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La AEDI aconseja apagar la calefacción por la noche por ser más eficiente

Los termostatos son una de las medidas más eficacesPexels

Seis trucos sencillos para mantener tu casa caliente en invierno y ahorrar más

Llega el frío y la lluvia... y empiezan a subir las facturas. Los expertos alertan de que casi la mitad del frío en un hogar entra por rendijas invisibles y dan estas recomendaciones para mantener un clima cálido y ahorrar hasta un 15 % en calefacción

Después de un inicio del otoño no especialmente duro, por fin han llegado a la Península el frío y la lluvia. Y con él, los subidones en la factura del gas y de la calefacción, o las catarros y gripes por el frío dentro de casa y la mala ventilación.

Y el enemigo no suele ser la caldera: son las fugas de aire. Los técnicos lo repiten cada otoño: sellar grietas y juntas en puertas y ventanas es la medida más barata y efectiva para mantener el calor y reducir la factura. Además, hay otras.

Dos de los organismos que más saben de esto de mantener el calor y el ahorro son el Instituto español para la Diversificación y Ahorro de la Energía (el IDAE) y la Energy Saving Trust británica. Y sus consejos son de lo más recomendables para garantiza que en esta nueva temporada de frío podamos tener un hogar cálido, sin excesivos sobresaltos a final de mes.

Ventilar con frecuencia, pero poco rato

Una de las primeras pautas que da el IDAE es ventilar a diario y con frecuencia, para evitar que se acumulen los virus propios de estas fechas, pero sólo unos minutos.

Es mejor abrir varias veces las ventanas a lo largo del día, especialmente si hay niños pequeños en la familia, que una sola vez por la mañana: la temperatura baja demasiado, cuesta más caldearla de nuevo y los virus se acumulan a lo largo de la jornada.

También recomienda poner termostatos en la caldera o en el radiador, para mantener una temperatura constante entre los 19º y los 21º, y cerrarla (o bajarla entre 15º y 17º) a la hora de dormir.

Cierra el paso al aire

La Energy Saving Trust británica resume la idea: el draught proofing o sea, bloquear corrientes, ahorra dinero y se hace en una tarde con kits adhesivos de muy bajo coste. Pueden emplearse burletes en los marcos de las puertas y las ventanas, o poner barreras físicas como felpudos o sujetapuertas acolchados. Porque según este organismo, hasta el 50 % de las pérdidas de calor y energía de un hogar son por corrientes de aire y malos cerramientos.

Otra medida sencilla es cerrar las contraventanas y las persianas a la caída de la tarde, y las cortinas gruesas al anochecer. Esto garantiza una menor rotura del puente térmico del vidrio y mejoran el confort nocturno.

6 ideas rápidas que funcionan

Tanto el IDAE como la Energy Saving Trust británica dan numerosas pautas, que te resumimos en estos seis consejos rápidos de probada eficacia:

Burletes y felpudos: Un simple cepillo o tope elimina corrientes, que es el gran enemigo del calor. La medida más barata y eficaz contra el frío.

Sella cajas y registros: Las grietas alrededor de enchufes, cajas de persiana o paso de tuberías son una fuente de pérdida de calor. Y se tapan fácilmente con un sellador acrílico o espuma expansiva.

Radiadores sin obstáculos: No cubras radiadores con ropa ni muebles (aunque sean estéticos o diseñados para radiadores): mejora la convección y calienta antes las estancias. Con un panel reflectante entre el radiador y la pared se evita que se pierda casi un 30 % del calor.

Alfombras y zócalos: En suelos fríos y sin hilo radiante, una alfombra reduce pérdidas por contacto y nos ahorra esa sensación de pie helado que nos eriza la piel. Revisa las juntas de zócalo que dan al exterior: notarás la diferencia.

Ventilar bien: En invierno, ventilar 5 o 10 minutos, y si es posible con ventanas opuestas, renueva el aire sin llegar a enfriar las paredes. Puedes hacerlo varias veces al día, mejor que una sola ventilación matutina de media hora.

Cinta aislante en marcos antiguos: Si el presupuesto no da para cambiar las ventanas, agradecerás cubrir los perfiles viejos con cintas adhesivas de espuma o goma: es barato y eficaz para sellar microfisuras.

Un último apunte: evitar fugas de calor no significa eliminar la ventilación higiénica. El sellado es mucho más eficaz que una clausura completa, pues si se acumulan virus –sobre todo si hay niños en edad escolar, ancianos o enfermos crónicos en casa– necesitarás ventilaciones más largas.

Un buen sellado puede reducir el gasto de calefacción hasta un 15 %. El objetivo es controlar por dónde entra y sale el aire… y que el calor que pagas se quede en casa.

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