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Sol de la Quadra

Sol de la Quadra- Salcedo

Sol de la Quadra-Salcedo, la heredera del legado de su padre: «No soy ecologista, soy naturalista»

Por primera vez, organiza un encuentro para rendir homenaje a la escuela de saber, los viajes, estudios y aventura fundada por su padre, Miguel de la Quadra-Salcedo, gran defensor del mestizaje

Intrépida, aventurera, viajera y amante de la fotografía de naturaleza, encarna a la perfección el espíritu de su padre, Miguel de La Quadra - Salcedo y de su legado: «Expedicionarios Científicos Ilustrados».

Es la mediana de los tres hijos del emblemático comunicador, expedicionario y visionario que viajó al Amazonas buscando respuestas. «Soy una apasionada de la inteligencia natural y del campo», confiesa.

Sol de la Quadra -Salcedo es Amante de los animales y las plantas, y defensora a ultranza de la naturaleza desde un enfoque científico, Sol no se identifica con el ecologismo moderno; se describe, más bien, como una naturalista al estilo de Félix de Azara. «Digna hija de tu padre», le decimos al saludarla. «Bueno, lo intento», responde con una sonrisa.

Es arquitecto de formación pero ante todo madre de profesión: tardó 20 años en terminar la carrera entre el nacimiento y nacimiento de sus tres hijos —Álvar, Catalina e Isolda—.

Sol de pequeña en una foto hecha por su padre

Sol, de pequeña en una foto hecha por su padreED

Experta en diseño y gestión del paisaje, hoy es una de las principales divulgadoras del estilo de vida de su padre a través de cursos que imparte en colegios donde transmite a los más pequeños el espíritu del mítico programa de estudios y aventuras Aventura 92 y Ruta Quetzal, cuyo impulsor, su padre, falleció en 2016 a los 84 años. «Somos naturaleza, somos parte de ello», precisa, eso es lo que he visto siempre en mi casa.

sol de la Quadra

Sol de la Quadra Salcedo

Ahora, su única hija da un gran paso en recuerdo de su padre organizando el Primer Congreso Internacional Expedicionarios Miguel de la Quadra-Salcedo en septiembre en el Real Monasterio de Guadalupe, en Extremadura, con el respaldo institucional de la Junta de Extremadura. El congreso arrancará en Madrid, en Casa de América, con el objetivo de analizar el legado de un visionario que marcó a miles de jóvenes expedicionarios a lo largo de 40 años. Un legado que sigue vivo en ellos.

Después de Guadalupe tendrá lugar un viaje muy especial por el El Sueño de Toledo, el espectáculo nocturno de Puy du Fou España en la ciudad de Toledo, una experiencia inmersiva por los orígenes y evolución de la comunidad a iberoamericana y culminará con una audiencia en La Zarzuela con el Rey Felipe VI.

sol de la Quadra

Sol de la Quadra

Bajo el lema Gracias Miguel 40 años Aula Navegante, y a través de testimonios de viajeros que participaron en la aventura a lo largo de los años, unos diez mil ruteros.

Una aventura inolvidable para quienes participaron como, por ejemplo, Sara Aagesen Muñoz, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España y el ex presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

La niña 'mono'

De pequeña Sol era conocida como la niña mono, porque se hacía amiga de todos los animales, que traía su padre. «El campo tiene inteligencia natural, y eso es lo que yo enseño en los colegios. Soy divulgadora científica in situ, en contacto con la naturaleza», explica. Abre los ojos paseando por el campo con los más pequeños. Asegura que los niños aún conservan intacta su capacidad de asombro pero necesitan foco.

En sus talleres, enfoca miradas a los menores de 12 años mientras pasean por el campo, buscando rastros y huellas, haciendo fotografías y apuntamientos en sus cuadernos de campo: biodatos que luego forman parte de proyectos científicos gracias a la ciencia ciudadana. «Son pequeñas Expediciones de Límites para hacer Colecciones de Vida Natural. Cuanto más pequeños, más descubren. Es impresionante», comenta satisfecha con su misión heredada: tener una mirada científica sobre el mundo para Conocer, respetar y proteger nuestra Naturaleza.

«Cuando caminamos por el campo, distinguimos animales, plantas, especies... Necesitamos aprender a observar los procesos biológicos que nos rodean. Son traductores de vida», señala.

Su madre, Marisol, también es una enamorada del campo, y les inculcó el amor por las hierbas medicinales y las mariposas. De su padre, dice, aprendió a divulgar el conocimiento: «Todos somos herederos de nuestro origen. Hay que honrarlo y seguir ese legado». El mayor legado de su padre, afirma, fue «el respeto en la relación entre el hombre y su entorno natural».

El mayor legado de su padre, afirma, fue «el respeto en la relación entre el hombre y su entorno natural».

«Le encantaban las selvas, las tribus, los indios… todo lo que no estuviera contaminado por el hombre moderno y el confort», recuerda. «Nunca le interesó ir a la Luna porque allí no había vida. Lo que le interesaba era la humanidad».

«Soy naturalista de los de antes. La palabra ecologista se ha desvirtuado», dice. Habla de educación sostenible y del respeto a la Vida como proceso biológico. Se declara partidaria de la gobernanza ambiental aunque, para lograrla, cree que debemos entrenar la inteligencia natural, el pensamiento crítico y, sobre todo, aprender del mundo rural. «Todavía no entiendo por qué seguimos produciendo plástico», se lamenta.

Miguel de la Quadra Salcedo  con su mujer

Miguel de la Quadra Salcedo con su mujer

Sol creció con un padre que aparecía y desaparecía, pero que siempre volvía con maletas llenas de olores increíbles y tesoros de otros mundos. «Era algo muy, muy especial. Un personaje mitológico. Irrepetible. Está ahí, como las estrellas, alumbrándonos».

«Era algo muy, muy especial. Un personaje mitológico. Irrepetible. Está ahí, como las estrellas, alumbrándonos».

Su padre

¿Se ha hecho justicia con su padre en España, le preguntamos. «A él no le gustaba hablar de sí mismo. Por eso organizamos ahora este congreso. Cuando volvió tras tres años en el Amazonas, tenía claro que el español se conoce en América y el americano en España. Quería que otros jóvenes vivieran lo que él vivió».

Y añade: «Mi padre hizo algo muy importante: el Aula Navegante de Estudios Iberoamericanos. Jóvenes unidos por una lengua común, experimentando el hermanamiento y el mestizaje de ida y vuelta como base de la identidad iberoamericana. Fue un visionario. Los reconocimientos llegan tarde… pero llegan».

Sol y su padre  Miguel de la Quadra Salcedo

Sol y su padre, Miguel de la Quadra SalcedoED

¿Y qué es la Ruta Quetzal para quien no la conoce? «Es un viaje iniciático declarado de interés universal por UNESCO que transformaba por dentro: científico e ilustrado. Una convivencia de un mes en barco, un aula itinerante, un viaje de estudios y aventura. Un invento que consistía en estudiar viajando y conocerse a uno mismo. Tenemos que volver al Gran Tour. Viajar para conocernos», afirma.

Cuarenta años después de la primera Ruta, Sol busca financiación para poder celebrar el Congreso y reunir expedicionarios de toda América. También se lanzan por primera vez los Premios Miguel de la Quadra-Salcedo, una pieza del escultor Víctor Ochoa, que reconocerán la trayectoria y aportaciones de los expedicionarios. Serán cuatro premios para expedicionarios y uno externo: el Premio Hispanoamérica.

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