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Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, junto a TobyRedes sociales

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La historia de Toby, el perro de Juanma Moreno que inspiró la deducción fiscal para las familias con mascotas

El presidente de la Junta de Andalucía adoptó a su perro con problemas de salud en 2017: «Lo habían abandonado. Enseguida nos ganó a todos y decidimos quedárnoslo»

«Lo habían abandonado. Enseguida nos ganó a todos y decidimos quedárnoslo». Así explicó Juanma Moreno cómo fue la llegada de su perro Toby a la familia en 2017. El nombre lo eligió su hijo pequeño, que dudaba entre llamarlo Toby o Spiderman. Desde entonces, fue habitual ver al presidente paseando con él por Málaga, y el perro llegó incluso a aparecer en plena campaña electoral, convertido en parte de la vida pública de la familia.

Esta semana ha anunciado una deducción fiscal para quienes tengan animales de compañía, y lo hizo evocando la historia de Toby, el bichón maltés que durante años fue el «sexto miembro» de la familia Moreno-Villena, que murió el año pasado, y estuvo con el 7 años.

El inicio no fue fácil. Un tumor en los testículos obligó a intervenirlo, aunque se recuperó. Después llegaron otros problemas: la mala alimentación de sus antiguos dueños, cargada de azúcar, le dejó secuelas y acabó provocándole ceguera. Pese a todo, se convirtió en un superviviente: desarrolló un olfato «espectacular», capaz de detectar comida a varios metros, y siempre mostró, como recordaba, «un cariño incondicional».

Esa experiencia familiar dejó huella. Los hijos aprendieron a cuidarlo, a compartir responsabilidades y a comprender lo que supone comprometerse con un animal. «En casa creemos que fue un perro feliz, inteligente y cariñoso, que vamos a echar mucho de menos», reconocía, convencido de que una mascota ayuda a educar en valores como la empatía y la responsabilidad.

Con ese recuerdo de fondo, el presidente andaluz anunció un incentivo fiscal diseñado precisamente para apoyar a las familias con animales. La medida permitirá deducir en la declaración de la renta el 30 % de los gastos veterinarios, hasta un máximo de 100 euros anuales. Será aplicable durante el primer año en caso de compra, durante tres años si se trata de adopción en protectoras y de manera indefinida en el caso de perros de asistencia, como los guías para personas ciegas, los que detectan bajadas de azúcar o ataques epilépticos, o los que acompañan a mujeres víctimas de violencia de género.

En estos últimos casos, la deducción tendrá efecto inmediato y no exigirá que el animal sea adquirido después del 1 de enero de 2025, fecha a partir de la cual entrará en vigor para el resto. Según la Junta, la medida tendrá un coste de 12 millones de euros dentro de un paquete de rebajas fiscales valorado en 55 millones. No es un gesto menor en una comunidad donde hay más de dos millones de hogares con mascotas, y donde la adopción frente a la compra es ya la opción preferida por la mayoría de ciudadanos. El PSOE, sin embargo, no tardó en criticarlo. Su portavoz, Ángeles Férriz, tachó la propuesta de «electoralista» y acusó a Moreno de «bajar los impuestos solo a los ricos».

Más allá del cruce político, el presidente insiste en que se trata de un gesto hacia un terreno «amable» y compartido por la mayoría social. Y lo hace vinculado a la memoria de Toby, aquel perro que llegó por sorpresa, que superó enfermedades y que acabó convertido en un miembro más de la familia.