Fundado en 1910

las madres invasivas y manipuladoras menoscaban la confianza de sus hijosShutterstock

Cuando el afecto duele

Los síntomas de una madre tóxica y cómo actuar frente a ello, según la psicología

El control disfrazado de amor, la culpa como herramienta y la sobreprotección excesiva pueden dejar heridas invisibles en este tipo de relación

Muchas búsquedas de internet comienzan con frases como: «qué hacer si tienes una madre manipuladora», «cómo sobrevivir a una madre tóxica». Un claro indicador de que este fenómeno es más común de lo que se piensa y preocupa, además, a una infinidad de personas.

Y es que hay progenitoras que no levantan la voz, pero que dictan cada paso; no castigan, pero cargan de culpa, minando la seguridad y el crecimiento personal de sus hijos. «Estas conductas, tan sutiles como dañinas, pueden moldear personalidades inseguras y dependientes, incluso en la edad adulta», advierte el servicio de terapia, neurociencia y salud mental 'Psicología y Mente'.

Cuando una madre es así, la relación con ella se caracteriza por un estrés constante, una manipulación emocional, métodos de castigo basados en la violencia, falta de apoyo genuino, así como prohibiciones de asociarse con personas que ellas consideran inapropiadas (según sus prejuicios).

Proporcionan un cariño a sus hijos hostigante y doloroso a la vez que inmaduro, proyectando en ellos sus inseguridades para reafirmarse personalmente y tener el control sobre las vidas de los demás.

Todo ello puede venir de inseguridades propias, experiencias pasadas o problemas no resueltos por parte del progenitor, según respalda este portal de psicólogos profesionales.

Una correa que limita la libertad

Tal y como señala la psicóloga valenciana Amparo Calandín, «estas madres suelen darse el papel de víctima para generar sentimientos de culpa en su hijo/os, principalmente cuando estos, como adolescentes con razón y voluntad propia, empiezan a tomar decisiones de manera independiente».

Ante la resistencia de los hijos, las madres con esta conducta adoptan una actitud resentida y frustrada, una especie de comportamiento pasivo-agresivo, utilizando indirectas y chantajes sutiles para acabar imponiendo su voluntad.

Frases como las siguientes son comunes en estas personas invasivas:

«Deberías ser más como tu hermano».«Nadie me respeta en esta casa».«Si me quisieras, harías lo que te digo».«Todo lo que hago es por tu culpa».«Nunca haces nada bien».«Siempre me decepcionas».

¿Qué se debe hacer?

Lidiar con alguien manipulador puede ser difícil, y más si es dentro de la propia familia, pero según puede aprender a manejar la situación de forma efectiva. Según la empresa de psicología online 'Unobravo' estos son los pasos a seguir:

El primer paso es poner límites explícitos y firmes. Es decir, ser consistente en las decisiones que toma uno mismo y no ceder ante la culpa. Es crucial aprender a decir no y mantener tus propias necesidades y bienestar psicológico como una prioridad. El autocuidado y los requerimientos de uno mismo es algo esencial que debe anteponerse.

Por otro lado, buscar apoyo externo es otra estrategia fundamental. El hecho de acudir a un especialista (mejor si se dedica a la terapia familiar) puede marcar la diferencia, proporcionando las herramientas claves para manejar la conducta de una madre tóxica.