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Las relaciones con la familia política son fuente frecuente de problemas en el matrimonio

Las relaciones con la familia política son fuente frecuente de problemas en el matrimonioGetty Images/iStockphoto

Consultorio Familiar

«Mis suegros se meten demasiado en mi matrimonio y no sé cómo ponerles límites»

El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre las relaciones con la familia política

Con mucha frecuencia mis suegros se meten donde no deberían: se entrometen en mi matrimonio, en la relación con mi mujer, en cómo educamos a nuestros hijos... Pero no dejan de ser los padres de mi mujer, y no sé qué decirles ni cómo frenarlos o ponerles límites, porque tengo miedo de molestarle a ella. ¿Qué me aconseja?

Cuando se empieza a salir con una persona, uno no es consciente de que, si esa relación va para adelante, la familia del otro va a tener una gran importancia en su vida.

Muchas personas con años de matrimonio, cuando les preguntas, te suelen decir que uno no se casa con una persona, sino con una familia. Cosa que, si bien no es exacta, tiene mucho de verdad, en el sentido de la influencia que puede tener la familia del otro en su relación.

No es difícil que personas que han fracasado en su matrimonio le echen la culpa del fracaso a su familia política: a la influencia negativa que han tenido en «el otro», o incluso en la propia relación.

E igual que hace usted con su pregunta, cuando eso ocurre, mucha gente se esfuerza por encontrar una solución porque no sabe bien qué hacer.

En primer lugar, se debe de considerar la autonomía que tiene la otra persona respecto a sus padres. Es decir, si sabe vivir sin sus padres. Esto puede parecer una cosa sin importancia, pero no lo es. Hay personas de edad lo suficientemente avanzada que, literalmente, no saben vivir sin la influencia de sus padres. Les tienen que consultar todo, no saben tomar decisiones por su cuenta si no reciben la aprobación de sus padres, o de sus hermanos, etc.

Esto es una falta de madurez, un miedo a disgustar a los padres, o una inseguridad personal muy grande. Porque, si son decisiones importantes para la vida de la propia familia o del matrimonio, debe tomarlas cada cónyuge con su pareja independientemente de cómo les vaya a sentar a sus familias.

Porque, si de forma habitual en todo se mete a la familia de origen –y esto es más frecuente de lo que parece–, la pareja se sentirá desplazada y molesta. El consiguiente «¿qué pinto yo aquí?» aparecerá en la cabeza de él o de ella, con un perfil que produce desencanto y que acarrea la suficiente fuerza para poder desunir.

También sería bueno conocer los valores que tienen los suegros, especialmente los referentes a las cosas más vitales de la vida: los hijos, la educación, la religión, el compromiso en una relación, etc.

De esa forma, podremos saber, cuándo las cosas vengan mal dadas (que seguro que vendrán, porque en la vida hay tiempo para todo), qué tipo de consejos y de razonamientos le van a dar a su hijo o hija. Si van a unir, o por el contrario, van a desunir.

En el noviazgo, y también en el matrimonio, tenemos que anticiparnos para saber las situaciones en las que esto, desunir, puede ocurrir: discusiones de pareja, diferencias en la educación de los hijos, temas de dinero... Y, entonces, lo prudente es no comentarlo con los padres, o al menos, no hacerlo de forma que su decisión pueda cambiar nuestro parecer.

Todo esto que estoy diciendo, cuando lo lea una chica o un chico que han empezado a salir hace poco tiempo, puede parecerles muy exagerado, pero no lo es. Los matrimonios tienen que ser prudentes a la hora de pedir consejo, y no ir a buscarlo a los sitios ni a las personas que saben que los pueden animar a desunirse, a separarse.

Según los estudios sobre separaciones matrimoniales, la familia política aparece en un alto número de casos como factor de ruptura.

Y no debería extrañarnos: cualquier persona de quien más influencia recibe en la vida es de las personas que lo quieren. Y generalmente los padres están en primer lugar.

Por tanto, los consejos que reciben de sus padres tienen mucha influencia, aunque a veces no lo parezca.

Conociendo a éstos, se sabe bastante de esa persona, de sus valores, del arraigo que tienen en su vida, de cómo ha sido educado... Y esto es bueno saberlo antes de casarse, porque en el fondo son los que les han enseñado a querer. Si no es así, habrá que aprender ya casados a saber ser prudentes en lo que nos dicen.

Me decía una mujer con poco tiempo de matrimonio que su madre, ante cierto comportamiento de su marido, le decía que no debía consentirle esa forma de hacer las cosas porque «yo nunca se lo hubiera permitido a tu padre». Pero lo que me decía después la hija era: «En realidad, ella se lo ha consentido a mi padre toda su vida. No entiendo para qué me lo dice. ¿Para qué discutamos?».

Que los padres den consejos que no son los más apropiados para que aumente el cariño en esa pareja es una cosa frecuente.

Los matrimonios tienen que ser prudentes a la hora de pedir consejo, y no ir a buscarlo a los sitios ni a las personas que saben que los pueden animar a desunirse, a separarse.

Yo he conocido parejas que han llegado a irse a vivir lejos de los padres para que no influyan demasiado en su relación. Cuando me lo contaban, me pareció una medida de prudencia.

Todas estas cosas son vitales para mantener una sana independencia, que es muy necesaria en el matrimonio.

Algunas veces será conveniente que el hijo o la hija, nunca la nuera o el yerno, les diga a sus padres donde no deberían entrar, y si lo hiciesen, decírselo con cariño, pero también con cierta seriedad.

Porque, aunque seamos adultos, enseñar a los padres a ser prudentes respecto a lo que nos dicen de nuestro matrimonio y de nuestra pareja es una forma de enseñarles a querernos a nosotros.

Estoy seguro de que muchos lectores de El Debate también podrán hacer sus comentarios constructivos sobre este tema, para que vea usted que es mucho más común de lo que parece, y que tiene solución, aunque sea compleja.

* José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com

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