Juan Carlos Ferrero y su mujer, Eva Alonso, en una imagen de archivo
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El éxito personal de Juan Carlos Ferrero, entrenador de Alcaraz: su vida fuera de las pistas
El que fuera número 1 del tenis reside en Villena junto a su mujer y sus tres hijos
Dejar la raqueta, pero no abandonar del todo la pista parece ser la evolución natural de cualquier tenista que ha estado en el pódio durante años. Boris Becker, entrenando a Djokovic; Carlos Moyá, a Nadal, o Conchita Martínez a Garbiñe Muguruza, son algunos de los ejemplos de cómo muchos deportistas han encontrado una segunda vida exitosa como entrenadores.
Que se lo digan también a Juan Carlos Ferrero, que después de entrenar a Zverev con más inconvenientes de los que pensaba, decidió arriesgarlo todo para llevar a lo más alto a un pequeño murciano de 12 años que ya despuntaba en sus primeros torneos juveniles. «Cuando llegó a la academia era un fideo, tenía rapidez, pero no tenía músculos, pero sí vimos algo muy especial», explicó el natural de Villena. «Vino a la academia y entrenamos un día, era muy pequeño pero se veía que todo el mundo hablaba de él. Tenía todo lo que tiene ahora, pero en pequeño».
De aquel momento ha pasado ya una década en la que el fuera el número 1 del tenis durante ocho semanas en 2003 ha convertido a su pupilo en una de las grandes promesas del tenis mundial. A sus 22 años, un mes y tres días, Carlos Alcaraz ansiaba su quinto Grand Slam, la misma fecha a la que lo lograba Nadal. Ya sea algo del destino o no, el murciano mantiene su posición en la ATP con vistas a triunfar también en Wimbledon la próxima semana.
Le acompañará, como es lógico, Juan Carlos Ferrero, a quien parece no importarle tener que viajar de un país a otro para entrenarle. Lo duro, aseguró en una entrevista en El larguero hace años, fue seguirle la pista cuando aún era una apuesta personal. «Al principio hubo muchos entrenadores y mucha gente que cuando cogí a Carlos me decían: '¿Dónde vas? Si tú has sido número uno del mundo. ¿Cómo te vas a meter con un crío a viajar en coche de aquí para allá?».
En parte también lo aceptó por el apoyo de su mujer, Eva Alonso, terapeuta ocupacional a la que conoció en un bar de copas de Alicante. «Yo iba a tomar algo para poder verla. Fue la época en que más salí, porque la verdad es que cuando era más joven nunca pensé que me estuviera perdiendo nada», reconoció en una entrevista en Las provincias. «Nos complementamos a la perfección, porque ella es extrovertida, habla con un árbol si hace falta, algo totalmente distinto a mi carácter, ya que soy mucho más retraído y cuesta llegar a mí».
La pareja se casó el 4 de 2015 en el Hotel Ferrero, un masía típicamente valenciana reconvertida en alojamiento de cinco estrellas que el extenista tiene desde hace años en el municipio de Bocairent. Lo hicieron acompañados de 300 invitados, entre los que se encontraban las dos hermanas mayores del deportista, Laura y Ana, y la hija que habían tenido un año antes, Vega. Le siguieron después dos mellizos. Tiempo antes ya vaticinaba que se convertirían en familia numerosa cuando le preguntaban si quería tener más hijos: «Sí, mi mujer quiere familia numerosa, decía que cuatro, ahora cinco Yo creo que me conformo con tres».
Ferrero nació en una familia humilde y muy unida. Su padre, Eduardo Ferrero, fue una figura clave en su carrera, acompañándolo durante gran parte de sus inicios como tenista. La pérdida de su madre en 1996, víctima de un cáncer y cuando él tenía 16 años, fue un duro golpe que lo marcó profundamente a nivel personal y emocional. Juan Carlos siempre ha hablado de la importancia de su familia en su formación como persona, y ha mantenido una vida alejada de los focos mediáticos fuera del circuito profesional.
Carlos Alcaraz posa junto a Juan Carlos Ferrero con la copa de campeón de Roland Garros
A diferencia de muchas otras estrellas del deporte, Ferrero siempre ha sido reservado con su vida privada. Se ha caracterizado por su estilo sobrio y por evitar los escándalos. Vive en Villena (Alicante), donde fundó su propia academia de tenis: la JC Ferrero Equelite Sport Academy, un proyecto que refleja su pasión por el deporte y su deseo de transmitir sus conocimientos a nuevas generaciones.
Ferrero también ha demostrado interés por otros campos como el automovilismo, y se le ha visto participando en eventos relacionados con coches clásicos y carreras. Además, disfruta de la vida en el campo, la tranquilidad y la naturaleza, algo que se refleja en el ambiente de su academia, ubicada en una zona rural, ideal para el entrenamiento y el desarrollo personal de los jóvenes tenistas.