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María José Gómez y Verdú @protocoloyetiqueta

Cómo mantener el buen gusto en una boda en 2026: responde una experta en protocolo

La experta en protocolo María José Gómez y Verdú, creadora de @protocoloyetiqueta donde cuenta con casi dos millones de seguidores, explica cómo combinar las buenas maneras con las tendencias en bodas para este año

Act. 02 may. 2026 - 11:21

La noche reservó una sorpresa para el final: tres diseños de novia flamenca (uno por cada firma) lucieron pendientes del artesano joyero Álvaro Larrosa

La noche reservó una sorpresa para el final: tres diseños de novia flamenca (uno por cada firma) lucieron pendientes del artesano joyero Álvaro LarrosaLa Voz de Córdoba

La boda es, probablemente, uno de los eventos sociales más complejos y significativos dentro del calendario personal y familiar. Más allá de su dimensión emocional, implica una cuidada organización en la que el protocolo y la etiqueta desempeñan un papel fundamental para garantizar coherencia, elegancia y respeto hacia todos los asistentes.

En un contexto donde tradición y modernidad conviven, conocer las normas esenciales permite evitar errores y elevar la calidad del evento.

El primer elemento que marca el tono de la boda es, sin duda, el código de vestimenta. En el caso de los novios, su elección no solo responde a un criterio estético, sino que establece el nivel de formalidad del conjunto de la celebración.

En bodas de día, la novia suele optar por vestidos más ligeros, con tejidos menos estructurados y, en muchos casos, sin excesos en volumen o brillo. El novio, por su parte, encuentra en el chaqué la opción más clásica y protocolaria, especialmente en ceremonias formales. En bodas de tarde o noche, la indumentaria adquiere mayor sofisticación: vestidos más elaborados en la novia y el uso del traje oscuro en el novio, en función del estilo del evento.

En relación con la tradición, la mantilla ocupa un lugar destacado dentro de la etiqueta nupcial española. Su uso, especialmente en ceremonias religiosas, aporta un componente de elegancia y arraigo cultural. Debe colocarse correctamente, sujeta con peina o peinecillos, y armonizar con el diseño del vestido sin recargar el conjunto.

En el caso de madrinas, la mantilla es prácticamente imprescindible en bodas de día celebradas con cierto grado de formalidad, siendo habitual en tonos negros, dejando la de color blanca o marfil para la novia, combinada con vestido largo.

El código de vestimenta de los invitados debe alinearse con la hora y el tipo de celebración.

En bodas de día, se recomienda vestimenta elegante pero menos rígida: vestidos cortos o midi para mujeres, evitando largos excesivos que corresponden más a la noche, y trajes en tonos claros o medios para hombres.

El uso de pamelas o tocados está permitido e incluso recomendado durante el día, siempre que se mantenga durante toda la ceremonia.

En bodas de noche, el protocolo se eleva: vestidos largos en mujeres, tejidos más sofisticados y una paleta cromática más intensa; en hombres, traje oscuro. En cualquier caso, deben evitarse colores que resten protagonismo a la novia, como el blanco o tonos muy similares.

Uno de los aspectos que más debate genera en la actualidad es la inclusión de números de cuenta o códigos IBAN en las invitaciones. Desde un punto de vista estrictamente protocolario, esta práctica no es adecuada.

La invitación debe ser un documento elegante cuya función es informar y convocar, no sugerir ni condicionar el tipo de regalo. Incluir un método de pago puede interpretarse como una falta de cortesía, al convertir el obsequio en una expectativa explícita. Si los novios desean facilitar este tipo de información, lo correcto es hacerlo de manera indirecta, a través de familiares o canales informales, pero nunca en la invitación.

La llegada tardía es uno de los errores más comunes y debe evitarse a toda costa

En cuanto al comportamiento durante la ceremonia, la etiqueta exige puntualidad, respeto y discreción. La llegada tardía es uno de los errores más comunes y debe evitarse a toda costa. Durante el acto, especialmente si es religioso, se espera silencio, atención y una actitud acorde a la solemnidad del momento. El uso de teléfonos móviles debe ser mínimo, evitando interrumpir o invadir espacios reservados para profesionales como fotógrafos.

La organización de los invitados también responde a criterios protocolarios. La colocación en la ceremonia suele dividirse entre los lados de la familia de cada contrayente, aunque esta norma se flexibiliza cada vez más. En el banquete, la distribución de mesas puede seguir un orden preestablecido que facilite la interacción y evite situaciones incómodas. Respetar estos esquemas forma parte de la educación social del invitado.

Durante la celebración posterior, el ambiente se vuelve más distendido, pero la etiqueta sigue presente. Los discursos, si los hay, deben ser breves y adecuados; el comportamiento general debe mantener un equilibrio entre la celebración y el respeto. Es importante recordar que, aunque el evento evolucione hacia un tono festivo, sigue siendo una ocasión formal.

La familia y los padrinos tienen un papel especialmente relevante en el desarrollo del protocolo. Su comportamiento, puntualidad y adecuación al código de etiqueta marcan el ejemplo para el resto de los asistentes. Asimismo, los novios, como anfitriones, deben procurar saludar y atender a sus invitados, reforzando el carácter acogedor del evento.

El protocolo en bodas no se limita a normas rígidas, sino que actúa como una guía que ordena y armoniza todos los elementos de la celebración. Desde la elección del vestuario hasta la forma de gestionar los regalos o el comportamiento de los asistentes, cada detalle contribuye a construir una experiencia coherente y elegante. En un momento tan significativo, el buen gusto y la consideración hacia los demás siguen siendo los pilares fundamentales de cualquier boda bien organizada.

* María José Gómez y Verdú es experta en protocolo y creadora de la cuenta @protocoloyetiqueta

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