Los Reyes Carlos III y Camila salen a saludar al balcón del Palacio de Buckingham
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El «incidente social» por el que Carlos III pidió matrimonio a Camila
El entonces Príncipe de Gales se dio cuenta de que el estatus de Camila no valía nada sin un anillo en el dedo
Cuando uno escucha los nombres de Carlos III y Camila inevitablemente se le vienen a la cabeza las tres décadas que mantuvieron su relación oculta. Nadie apoyaba a la actual Reina de Reino Unido en 1992 cuando se conoció su relación extramatrimonial con el entonces Príncipe Carlos. Sin embargo, a pesar de la oposición de la Reina Isabel II, el heredero declaró que lo suyo era «innegociable».
Aunque han cumplido ya 16 años casados, hubo un tiempo en el que Carlos no parecía dispuesto a pasar por el aro del matrimonio después de la experiencia con Lady Di. Sin embargo, hubo un detonante que le obligó a hincar rodilla por segunda vez en su vida. Hablamos de la boda de Edward Van Cutsen, hijo de amigos de la familia, y la hija del duque de Westminster. Era noviembre de 2004 y se vendía como el enlace más esperado del año.
Carlos y Camila estaba invitados, dada la relación que unía al hora Rey con su ahijado. Pero hubo un «incidente social exasperante» que ninguno de los dos previeron. Un detalle embarazoso que descubrieron cuando se asignó la distribución de asientos de los invitados al enlace. «Los preparativos revelaron que la señora Parker-Bowles quedaría relegada a los márgenes sociales del evento», indican al respecto el Daily Mail y Tina Brown, autora del libro The Palace Papers.
Camilla, escribe Brown, esperaba sentarse directamente detrás de Carlos, quien se uniría a la Reina y al Príncipe Felipe en las primeras filas. Pero «esa ´vaca holandesa», como supuestamente Camilla llamaba a la madre del novio, Emilie Van Cutsem, la había dejado al extremo final de la catedral, justo por detrás de las amigas de la contrayente.
Que fuera relegada a un insultante último plano hizo que se negase a acudir al evento. Se negaba a ser «humillada delante de todo el círculo engreído de Carlos y, lo que es más importante, de la Familia Real».
El entonces Príncipe de Gales tuvo que elegir, a su vez, si preservar el ´honor´ de su pareja o desairar en público a uno de sus mejores amigos y su ahijado. Por suerte para Carlos, finalmente no tuvo que llevar a cabo la elección, puesto que el enlace le coincidió en un giro de los acontecimientos con un acto público: visitar el cuartel militar donde se hallaban los supervivientes de un ataque suicida en Irak.
Dándose cuenta de que Camila Parker Bowles no tenía ningún tipo de estatus público sin un anillo en el dedo anular, finalmente le propuso matrimonio apenas mes y medio después, en Año Nuevo. En abril de 2005 contrajeron matrimonio en la Abadía de Westminster, como mandaba la tradición.