Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan, en una imagen de archivo
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La aristocrática lista de bodas de Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan
Despliega con naturalidad una colección de objetos seleccionados con esmero
Cuando quedan poco más de tres meses para que Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan se den el «sí, quiero» en la sevillana iglesia del Cristo de los Gitanos —concretamente el próximo 4 de octubre—, la maquinaria nupcial ya se encuentra en plena ebullición. La ceremonia, prevista para las 13:30 horas, dará paso a un banquete selecto y cuidado que tendrá lugar en Las Arroyuelas, la finca familiar que representa no solo un espacio privado, sino un escenario simbólico del legado de una de las casas nobiliarias más antiguas y reverenciadas de Europa: la Casa de Alba.
Y es que esta boda no es solo una celebración íntima entre dos personas que se aman desde hace ya una década. Es, también, un acto cargado de historia, linaje y continuidad. La novia, de 29 años, dejará de ser una joven anónima —aunque bien posicionada— para convertirse en duquesa de Arjona, título nobiliario que la vinculará oficialmente con una de las sagas aristocráticas más influyentes del país.
Y, por tanto, sería también nuera de la inolvidable Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba de Tormes, mujer de personalidad arrolladora, espíritu libre y dueña de un patrimonio nobiliario sin parangón en Europa. La recordada duquesa, que falleció en 2014 en su querido Palacio de Dueñas en Sevilla, dejó un legado que trasciende lo material. Con su muerte, no solo se cerró un capítulo de la nobleza española, sino que se elevó aún más el peso simbólico de los nombres que componen esta estirpe. Por eso, este enlace, que une a uno de sus hijos —Cayetano Martínez de Irujo, jinete olímpico, empresario y figura mediática— con una mujer mucho más joven, representa una nueva etapa en la historia de esta familia.
Y es que todo está pensado al milímetro. Los novios han enviado a sus invitados una preinvitación digital que, además de la logística —autobuses, horarios y alternativas—, incluye un apartado especialmente revelador: la lista de regalos de boda.
Y aquí es donde comienza el verdadero desfile. O, mejor dicho, el catálogo. Porque esta no es una lista de bodas al uso. Es una curaduría estética y emocional, casi museística, que despliega con naturalidad aristocrática una colección de objetos seleccionados con esmero —algunos funcionales, otros puramente decorativos, todos con un punto de exquisitez—, adaptada a distintos niveles de generosidad.
Para los que desean contribuir sin desbordar su tarjeta, encontramos opciones «modestas» —si se puede aplicar ese adjetivo a una servilleta—: un juego de lino morado por 150 euros o un mantel del mismo valor abren la lista con discreta dignidad. Por 200 euros, uno puede regalar a los novios un almohadón (hay dos modelos, para los indecisos), 12 copas de vino, 12 tazas de café o incluso un faro de cobre, que suena a un objeto de decoración muy en tendencia. Subiendo un peldaño, por 250 euros, la lista permite agasajar con copas de cristal, lámparas de escritorio, cubertería o un ánfora de terracota. Y por 300, se puede elegir entre juegos de cojines, servilletas de damasco blanco o quizás ambos, si el cariño —y la cuenta corriente— lo permiten.
Bárbara Mirjan y Cayetano Martínez de Irujo tienen programada su boda para finales de 2025
Arte, jardín y damasco
En la franja media (400–600 euros), la lista de regalos incluye butacas de ratán, lámparas de pie, sillas de comedor e incluso un ajedrez de mármol. También destaca un candelabro de hierro de los años 40. Entre los 600 y 900 euros, aparecen opciones como una cubertería art déco, jarrones vintage, un sofá de jardín o una funda de lino, todo con un equilibrio entre estilo y utilidad.
A partir de 1.200 euros, se puede regalar una vajilla de 56 piezas, espejos de diseño o mesillas retro. Y si el presupuesto lo permite, hay artículos de más de 2.000 euros, como alfombras orientales, cómodas del siglo XVIII, una mesa de mármol y forja del XIX y, como el objeto más caro de toda la lista, un armario bar de 28.000 euros. Todo esto lo conocemos gracias a la revista Mujer Hoy, que lo publica en primicia.