Lo que los alumnos piensan de la IA en clase... y lo que los profesores notan
Uno de cada cuatro reconoce que su rendimiento sería peor sin ella, mientras que el 40 % de los docentes ha detectado que los estudiantes generan respuestas sin comprender lo que ponen
Ahora que la comunidad educativa debate sobre el uso de las pantallas en las aulas, la inteligencia artificial parece que va a encontrar ciertas limitaciones, aunque solo sea por el hecho de alejar las tablets y los ordenadores del alcance de los alumnos.
El empleo de la inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como una práctica habitual entre docentes y estudiantes, hasta el punto de que más de la mitad del profesorado reconoce que esta tecnología tiene una presencia destacada en la actividad educativa. Sin embargo, surge una preocupación común: ¿están realmente preparados los centros para afrontar este reto? Tanto profesores como alumnos, en una proporción de seis de cada diez, coinciden en que la formación sobre el uso adecuado de estas herramientas resulta claramente insuficiente.
Así lo revela el informe elaborado por Empantallados.com y GAD3, bajo el título «Educar en la era de la IA. 7 habilidades necesarias en un entorno cambiante». El estudio muestra que el 50 % de los adolescentes de entre 14 y 18 años considera que su escuela no les está formando para un uso ético de la IA, mientras que un 40 % admite haber difundido contenidos que más tarde descubrieron que eran falsos.
Una de las inquietudes más extendidas entre los estudiantes es que los trabajos académicos han perdido parte de su sentido con la irrupción de la IA. Esta percepción es compartida por más de la mitad del alumnado, mientras que seis de cada diez docentes afirman que los estudiantes no reciben la preparación adecuada para comprender el funcionamiento de estas herramientas.
La investigación, que alcanza ya su sexta edición, se fundamenta en 922 entrevistas realizadas a residentes en España, incluidos padres con hijos menores de edad, adolescentes y profesionales de la enseñanza.
Ayuda a aprobar, no a aprender
Entre sus conclusiones más destacadas figura que el 82 % del profesorado cree que una aplicación responsable de la inteligencia artificial puede contribuir significativamente a mejorar el aprendizaje personalizado.
Una de las principales preocupaciones compartidas por docentes y familias es cómo influye la IA en la adquisición de conocimientos y en la motivación del estudiante para esforzarse en el aula. Más del 60 % del profesorado afirma que el uso de estas herramientas puede disminuir el esfuerzo de los alumnos, y en torno al 40 % ha detectado que los estudiantes generan respuestas mediante IA sin comprender los conceptos subyacentes.
Pese a ello, uno de cada cuatro adolescentes sostiene que su rendimiento académico empeoraría sin el apoyo de la IA. La mayoría la concibe como una ayuda, no como un sustituto del trabajo propio, y valora especialmente el contacto directo con el docente. Entre los usos más habituales que los jóvenes dan a la inteligencia artificial destacan la búsqueda de información (80 %) y la organización de trabajos (68 %). Un tercio la emplea también para hablar sobre cuestiones personales o tomar decisiones relevantes.