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El ego proviene muchas veces de una baja autoestima

El ego proviene muchas veces de una baja autoestimaGetty Images / iStock

Consultorio Familiar

«Mi novio tiene demasiado ego porque en el fondo tiene baja autoestima. ¿Debo romper o puedo ayudarle?»

El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre la importancia de la autoestima en una pareja

Tengo 30 años, he empezado a salir con un chico y me estoy dando cuenta de que parece que tiene mucho ego. Sin embargo, me parece que ese ego, en realidad, es fruto de que tiene una mala opinión de sí mismo. Creo que si se valorase más internamente, si tuviera mejor percepción de él mismo, probablemente no sería tan orgulloso. Por una parte, veo que esa personalidad puede ser un problema para la relación, pero por otra parte, le quiero y quisiera ayudarle. ¿Me puede decir algo?

Muchas gracias por la franqueza de su pregunta. Se nota que es una persona que tiene una gran inteligencia emocional, y que no sólo quiere a su novio, sino que también se preocupa por su futuro en común.

Verá, hoy cada vez se habla más de ego, autoestima, quererse, y situaciones personales por el estilo.

Parece como si al hombre contemporáneo le costara relacionarse consigo mismo más de lo habitual. O bien, que no se aceptara tal como es.

Según mi opinión, las personas que tienen mucho ego y manifiestan sentirse muy seguras, tienen que estar continuamente demostrándolo. Y una manera de hacerlo es atacar a los que considera más débiles, echándoles en cara, a veces de una manera solapada, su falta de seguridad personal. Esas personas, decía, a veces suelen tener una mala opinión de sí mismas.

Su comportamiento es un mecanismo de defensa. Están cubriendo con un caparazón toda la falta de seguridad y de confianza que tienen en su interior.

Es probable que no se sientan queridas y que sean altamente manipulables. Parece contradictorio, pero es porque, debido al poco aprecio que tienen de sí mismas, no soportarían que los demás tuvieran una mala opinión de ellas.

Como consecuencia, van, habitualmente, a favor de corriente, de lo políticamente correcto, de lo que se lleva. Ahí encuentran su seguridad aunque, por otra parte, les deja un vacío tremendo.

En el fondo, saben que solo los peces muertos se dejan llevar por la corriente.

Y lógicamente, cuando tienen que demostrar esta falsa seguridad en aspectos importantes de la vida, con frecuencia se equivocan.

No es difícil que se casen con la persona equivocada, ni (sobre todo en el caso de las mujeres) que tengan relaciones sexuales simplemente por miedo a ser rechazadas o a qué pensará el otro si dicen que no.

También relaciones tempranas, algunas veces, pueden ser señal de necesitar la aceptación de los demás. De esta manera se sienten «normales».

Ese ego sin sentido y superficial lleva a una falta de autoestima, de valoración personal, aunque no impide que esas personas sepan, en el fondo, que se están engañando.

Quien obra así suele ser capaz de reconocer en su interior que intentan demostrar en la vida social lo que no se es en la vida íntima, personal. La mala opinión de uno mismo tiene como consecuencias lo que muchas personas manifiestan de sí mismas: «No me quiero. No me perdono. Debería quererme más».

Para quererse, hay que aceptar la verdad última de uno mismo y de los demás. Muchas veces, no quererse ni perdonarse es el resultado de no saber querer ni perdonar a los demás.

Para quererse, hay que aceptar la verdad última de uno mismo y de los demás. Muchas veces, no quererse ni perdonarse es el resultado de no saber querer ni perdonar a los demás. Y, lo que es más doloroso, no sentirse perdonado.

Aceptar la realidad personal e ir contra corriente cuando lo que vemos fuera no concuerda con lo que el ser humano es ayuda mucho a sentirse cómodo, bien con uno mismo.

Aunque esa aceptación de la realidad personal algunas veces implique ser rechazado, poco o mucho, por los demás.

Además, cuando uno se quiere a sí mismo es más fácil acertar en la vida personal, se está más preparado para amar.

Yo le diría que, dado que me dice que está empezando a salir con él, se dé un tiempo para conocerlo a fondo. Incluso que saque el tema con prudencia, para comprobar si los valores personales y sus creencias lo son de verdad.

Porque para poder ayudarle, primero él tiene que querer dejarse ayudar. Si no quiere dejarse ayudar, estoy seguro de que sabe usted muy bien lo que más le conviene hacer.

  • José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com.
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