La infidelidad en el noviazgo es diferente que en el matrimonio
¿Debe perdonarse una infidelidad en el noviazgo? Esto dice un psicólogo experto en parejas
Los compromisos del matrimonio son diferentes a los adquiridos antes de la boda. Sin embargo, la reacción ante un novio o novia infiel puede marcar el futuro de toda una familia
¿Qué tienen en común Shakira y Piqué, Tamara Falcó e Íñigo Onieva, Kristen Stewart y Robert Pattinson, Brad Pitt y Jennifer Aniston, David y Victoria Beckham, y Álvaro Muñoz Escassi y Lara Dibildos? En efecto: todas estas parejas de famosos han pasado por la infidelidad cometida por uno de los dos.
Pero hasta aquí las similitudes, porque el resto de sus circunstancias variaron mucho antes, durante y después del engaño. Mientras algunos concluyeron su relación tras la infidelidad, otros la mantienen firme aún hoy; algunas parejas eran novios cuando él o ella fue infiel; y otras ya estaban casadas cuando decidieron perdonar o acabar divorciándose.
Lo cierto es que, aunque cada pareja es única, «la infidelidad es siempre uno de los mayores retos que puede enfrentar una pareja, incluso en la etapa de noviazgo». Así lo explica el psicólogo Pedro Freile, especialista en acompañamiento de parejas y matrimonios, y colaborador del portal especializado en familia AmaFuerte, en el que ha publicado unas llamativas conclusiones sobre la cuestión.
La pregunta inevitable
Freile explica cuál es «la pregunta central inevitable» que se plantean hoy muchas parejas: «¿Se debe perdonar una infidelidad durante el noviazgo?».
Aunque antes de responderla, explica que de esta pregunta, a su vez, «se desprenden otras: ¿Qué significa perdonar?, la fidelidad antes del matrimonio, ¿es o no obligatoria?».
Freire, que es perito calificado en el Tribunal de Causas de Nulidad Matrimonial de la archidiócesis de Quito, en Ecuador, y fundador y vicepresidente administrativo de Lizarz, una plataforma de desarrollo humano y crecimiento personal, empieza por aclarar qué es exactamente lo que se entiende por «perdonar una infidelidad».
«El perdón no es un acto de debilidad, sino una expresión poderosa de humildad. Es incondicional en esencia, porque refleja nuestra capacidad de reconocer la fragilidad humana y elegir no cargar con el peso de la ofensa. Sin embargo, perdonar no significa aceptar que todo esté permitido. Y se debe subrayar la importancia de proteger nuestra dignidad y bienestar emocional mientras ejercemos el perdón», indica.
Perdonar una infidelidad «no implica permitir patrones de comportamiento que hablan de falta de amor»
De hecho, aunque «el perdón es un valor central que busca restaurar la conexión con el otro y promover el crecimiento personal de ambas partes», perdonar una infidelidad en una relación de pareja «no implica permitir patrones de comportamiento que hablan de falta de amor».
¿Igual en el noviazgo que tras la boda?
Según este psicólogo, «el punto crucial es que la infidelidad, aunque dolorosa en cualquier contexto, tiene un peso diferente en el noviazgo en comparación con el matrimonio». Porque mientras «en el matrimonio existe un compromiso definitivo, antes de él, apenas está descubriéndose».
Esto no significa que las expectativas de fidelidad sean menos importantes, indica. «Más bien, la etapa de noviazgo ofrece una oportunidad única para darse cuenta de si ambos comparten valores y objetivos compatibles que permitan sostener una relación en el futuro».
Porque «el compromiso no es una decisión de un momento: se llega a él a través de un proceso de discernimiento. Y no podemos estar seguros de entregar nuestra vida a la otra persona si no hemos vivido un camino de conocimiento mutuo», explica.
Una oportunidad para aprender y crecer
Por su experiencia en el acompañamiento de parejas, Freile sabe que, «a pesar de ser una experiencia dolorosa, superar una infidelidad puede convertirse en una oportunidad valiosa en el noviazgo».
De hecho, asegura que, «en algunos casos, ayuda a identificar puntos débiles en la relación, como problemas de comunicación, expectativas no alineadas o falta de atención a las necesidades emocionales de ambos».
Sin embargo, unos «cuernos» en esta etapa «también puede ser una ocasión para reconocer incompatibilidades fundamentales, como distintas valoraciones de la fidelidad», matiza. De ahí que «identificar esto durante el noviazgo, aunque difícil, puede evitar dolores mayores en el futuro».
Según Pedro Freile, «una infidelidad antes del matrimonio quizás sea síntoma de heridas personales o de una debilidad en la relación». Así que «en lugar de desechar sin más un bote que hace agua, podemos ver si el origen del problema es reparable o si todo está podrido».
Porque «una relación que es capaz de fortalecerse a partir de la infidelidad, puede construir un vínculo sólido de por vida. Pero si no, tarde o temprano va a romperse».
No todas las infidelidades son iguales
Ahora bien, «no todas las infidelidades son iguales», explica. Y por eso, «es clave distinguir el tipo de infidelidad que ha ocurrido».
Porque «algunas veces, puede tratarse de un desliz momentáneo que refleja inmadurez o falta de comunicación en la relación», pero en otras, «podría revelar patrones más profundos de deshonestidad o desinterés en comprometerse». De ahí que llevar a cabo, de forma personal y en pareja, este análisis «es crucial para decidir si somos capaces de reconstruir la relación o si, por el contrario, es mejor seguir caminos separados».
Un argumento de peso a la hora de sopesar qué hay detrás de una infidelidad durante el tiempo de novios es que «la etapa de enamoramiento y noviazgo se puede ver como un laboratorio de la convivencia conyugal».
De ahí que «coquetear con la tentación de estar con otra persona cuando estoy en pareja no es un acto recto, pero puede ser una señal de que hay cosas que atender antes de dar el paso final hacia el altar».
La importancia de la exclusividad
Sin embargo, «si no tenemos claro que este vínculo implica exclusividad, al casarnos no estaremos entregando de verdad nuestra mente y nuestro corazón, nuestra vida, a la otra persona y tal vez no lo hagamos nunca».
Como concluye Pedro Freile, «perdonar una infidelidad en el noviazgo es una decisión profundamente personal que exige equilibrio entre el corazón y la razón. El perdón es un acto liberador y transformador, pero también es esencial fijar límites claros y valorar si existe una base real para reconstruir la confianza».
Y recuerda el experto que «si bien la infidelidad puede responder a una debilidad temporal, también sirve como una manera de detectar la imposibilidad de comprometerse».
«Al final –sentencia el psicólogo–, lo más importante es buscar siempre la verdad, el respeto y la confianza, sin perder de vista el valor del compromiso en una relación que se orienta a compartir con amor la vida hasta la muerte».