Pablo López y Laura Rubio durante su fiesta para celebrar su boda en Cádiz
Así fue la fiesta de boda de Pablo López y Laura Rubio
El artista celebró en el campo su segundo enlace con Laura Rubio este sábado sin móviles para evitar las fotos
La gran fiesta que Pablo López y Laura Rubio han organizado en la finca Casería de Tomillos, en Cádiz, ha servido al ya matrimonio para celebrar junto a numerosos amigos y familiares su promesa de amor eterno. La expectación mediática era máxima y hasta las inmediaciones del enclave gaditano se han desplazado varios medios de comunicación a los que la pareja ha atendido muy amablemente. López, haciendo gala de su saber estar y buena, aunque poco frecuente, relación con la prensa, se ha acercado a los reporteros para agradecerles su presencia. «Gracias por estar aquí», ha dicho visiblemente emocionado. A continuación, ha aparecido uno de los integrantes del equipo de camareros del convite y ha ofrecido unas copas a los periodistas para brindar por los novios. La pareja tuvo una discreta ceremonia religiosa en la Basílica de Jesús de Medinaceli de Madrid a finales de julio, y ahora quiso brindar por su unión en una celebración mucho más completa.
Mucha emoción
Según ha trascendido, el evento ha estado repleto de momentos emotivos y sorpresas que los novios no han querido desvelar, siguiendo la línea de la discreción que acostumbran. De la misma manera y en un intento por mantener la celebración en la más estricta intimidad, Laura y Pablo han prohibido a los asistentes al enlace compartir fotografías del interior en redes sociales o con terceras personas y, de hacerlo, que esperaran a que hubieran transcurrido al menos 24 horas. Una información exclusiva que han trasladado desde el programa Fiesta de Telecinco y que encaja a la perfección con la postura del matrimonio, que siempre han tratado de conservar su esfera privada al margen de la exposición pública. Aún así y gracias a la generosidad de Rubio y López, hemos podido descubrir algunos detalles del atuendo de la novia, el secreto mejor guardado de cualquier boda, y también el simbolismo de uno de los complementos que llevaba ella.
Pablo López and Laura Rubio
El ramo de la novia
El ramo de flores seleccionado por Laura Rubio para su segunda ceremonia estaba cargado de significado. Se trataba de una composición artesanal que se remonta a los tiempos de la época musulmana y recibe el nombre de biznaga, que significa «regalo de Dios».
Laura Rubio
A lo largo de los años, se ha convertido en un auténtico icono de la ciudad de Málaga, tierra natal de ambos. Aunque en muchas ocasiones es descrita como una flor, se trata de una estructura creada con dos variedades de planta. La flor principal es el jazmín real y va insertado, uno a uno, en el tallo seco de un cardo silvestre denominado nerdo. Para vivir uno de los días más trascendentales de su vida, Laura Rubio ha optado por un vestido atrevido con tintes románticos que no ha dejado a nadie indiferente. Hablamos de un diseño de corte sirena y escote corazón. La zona superior estaba confeccionada con un corsé con transparencias como base sobre el que reposaban delicadas flores que bajaban hasta la cadera en degradé. En línea con lo anterior, unos pétalos de gasa conformaban los estrechos manguitos que rodeaban sus brazos. Siguiendo con los motivos florales, la joven ha elegido una corona de flores diminutas de la que ha salido el velo rematado con pequeñas lentejuelas alrededor que se fundían con la blonda que decoraba el final de la pieza y con la cola del vestido.
Para terminar y tal y como apreciamos en las imágenes, Pablo López se ha decantado por un impecable chaqué de corte clásico en tono oscuro en perfecta sintonía con la corbata, el chaleco y los zapatos. El toque de luz lo ha aportado con una inmaculada camisa blanca y un pañuelo que asomaba en el bolsillo superior de la chaqueta. Asistieron unos 300 invitados a la celebración rural, discreta pero por todo lo alto.