Empantallados ofrece cinco claves para evitar que los niños tengan que recurrir a las pantallas
Cinco claves para pasar las vacaciones sin recurrir a la «niñera digital»
La plataforma Empantallados recoge un informe del Banco Mundial que advierte del abuso de pantallas en infantil y propone cinco pautas para las familias.
El efecto «popcorn brain»: cómo la atención dispersa por las pantallas está «friendo el cerebro» de los niños
Cuando llegan las vacaciones escolares y las familias encuentran dificultades para conciliar, muchos hogares recurren a las «niñeras digitales». O lo que es lo mismo, convertir las pantallas no en el plan B, sino, directamente, en el Plan A: videojuegos, televisión, tabletas o móviles para comer, para esperar, para que no haya llanto, para poder hacer la cena.
La cuestión no es menor porque los primeros años no se repiten. «Los primeros años de vida representan una ventana crítica en la arquitectura del cerebro, el crecimiento socioemocional y la formación de hábitos para toda la vida», resume la plataforma Empantallados al recoger el informe del Banco Mundial El tiempo frente a la pantalla en la educación infantil: equilibrar la balanza digital.
La advertencia de esta plataforma especializada en salud digital y vida familiar no es nueva, pero no por ello deja de ser necesaria: abusar de pantallas en la etapa infantil «no es la excepción, sino la regla» en países de todo el mundo, según el informe citado.
Y añaden una idea clave para los padres: lo digital no sólo afecta por lo que ve el niño, sino por cómo se modifica el comportamiento de quienes viven juntos cuando el móvil o la tablet entran en escena.
No es solo «lo que ven»
El análisis de Empantallados enumera efectos asociados a la exposición excesiva en edades tempranas, incluidos los contenidos pretendidamente infantiles: «Un desarrollo más pobre del lenguaje, de la competencia social y de la coordinación motora», además de «una regulación más débil de la atención» y «patrones de sueño alterados».
En conjunto, subraya, «los efectos sobre el desarrollo son reales y significativos», apuntan citando el informe del Banco Mundial.
Un informe que, en rigor, va más allá del «tiempo de pantalla» entendido como minutos delante de unos dibujos animados o unos videojuegos. Porque también pone el foco en los adultos: «Los problemas van más allá de la exposición directa de los niños, e incluyen cómo las usan los adultos», que «dividen su atención entre las pantallas y los niños», dificultando «el vínculo en una etapa crucial».
«Adultos absortos» que «no cambian»
Así, cuando el adulto está «altamente absorto», apunta el texto, se observa «menor capacidad de respuesta verbal, disminución del contacto visual» y, en ocasiones, respuestas «bruscas» a los intentos del niño por captar atención.
En otras palabras: no es sólo lo que el niño consume; es lo que deja de recibir de los adultos, cuando son ellos los que tienen la atención secuestrada en un dispositivo tecnológico.
Lo llamativo, como apuntan desde Empantallados, es que los padres «saben que tienen que cambiar», porque a diferencia de quienes empezaron a fascinarse por la tecnología hace diez o quince años las familias ya tienen información de sobra... pero «no cambian».
Cinco pautas para un cambio real
Para que los padres pasen de la teoría a la acción, desde Empantallados plantean cinco pasos.
1º) Detecta el desencadenante y prepara una alternativa.
Empantallados pone un ejemplo concreto: Llevar un «kit de espera» con «colores, folios y pegatinas» para la sala del médico. La idea es no llegar al momento de estrés sin plan.
2º) Une una señal concreta a una acción ya decidida.
Funciona como un «si pasa X, hago Y». Y dan un ejemplo: «Si son las 6 y empiezo a preparar la cena, entonces saco el puzle». Esto genera menos debate interno en los momentos críticos y se generan más automatismos sanos.
3º) Haz que la elección buena sea la más fácil.
Si se retiran las tablets de la circulación, hay que plantear alternativas. Por ejemplo, estanterías bajas con libros y construcciones al alcance. «Los cambios en el contexto rompen las viejas asociaciones, de forma más fiable que las exhortaciones de autocontrol».
4º) Pequeños hábitos, acciones mínimas.
«Un libro ilustrado después del desayuno», «una pausa de dos minutos para bailar cuando se apaga la televisión»... Las «primeras victorias», explican desde Empantallados, refuerzan la confianza dentro de la familia.
5º) Apóyate en otras familias.
El informe recuerda que «calibramos nuestro comportamiento» por nuestros iguales. Por ese motivo, es importante rodearse de redes de apoyo con hábitos similares, porque crean una «presión suave» para persistir.
Eso sí: no es necesario que todo salga bien a la primera, ni recurrir a las pantallas ocasionalmente implica dar la batalla por perdida. «La adhesión perfecta a pautas idealizadas no es realista ni necesaria», explican desde Empantallados. La meta no es convertirse en una familia impecable, sino pasar a ser una familia consciente que hace cuanto puede para tener cada vez menos pantalla por inercia y más presencia y cercanía humana por elección.