Simoneta y Bruno Gómez Acebo en el Juan Gómez Acebo el 8 de septiembre
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El delicado mes de diciembre de los Gómez Acebo: amargo cumpleaños y triste Navidad
La familia afronta un mes muy difícil tras las muertes de Fernando Gómez-Acebo en marzo, a los 49 años, y de Juan en agosto, quien este viernes cumpliría 55 años
La Navidad suele ser una fecha de unión y alegría, pero cuando hay sillas vacías en la mesa, los recuerdos se convierten en un peso difícil de llevar. Y si alguien sabe lo que es hacer frente a estas fiestas con el corazón encogido, son los Gómez-Acebo. Las tragedias encadenadas que han vivido este último año han dejado una huella profunda en esta familia, que, tras la pérdida de dos de sus miembros más queridos en apenas cinco meses, suponen unas Navidades especialmente duras.
Doña Sofia, Nadia Halamandari , Bruno, Beltran, Juan y Simoneta en el fuenral de Fernando Gomez Acebo el 8 Abril
El pasado marzo, Fernando Gómez-Acebo, apodado Coco por quienes lo querían, falleció a los 49 años debido a problemas respiratorios que venía arrastrando tras haber padecido Covid. En agosto, la familia se enfrentó a la muerte de Juan, el mayor de los cuatro varones de los duques de Badajoz, quien falleció a los 54 años víctima de un cáncer fulminante. Para más dolor, diciembre habría sido un mes especial para Juan, quien habría cumplido 55 años el día 6, convirtiendo estas fechas en un recordatorio constante de lo que ya no está.
Así las cosas, en solo cuatro años, los Gómez-Acebo han perdido a tres de sus miembros más importantes. La Infanta Pilar, madre de los cinco hermanos, falleció en enero de 2020 tras batallar contra un cáncer de colon. Ahora, las muertes de Fernando y Juan en tan poco tiempo han dejado un vacío imposible de llenar. Como sabemos, doña Pilar era el centro de una familia muy unida, una mujer fuerte y generosa que inculcó en sus hijos valores de apoyo mutuo y resiliencia. Luis Gómez-Acebo, su esposo y padre de Fernando, Juan, Simoneta, Beltrán y Bruno, también murió de cáncer en 1991.
Los Gómez-Acebo siempre han mantenido una relación muy cercana con la Familia Real española. La Infanta Pilar se aseguró de que sus hijos y los de Juan Carlos y Sofía se criaran prácticamente como hermanos. Las Infantas Elena y Cristina, especialmente, han sentido las pérdidas de sus primos como propias.
Doña Pilar en la boda Fernando Gómez Acebo Y Mónica Martín Luque en 2004
La herencia
Este diciembre, Simoneta, Beltrán y Bruno Gómez-Acebo no solo enfrentan el peso del duelo, sino también las tareas que dejó pendientes la pérdida de su madre, la Infanta Pilar. La gestión de un patrimonio que, como cuenta Vanitatis, incluía propiedades emblemáticas en Madrid y Mallorca, ha sido una de las prioridades de la familia en los últimos años. Desde el fallecimiento de doña Pilar, los hermanos Gómez-Acebo se pusieron manos a la obra para organizar una herencia que no solo era valiosa en términos económicos, sino también cargada de recuerdos.
La familia optó por vender los inmuebles para evitar los altos costes de mantenimiento que suponía conservarlos. Entre las propiedades más destacadas estaba la icónica casa familiar en Puerta de Hierro, en Madrid, y un piso en la calle Velázquez, en plena milla de oro de la capital. También formaban parte del patrimonio dos viviendas en la urbanización Sol de Mallorca, en Calvià, y un modesto piso en la calle Mayor de Madrid.
La sociedad familiar San Jacobo SL, creada en los años 60 por Luis Gómez-Acebo, ha sido la encargada de gestionar este legado. Esta empresa está especializada en la compraventa y alquiler de inmuebles, así como en la administración de patrimonios. La venta de la mansión en Puerta de Hierro, que se cerró a principios de este año, fue la última gran operación. Manteniendo una discreción absoluta, la familia llegó a un acuerdo con el empresario Ricardo Fuster y su esposa, Mónica Sánchez-Navarro, para vender la propiedad por cerca de tres millones de euros.
Pero no todo quedó ahí. Como explica el citado medio, tras la venta, los hermanos Gómez-Acebo presentaron el balance de cuentas de San Jacobo SL al Registro Mercantil. En el informe se reflejan los detalles de la operación: la transmisión del inmueble se cerró el 12 de enero de 2024 y, poco después, el 22 de abril, se aprobó en una junta extraordinaria el reparto de dividendos por un total de 1.851.851,51 euros entre los socios. Eso sí, aunque la cifra final es considerable, la familia tuvo que hacer frente a gastos como impuestos y tasas, que redujeron las ganancias netas.