Cayetano Martínez de Irujo, llegando a La Maestranza de Sevilla
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El plan de Cayetano Martínez de Irujo en su último fin de semana como soltero
A pocos días de su boda con Bárbara Mirjan, el conde de Salvatierra acudió a uno de sus sitios favoritos de Sevilla
¿Qué hace un soltero a punto de casarse? Algunos optarían por quedarse en casa descansando, otros repasarían la lista de invitados o se probarían por última vez el traje de chaqueta. Pero Cayetano Martínez de Irujo, fiel a sí mismo, prefirió otra cosa: pasar su último fin de semana de soltero donde más disfruta, en los toros. Nada de despedidas ruidosas, ni cenas interminables, ni obsesiones por el seating plan.
En concreto, el domingo 28 de septiembre, el conde de Salvatierra se dejó ver en la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla, donde acudió a la Feria de San Miguel. Allí disfrutó de una tarde especial, marcada por el mano a mano más esperado de la temporada: Morante de la Puebla frente a Roca Rey, en una corrida que ponía el broche final al ciclo taurino sevillano.
Y no es casual. El amor del aristócrata por la tauromaquia le viene de familia, tradición y entorno. En la Casa de Alba, los toros siempre han formado parte de la vida social y cultural. Su madre, la recordada Cayetana de Alba, era una gran aficionada, habitual de las plazas más emblemáticas de España y amiga cercana de numerosas figuras del toreo.
Desde niño, se impregnó de esa pasión, entendiendo la fiesta taurina no solo como espectáculo, sino como una expresión artística y cultural profundamente ligada a la identidad andaluza. Como era previsible, los reporteros lo rodearon para arrancarle impresiones sobre la boda, pero él se mostró fiel a su estilo: mutismo elegante. Apenas unas palabras de cortesía para agradecer la labor de la prensa y, acto seguido, rumbo directo al tendido.
La cuenta atrás para su boda ya está en marcha. El próximo 4 de octubre, el hermano de Eugenia Martínez de Irujo se dará el ‘sí, quiero’ a Bárbara Mirjan en la sevillana Iglesia del Cristo de los Gitanos. Una ceremonia religiosa que reunirá a buena parte de la jet set nacional, dispuesta a presenciar cómo el hijo de la duquesa de Alba formaliza una de las relaciones más comentadas de los últimos años.
Mientras tanto, de la novia poco se sabe en estos días previos. Discreta y reservada, ha preferido mantenerse en segundo plano, como siempre ha hecho desde que comenzó su relación con el aristócrata, reforzando esa imagen de serenidad que tanto contrasta con la intensidad mediática de su pareja.
Cayetano Martinez de Irujo, llegando a La Maestranza de Sevilla
Su historia de amor comenzó en 2015, en Marbella, cuando ella apenas había alcanzado la mayoría de edad y él ya superaba la cincuentena. Los 33 años de diferencia nunca fueron un obstáculo. La joven le ha acompañado en sus competiciones hípicas, en sus momentos de salud más delicados e incluso en las tensiones familiares que marcaron etapas difíciles. Una relación sólida que ha resistido el escrutinio público y que, casi una década después, desemboca en boda.
El conde de Salvatierra, sin embargo, no es ajeno a la vida conyugal. En 2001 fue padre de los mellizos Amina y Luis, fruto de su matrimonio con Genoveva Casanova. Aquella unión terminó en 2007 con un divorcio sonado, seguido de años de desencuentros económicos y personales que no tardaron en trascender a la prensa. Con el tiempo, las aguas se calmaron: hoy la relación entre ambos es cordial, y el propio jinete ha confesado en más de una ocasión que cuida y se ocupa de su exmujer, con quien mantiene un vínculo estable por el bien de sus hijos.
Eso sí, Genoveva no acudirá al enlace: atraviesa un momento mediático delicado tras interponer una demanda contra la revista Lecturas por la portada en la que aparecía junto al entonces Príncipe Federico de Dinamarca (hoy Rey). Además, ha decidido alejarse del foco y permanecer una temporada en México, antes de emprender una nueva etapa en Estados Unidos, donde tiene previsto instalarse durante al menos un año para cursar un máster.