Fundado en 1910
Arturo Pérez-Reverte

El escritor tiene una percha reservada para colgar su sombrero

Gente

Este es el bar favorito de Pérez-Reverte para desayunar

Ha convertido en parada obligatoria dos establecimientos sevillanos ubicados en la calle Murillo

Poco o nada tienen que ver la literatura victoriana de Charles Dickens con la de Arturo Pérez-Reverte. Sin embargo, coinciden en algo más que la brillantez de su prosa. Y es que, mientras el inglés popularizó la expresión de animal de costumbres, el famoso académico de la RAE se ha convertido en el mejor ejemplo de ello. Al menos, cuando visita Sevilla, una de sus ciudades favoritas.

En más de una ocasión, el escritor ha hablado de las bondades de la capital hispalense en redes sociales y, gracias ello, sabemos también el ritual que sigue cada vez que la visita. Tal es su popularidad que ya ha convertido en parada obligatoria dos establecimientos sevillanos ubicados en la calle Murillo, en pleno casco antiguo. Lejos de los circuitos turísticos y de los café de especialidad tan de moda en estos últimos años, el autor de El capitán Alatriste se deja llevar por el auténtico sabor de los desayunos tradicionales.

«Cada vez que voy a Sevilla compro los churros del desayuno en la calentería San Pablo; y, para acompañarlos con un vaso de leche, dejo el sombrero en el café-bar Stratos (donde, por cierto, ayer había para tapear unas patatas con carne extraordinarias)», escribió en X, antes Twitter.

Y no miente cuando lo dice, puesto que el establecimiento ha querido tener un detalle con él y ha instalado una pechar con una pequeña placa que reza: «Pecha reservada para el sombrero de D. Arturo Pérez-Reverte. Un detalle que evidencia la buena sintonía que existe con los dueños del bar.

El bar Stratos fue fundado en los años setenta por el recordado futbolista Manolo Domenech, aunque ahora lo regenta su cuñado, Paco López Boja, quien lo ha convertido en un clásico con esencia sevillana onde cada plato rinde tributo a los sabores de antaño. Aunque Pérez-Reverte suele pedir un vaso de leche, ofrecen desde espinacas con garbanzos a arroz negro con corazones de alcachofas y gambas exquisitas codornices o las excelentes papas con carne a las que hacía referencia el escritor.

La calentería San Pablo, por su parte, lleva vendiendo desde 1960 en el número 20 de la calle Murillo churros con chocolate. Aunque los más vendidos son los de rueda, también los hay de patata. Eso sí, todos pueden presumir de ser completamente artesanales. Un negocia familiar que no tiene redes sociales, ni carta en inglés, ni café de especialidad. Solo aceite caliente, masa crujiente y costumbre por el buen paladar.

No es la primera vez que el escritor utiliza las redes sociales para hacer una recomendación gastronómica. El pasado 14 de julio, por ejemplo, hablaba del restaurante Mar de Levante de Torrevieja al que vuelve siempre que tiene ocasión. «Cada vez que amarro en Torrevieja cuelgo mi sombrero, para calzarme un arroz», escribía el autor, que también confiesa visitar el bar La Marina en la misma localidad.

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