Los futuros reyes querrían cambiar la ciudad por el campo, al considerarlo un entorno mucho más adecuado para sus hijos
Casa Real
Mudanza real: los duques de Cambridge se trasladan a Windsor
La familia se plantea sentar su residencia en Frogmore Cottage o Adelaide Cottage para estar más cerca de la Reina
Los rumores sobre la posible mudanza de los duques de Cambridge a un entorno mucho más rural que Londres llevan meses rondando la Casa Real inglesa. Fue a principios de febrero cuando el Daily Mail aseguró que el Príncipe Guillermo y Catalina de Inglaterra podrían estar interesados en un nuevo hogar al estar cansados de las dos residencias en las que dividen su tiempo: el palacio de Kensington, durante la semana, y Amner Hall, en Norfolk.
Tal y como apunta The Mail «nunca han sido gente de Londres» y llevan tiempo buscando la oportunidad para alejarse un poco de la ciudad. Sin embargo, no sería el único motivo que promovería el cambio. El hecho de que Isabel II haya abandonado definitivamente Buckingham para instalarse de forma oficial en Windsor puede que les haya obligado a tomar la decisión.
La decisión de la Reina Isabel II por el mencionado territorio no es aleatoria, ya que Windsor es un lugar que siempre ha estado presente en su vida. No solo porque se retiró allí al comienzo de la pandemia con una parte reducida de su personal, sino porque allí también vivió sus últimos momentos con el duque de Edimburgo, tras fallecer en abril de 2021. Desde entonces, la salud de la Reina se ha visto resentida, llevándola incluso a cancelar por completo su agenda institucional.
Con los actuales problemas de movilidad de la Reina –que la impiden desplazarse libremente y tras los que ha tenido que instalar hasta un ascensor de 20.000 libras en su legendaria casa de Balmoral–, los duques de Cambridge querrían estar más cerca de la monarca, especialmente si recordamos la buena sintonía que ha existido siempre entre nieto y abuela. De hecho, durante su tiempo en Eton College, que está cerca del castillo, el futuro Rey almorzaba los domingos con sus abuelos en el conocido Oak Room con paneles del castillo.
Las primeras pesquisas indicaban que la familia al completo se mudaría a Fort Belvedere, una construcción similar a un fuerte –de ahí, su nombre– que es conocido por ser «el castillo olvidado de la Reina». Y es que sus paredes han acogido a inquilinos de lo más variopintos, siendo los más destacados Eduardo VIII y Wallis Simpson. Entre sus muros nació y se consumó el comienzo con la estadounidense que, poco después, terminó en la sonada abdicación que situó a Isabel II en el trono.
Sin embargo, las últimas informaciones aseguran que los duques de Cambridge han descartado esta propiedad y que, en cambio, están barajando la posibilidad de mudarse o bien a Frogmore Cottage o Adelaide Cottage. La primera es conocida porque fue la que eligieron Harry y Meghan para sentar su base en Reino Unido antes de mudarse a Estados Unidos. Fue en este momento cuando cedieron la propiedad a sus nuevos inquilinos, Eugenia de York, y su marido, Jack Brooksbank, donde residen con su hijo August, de un año.
La Reina cedió a su nieto Harry la propiedad siempre y cuando se hiciesen cargo de los costes de la reforma millonaria que necesitaba. Cuenta la leyenda que a Isabel II le gustaba la propiedad y pasaba largas temporadas allí, pero detestaba la presencia de ranas (en inglés, frog), por lo que se la regaló al matrimonio. Dos millones y medio de libras después, la casa mantiene el espectacular valor artístico de antaño –mausoleo en honor a Victoria y Alberto con pinturas de Rafael incluido–, pero con el sello inconfundible de los exduques de Sussex. Y no es de extrañar ya que la reforma corrió a cargo de Vicky Charles, amiga de Meghan y exdiseñadora interiorista de Soho House.
La supuesta enemistad de los hermanos quizá explicaría que el Príncipe Guillermo no quisiese mudarse a Frogmore Cottage y eligiese Adelaide Cottage, más cerca del Castillo de Windsor –y por consiguiente de la Reina– y en el corazón de Home Park. Fue construido en 1931 y como el resto de casas de campo y fincas de la realeza británica es una pieza viva de la historia con una belleza incalculable.
Está situado en un entorno privado repleto de naturaleza
Se creó con intención de ser el refugio privado de la reina Adelaida, pero quien realmente le dio popularidad fue Peter Townsend, el verdadero amor de la Princesa Margarita y con quien su hermana Isabel le prohibió casarse. A la preciosidad de la construcción se une también el entorno paradisiaco en el que se encuadra: un parque privado de más de 600 acres donde la vegetación permite el escape perfecto de la vida urbanita de la familia.
Sobre qué los llevará a decantarse por una u otra propiedad, se desconoce, aunque la prensa inglesa apunta a que el abanico de posibilidades educativas cercanas a las propiedades será definitiva. George y Charlotte asisten actualmente a la escuela preparatoria privada Thomas en Battersea, al suroeste de Londres, que acepta niños hasta los 13 años. Su hijo menor, el príncipe Louis, de tres años, asiste a la guardería Willcocks, muy cerca de su apartamento en el Palacio de Kensington.