Marilyn Monroe, en Las chicas del coro
Gente
La carta de Rainiero que pudo convertir a Marilyn Monroe en Princesa de Mónaco
El soberano fue aconsejado para casarse con una ‘princesa’ de Hollywood y capitalizar en Mónaco toda la fama que acompañaría al matrimonio
Década de 1950. Mónaco despierta con protagonistas como Rainiero de Mónaco, Grace Kelly y Marilyn Monroe, pero para que estos entren en escena hay que mencionar a Aristóteles Onassis. Con una sed insaciable de éxitos y bastantes delirios de grandeza, el magnate griego-argentino tenía intención de hacer de Mónaco un Principado floreciente después de convertirse en accionista de la llamada Société des Bains de Mer.
Con el Soberano, las relaciones fueron cordiales pero complejas. En aquel momento, el Príncipe Rainiero vivía días felices con la actriz Gisèle Pascal. Ni lo suficientemente glamurosa, ni lo suficientemente internacional, en opinión del multimillonario. Este sueña con invitar a toda la jet-set al Peñón para organizar fiestas memorables. Y para llevar a cabo su proyecto, urde un plan: una boda real entre el soberano y una actriz de Hollywood.
Estrellas como Audrey Hepburn, Lee Bouvier –hermana de Jackie Kennedy– o Marilyn Monroe empiezan a sonar con fuerza en su cabeza. Onassis ya imagina a la rubia estadounidense por excelencia en La Roca. El magnate había encontrado una manera de restaurar la imagen del Principado e imagino, frotándose las manos, las consecuencias económicas sustanciales de tal escenario.
Tal es su poder de convicción que hasta los asesores de la corona empezaron a ver con buenos ojos la idea de Onassis. «Se le aconsejó al Príncipe Rainiero que haría bien en casarse con una 'princesa' de Hollywood y capitalizar toda la fama que acompañaría a ese matrimonio. Lo que necesitaba Mónaco era reactivar su comercio turístico. Tenía un perfecto sentido económico», reconoció en una entrevista la historiadora de la Universidad de St. Andrews, Chandrika Kaul.
En aquel momento, Rainiero tenía 32 años y estaba aterrado ante la idea de perder su Principado si no se casaba bien y tenía pronto un heredero. La revista People aseguró en su día que estuvo a punto de perder la Corona poco después de la Segunda Guerra Mundial debido a la posible ruina financiera y el escaso turismo que recibía.
Marilyn Monroe en 1953
El Soberano terminó enviándole una carta a la actriz Marilyn Monroe, que consideró la oferta durante aproximadamente una semana antes de que finalmente fuera rechazada. Decidida a continuar con su carrera, la actriz estadounidense también está demasiado ocupada seduciendo a la que los medios consideraron su «nueva presa»: Arthur Miller.
Aunque para algunos fue tan solo un rumor, las confidencias de Joan Dale, amiga íntima de Grace Kelly, en su libro My Days with Princess Grace of Monaco: Our 25-Year Friendship, Beyond Grace Kelly confirman la misiva.
La corona terminó alegrándose de que la que por entonces era la actriz más conocida de Hollywood descartara la propuesta real. Considerada demasiado sexy y desvergonzada, la actriz dos veces divorciada no tenía realmente el perfil de una Princesa. Grace Kelly, de 26 años, parecía una alternativa mucho más plausible para la realeza que el «símbolo sexual» rubio.
El Príncipe de Mónaco durante la pedida de mano con la actriz Grace Kelly
Fue así que en 1956, Grace Kelly, invitada al Festival de Cine de Cannes, conoció al Príncipe en una sesión de fotos orquestada por una conocida revista de la época. Ya fuese amor a primera vista o maniobra política, la actriz de La ventana indiscreta logró conquistar a Rainiero con su belleza y buen estar.
«Rainiero se quedó fascinado con Grace, y creo que realmente se enamora de ella a nivel personal, pero también la ve como la respuesta a muchos de sus problemas», aseguró la historiadora. Ejemplo de ello es que, al casarse con él y empezar a formar parte de la Realeza, tuvo que aportar una dote de dos millones de dólares.