Fundado en 1910

Djokovic, su mujer Jelena y sus dos hijos, en la cuenta de su mujerInstagram

Djokovic: «Soy padre de dos niños de 11 y 8 años, y son los únicos de su clase que no tienen móvil»

Novak Djokovic es un tenista de leyenda. A sus 38 años acaba de disputar su enésima final de Grand Slam ante un portentoso Carlos Alcaraz, y su nombre forma ya parte de los mejores momentos de la historia del deporte, no solo del tenis.

Sin embargo, el serbio es mucho más que un deportista excepcional, único aún en activo de una tríada de gigantes de la talla de Rafa Nadal y Roger Federer.

Su extrovertida forma de ser, dentro y fuera de la pista, es tan célebre como su férrea disciplina.

Y también ha trascendido, más allá de las pistas, la fidelidad inquebrantable a sus principios éticos y morales –como quedó patente durante la pandemia, en su oposición a las inyecciones experimentales contra el Covid-19–, y a su fe cristiana ortodoxa.

Un hombre de familia

Lo que no muchos saben es que Nole es también un hombre de familia.

Como también hizo su rival –y, sin embargo, amigo– Rafa Nadal, Djokovic se casó en 2014 con su novia de siempre: Jelena Ristic.

Con ella ha tenido dos hijos de 11 y 8 años, Stefan y Tara, y de ella, en alguna ocasión, ha dicho que es «el amor de mi vida» y «el pilar de nuestra familia».

Ahora ha concedido una entrevista en la cadena Blic, para explicar una de las normas que ambos han establecido para educar a sus hijos. A saber, alejarlos de los móviles y de las redes sociales.

Los únicos sin móvil

«Mis hijos todavía no tienen teléfono móvil y mi mujer y yo estamos peleando por ello. Ellos se quejan y dicen: 'En el colegio todo el mundo tiene móvil excepto nosotros'. Y no es una situación fácil...», explica el tenista.

Sin embargo, Nole y Jelena tienen claro que velar por el bienestar de sus hijos pasa por no ceder en un tema tan sensible como este: «Mis hijos no tienen teléfono propio y no lo tendrán hasta que sean lo suficientemente maduros», remarcaba.

Algo que les exige criar a sus hijos «a contracorriente». Aunque, a decir verdad, no parece que esté desacostumbrado a hacerlo.

De hecho, apunta un principio para educarlos en el carácter libre, que pueden aplicar a la entrega del primer móvil, pero que trasciende, con mucho, esa decisión: «Si todos hacen algo, tienes que seguirlos, ¿no? El rebaño se comporta igual...», explica en la entrevista. Y concluye con el consejo subversivo que él mismo da a sus hijos: «Bueno, pues... no siempre tiene que ser así».