Los abusadores pasan desapercibidos pero dejan señales
¿Sabrías reconocer a un pedófilo que acecha a tus hijos? Estas son cinco señales de alerta, según un experto
El terapeuta familiar Chava Gutiérrez explica cómo actúan los depredadores sexuales infantiles para que los padres no minusvaloren el riesgo
Pocas cosas dan tanto miedo a los padres como que un depredador sexual abuse de sus hijos. Sin embargo, no son muchas las familias que tienen la formación necesaria para saber cómo se comportan los pedófilos y los pederastas, y por tanto, en ocasiones los padres pasan por alto indicios de alarma que podrían estar alertando de un riesgo para sus hijos pequeños o adolescentes.
Porque este tipo de delincuentes abyectos suelen pasar desapercibidos en su entorno, rara vez responden a los clichés evidentes de las películas, y se aprovechan de la inocencia de los niños –y de la confianza de los padres– para cometer sus abominaciones. Aunque sí dejan pistas que permiten intuir su perversión.
Para subsanar esa laguna en la protección de los niños y de los adolescentes, el terapeuta matrimonial y divulgador familiar Chava Gutiérrez acaba de publicar un video en sus redes sociales con las cinco señales de alerta que pueden indicar la presencia de un depredador sexual infantil en nuestro entorno.
Adultos carismáticos y pacientes
Gutiérrez, que cuenta con más de 700.000 seguidores en redes sociales y es autor del libro Más barato que un divorcio, recuerda que «hay cinco señales de manipulación que usan los depredadores para ganarse la confianza de un menor».
Y previene a los padres para que no minusvaloren a los adultos amables y carismáticos, con un dato: «Del 1 % de la población mundial con estas conductas (pederastia o pedofilia), el 95 % son hombres con carisma y con paciencia».
A partir del testimonio de abusadores infantiles confesos, Gutiérrez traza las cinco señales de alerta «que ningún padre debería pasar por alto».
Cinco señales de alerta
–La primera es el «enganche emocional rápido a un niño». Es decir, cuando el adulto «habla con el niño como si fuese 'especial'; pero eso no es cariño, sino una manipulación afectiva temprana».
–La segunda señal es que «cruza límites físicos disfrazados de juego o cariño». De este modo, el adulto «toca zonas sensibles (piernas, cuello, espalda) o lo carga sin razón, de forma que parece inocente, pero no lo es».
–El tercer factor son los «regalos ocultos», es decir, cuando hace «regalos sin tu aprobación» para que «comience algo peligroso: el secretismo, el 'No se lo cuentes a nadie'», con el que, en realidad, el abusador «abre la puerta a algo más».
–La cuarta señal de alerta es que «busca el aislamiento», con «excusa para quedarse a solas con el pequeño». Por ese motivo, «hay que evitar que el niño esté aislado, y a solas, con un adulto poco conocido».
–En quinto lugar, Chava Gutiérrez expone que «se muestra excesivamente empático con los niños y evita a los adultos, creando una 'relación especial' que debilita la red protectora».
La señal definitiva: la reacción al límite
La señal definitiva es que «los depredadores reaccionan mal cuando se les pone un límite: se molesta, se aleja o intenta convencerte de que estás exagerando».
Por el contrario, como recuerda Gutiérrez, «un adulto sano respeta los límites; uno peligroso los desafía».
Y concluye con una mensaje para los padres que desean proteger a sus hijos: «Tu intuición rara vez se equivoca. Y es mejor pedir perdón, que lamentarse más tarde. Un padre debe velar y proteger a su hijo, en vez de priorizar no incomodar a un adulto. ¡Actúa si algo no encaja bien!».