Una mujer mayor, durmiendo
Qué hacer cuando las personas mayores ya no quieren ni salir de la cama
El declive físico y anímico de los ancianos puede llevarlos a un grado de apatía que precipite otras complicaciones. La rápida reacción de la familia es clave
Como si se tratase de un guerrero fatigado que rinde su espada al enemigo, en ocasiones las personas mayores parecen renunciar a vivir, y llegan, incluso, a negarse a salir de la cama o a dejar de hacer actividades con las que hasta hace no tanto disfrutaban.
Lejos de ser un comportamiento perezoso o sin trascendencia, este tipo de sintomatologías puede esconder síntomas más graves y lo que es peor, precipitar de forma abrupta otras complicaciones o incluso el fin de la vida. Por ese motivo, detectar estas actitudes a tiempo y ayudar al mayor desde su familia puede cambiar por completo no sólo su presente, sino su futuro y el de todos los suyos
¿Qué significa que un mayor no quiera levantarse?
Cuando una persona mayor permanece en la cama sin motivo físico aparente (por ejemplo, un constipado o cualquier otra dolencia), o deja de interesarse por actividades que antes disfrutaba, podría estar experimentando un cuadro depresivo o un síndrome de apatía, que se camufla con las limitaciones de la edad.
Según el informe Depresión en adultos mayores, del National Institute on Aging de Estados Unidos, los síntomas de depresión en mayores incluyen pérdida de interés, fatiga acusada, lentitud al hablar o al moverse (no achacables al deterioro cognitivo, aunque pueden precipitarlo), y aislamiento social.
En España, un reciente estudio transversal elaborado por cuatro profesores de la Universidad Complutense y publicado en BMC Geriatrics reveló que el 57,5 % de los mayores que se sienten solos están en riesgo de sufrir depresión, frente al 19 % de quienes no experimentan soledad no deseada.
¿Depresión, Alzheimer o simple vejez?
En ocasiones resulta muy complicado trazar la línea entre una enfermedad en la senectud (sea depresión, Alzheimer, Parkinson...) y los efectos del envejecimiento natural.
Entre otras cosas, porque la depresión en la vejez no siempre se manifiesta con tristeza. Puede exteriorizarse con anhedonia (incapacidad para disfrutar), irritabilidad, insomnio o dolores físicos sin causa médica clara. De hecho, según HelpGuide, una organización internacional de referencia en el marco de la salud mental, muchos mayores deprimidos no se sienten «tristes», sino que describen una asfixiante falta de motivación o de energía.
Sin embargo, este tipo de comportamientos pueden también estar vinculados a cambios cerebrales propios de la edad, como alteraciones en redes neuronales que afectan a la motivación y el ánimo, según un estudio de Nature.
Pasos concretos para ayudar desde casa
Según los expertos, es importante que los familiares comprendan que la falta de motivación no es una elección, sino un síntoma, sea de depresión o de envejecimiento. Como explica el doctor Davide Balos, de la Hebrew SeniorLife, entidad asociada a la Facultad de Medicina de Harvard, es esencial que los hijos y los nietos eviten las críticas y, en su lugar, ofrezcan apoyo y comprensión. Y da cinco pautas concretas:
1. Consultar al médico de cabecera: Lo primero es consultar con un médico o geriatra para descartar causas físicas, y solicitar una evaluación psicológica si es necesario.
2. Fomentar rutinas sencillas: Proponer actividades diarias como paseos cortos o tareas domésticas ligeras puede ayudar a recuperar el interés.
3. Promover la socialización: Animar a la persona mayor a participar en actividades comunitarias o grupos de apoyo puede reducir la sensación de aislamiento.
4. Evitar la sobreprotección: Permitir que la persona mayor tome decisiones y mantenga cierta autonomía es clave para su autoestima.
5. Buscar apoyo profesional: La psicoterapia y, en algunos casos, la medicación pueden ser necesarias para tratar la depresión en mayores.
Conclusión: actuar con empatía y prontitud
Cuando una persona mayor muestra signos de apatía o depresión, es crucial actuar con empatía y buscar ayuda profesional. La intervención temprana puede mejorar significativamente la calidad de vida del mayor y de su entorno familiar.
Si notas que un ser querido mayor ha perdido el interés por las actividades que antes disfrutaba o pasa la mayor parte del tiempo en la cama sin razón médica aparente, no lo ignores. Habla con él o ella, consulta a un profesional de la salud y ofrece tu apoyo incondicional.