitación universal
Aquella fruta que cayó en la cabeza de Isaac Newton le llevó a desarrollar su compleja ley de gravitación universal. Según describió el físico, todos los objetos del universo se atraen entre sí con una fuerza que depende de sus masas y de la distancia que los separa. Al igual que aquella manzana, el experimento para observar los efectos de esta ley consiste en tirar dos objetos con diferente masa (como una pluma y una pelota) desde la misma altura y observar como, sin resistencia al aire, deberían caer al mismo tiempo.