Iñaki Urdangarin, en una imagen de archivo
Iñaki Urdangarin concede su primera entrevista: así es su nuevo día a día
El exmarido de la Infanta Cristina rompe su silencio y revela cómo es su vida tras la cárcel y el divorcio
Durante años fue el yerno ideal. Exdeportista de élite, elegante, discreto, atractivo, esposo de la Infanta Cristina y padre de cuatro hijos: Juan, Pablo, Miguel e Irene. Después vino el escándalo: el caso Nóos, los tribunales, la cárcel. Iñaki Urdangarin pasó de ser uno de los hombres más llamativos vinculados a la familia real a convertirse en interno penitenciario. Y cuando parecía condenado al olvido, ha vuelto. Ya sin título, sin escolta, sin Cristina. Y con una misión muy clara: reinventarse.
Lo ha hecho a través de La Vanguardia, donde ha concedido su primera entrevista tras cumplir íntegramente su condena de cinco años y diez meses. «La reinvención de Iñaki Urdangarin», titulan. Él prefiere hablar de «sencillez». Asegura que ha sido muchos Iñakis, con sus «luces y sombras», pero que todos forman parte de quien es hoy. Lo dice con tono pausado, sereno, casi místico. El que fuera yerno del Rey Juan Carlos intenta rehacerse desde las cenizas. Pero debajo de ese discurso sosegado late un relato cargado de silencios, estrategias… y un claro objetivo: limpiar su imagen y empezar de nuevo bajo sus propios términos.
Libre desde abril de 2024, el exduque vive ahora en Vitoria junto a su pareja, Ainhoa Armentia, con quien comparte casa, rutinas domésticas y paseos por la playa… la misma playa donde, años atrás, veraneaba con su entonces esposa. Aquel paseo romántico con Ainhoa fue algo más que una portada: fue la imagen definitiva del derrumbe de un matrimonio real. Y una humillación pública para la hermana de Felipe VI. De eso no habla en la entrevista. Pero la fotografía sigue ahí.
Pablo Urdangarin besa a su padre
Ahora, él asegura que su día a día es simple. «Madrugo, hago deporte, trabajo, hago las labores de casa junto a mi pareja… Y cuando tengo a mis hijos, los disfruto». Una vida ordenada. «Ya no llamo la atención de nadie», afirma. Lo dice casi con alivio. Como si la normalidad fuera su nuevo escudo.
Su rutina arranca cada mañana con una elíptica. Antes, durante casi mil días, fue una bicicleta estática su fiel compañera en prisión. «Me ayudó mucho. Le tengo cariño. Me recuerda que de lo malo también salen cosas buenas». No es lo único que sacó de su etapa entre rejas. Allí estudió un máster en psicología en coaching y bienestar emocional, meditó, escribió cartas, leyó libros de autoayuda y «empolló» periódicos cuando sus visitas se los traían. «El orden me ha venido muy bien», cuenta al medio citado.
Y de todo ese proceso nació Bevolutive, su nuevo proyecto: una marca de coaching dirigida a deportistas y directivos. «Necesito que me vean como alguien que se ha levantado después de todo lo ocurrido y está aquí para ofrecer algo», afirma. No busca montar algo grandioso, sino, en sus propias palabras, «tener una pequeña cartera de clientes y poder implicarme personalmente en cada uno de ellos». Está convencido de que su experiencia vital le da autoridad para acompañar a otros. «De Iñaki Urdangarin han conocido al personaje, pero no a la persona. Necesito que me den una oportunidad. Desconocen cuáles son mis inquietudes. Para esto necesito oportunidades», insiste. Y lanza una reflexión casi a modo de súplica: «Si venimos con la máscara del personaje pues obviamente esto va a ser muy difícil. Pero si venimos con la máscara de la persona, de dar una oportunidad a alguien que se está reinventando, pues ya es otra cosa».
Infanta Cristina de Borbon
Del ámbito familiar, solo se refiere a uno de sus hijos, Pablo, el jugador de balonmano. «Soy muy pesado con él», admite, entre sonrisas. Y comparte los tres consejos que le repite: «humildad, que si se creía algo, al día siguiente no sería nada»; «tener una actitud de guerrero»; y «la gestión de las victorias y las derrotas, donde tras las victorias se vuelve a empezar de cero y tras las derrotas se pueden extraer cosas buenas para el futuro». Casi parece estarse hablando a sí mismo.
Pero no todo es tan limpio en esta nueva biografía. Su ruptura con la familia real también le ha costado privilegios. La retirada de la escolta es uno de los peajes más evidentes. Sin título, sin protección institucional, sin empresas a su nombre en España, el antiguo deportista se desmarca del pasado. Pero sigue viviendo bien. Muy bien. Y parece decidido a construir una nueva narrativa pública desde cero.