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Marc Cucurella con la selección española

Marc Cucurella con la selección españolaAFP7 vía Europa Press

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Cucurella, el último fichaje del Real Madrid, fuera del campo: una estrella también como padre

Marc Cucurella demuestra que es un tipo único también fuera del césped. El nuevo jugador blanco no solo triunfa con el balón; sus pequeñas manías de vestuario, y el cuidado de su hijo Mateo revelan la cara más entrañable del futbolista de moda

El Real Madrid ha revolucionado el mercado de fichajes con el anuncio oficial de la incorporación de Marc Cucurella por las próximas seis temporadas, un movimiento estratégico avalado por José Mourinho que devuelve al lateral de 27 años al fútbol español tras su exitosa etapa en el Chelsea. Sin embargo, más allá de los terrenos de juego y del inminente debut de la Selección Española en el Mundial 2026 frente a Cabo Verde, el catalán destaca por ser un tipo sumamente accesible, folclórico y con una serie de costumbres que revelan su lado más cercano.

Su arraigo a los productos nacionales es tal que reconoce abiertamente lo mucho que extraña los cereales de Mercadona cuando está fuera, aunque su verdadera debilidad gastronómica es el fuet, cortado muy fino, sobre una tostada con pan y tomate. Este gusto viene de su infancia, cuando su madre le escondía embutido en la maleta para los torneos porque de pequeño tenía muchos problemas para comer. Esas concentraciones competitivas las sobrelleva ahora junto al resto de internacionales jugando al Mario Kart en la habitación del compañero que la tenga mejor montada, una forma indispensable de desconectar y matar los ratos muertos entre partido y partido.

El futbolista de la eterna melena rizada no oculta que es un hombre de hábitos fijos y pequeñas supersticiones que le conectan directamente con su hogar y con su pareja, Claudia Rodríguez. Una de las más entrañables es su necesidad de meter en la maleta el pijama de su mujer para los grandes torneos. Según confesó el propio jugador en una entrevista exclusiva para GQ: «Me lo puso en la Euro, pero cuando llegué a Alemania pues vi su pijama y pues era una manera de acordarme de ella. Íbamos a pasar tiempo separados. Y encima tuvimos la suerte o el acierto de ganar la Eurocopa y para el mundial me llevo y sí, soy supersticioso en pequeñas tonterías».

Del mismo modo, en su equipaje nunca falta su famosa cinta del pelo Puma de color negro, un amuleto que empezó a utilizar en su juventud porque tenía un entrenador que odiaba que jugase con el pelo suelto y que ahora mantiene convencido de que le aporta buena suerte en el campo. Para lucir sus característicos rizos siempre definidos tras salir de la ducha, confía ciegamente en un gel específico de Garnier. Su coquetería se extiende también al perfume que le regaló su pareja y que se aplica siempre tras los partidos; debido a que el COVID-19 alteró su olfato, le desagrada el olor que se le queda en la ropa al acudir a restaurantes o gasolineras, por lo que utiliza la fragancia Lafayette Street de Bond No 9 (cuyo valor supera los 300 euros) e incluso se inventa el nombre para evitar que otros compañeros se lo copien.

Cucurella con su mujer embarazada de su tercer hijo en 2025

Cucurella con su mujer embarazada de su tercer hijo en 2025Instagram

Detrás de esta imagen divertida del jugador (que promete tatuarse la cara de Luis de la Fuente de forma discreta si España se alza con la Copa del Mundo), se esconde un padre profundamente abnegado que lleva a todas partes un llavero que su hijo Mateo, de seis años, le fabricó por el Día del Padre. La familia, que completan sus otros dos hijos, Río, de cinco años, y la pequeña Bella, de tres, se encuentra actualmente asentada en Miami, donde han establecido su campamento base para que el mayor de los hermanos, diagnosticado con autismo, pueda asistir a un colegio especial y recibir una terapia adaptada aprovechando la estancia de la Selección durante el torneo.

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