La nueva adquisición podría responder tanto a una necesidad práctica como a una estrategia de inversión
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Penélope Cruz y Bardem compran un ático de 2 millones a tocateja y con una patrimonial para pagar menos impuestos
La propiedad de 173 m² está situada en un edificio modernista rehabilitado entre la glorieta de Quevedo y la de Bilbao
Penélope Cruz y Javier Bardem vuelven a ser noticia y no precisamente por un nuevo proyecto cinematográfico. La pareja más internacional del cine español acaba de sumar otro título a su ya abultado patrimonio inmobiliario: un ático de lujo en el centro de Madrid, valorado en unos 2,5 millones de euros y, según figura en el Registro de la Propiedad–, pagado al contado, sin tener que recurrir a hipoteca.
Nada mal para quienes en su día se mostraron críticos con la desigualdad económica o la evasión fiscal. La propiedad no ha sido adquirida por ellos como particulares, sino a través de Buble Gold S.L., la sociedad patrimonial de la que son administradores y que es una fórmula habitual entre las grandes fortunas para evitar el pago de impuestos.
Fachada modernista de la propiedad ubicada en el distrito de Chamberí
La jugada es legal, pero cuanto menos controvertida. Cuando una sociedad patrimonial adquiere un inmueble, puede beneficiarse de un régimen fiscal distinto al de una persona física. El resultado práctico es pagar menos por la misma vivienda, siempre y cuando se cumpla con los requisitos de contabilidad, auditorías y demás trámites que, curiosamente, solo son asequibles para quienes ya disponen de asesoría y tiempo.
El inmueble se encuentra en Chamberí, en un edificio modernista completamente rehabilitado y dotado de todos los lujos imaginables entre la glorieta de Quevedo y la de Bilbao. Está diseñada por el arquitecto Julio M. Zapata y restaurada por Pictet Alternative Advisors y la sociedad Lasabia Project & Asset Management. Según consta en el Registro de la Propiedad, la vivienda, en la séptima planta, tiene una superficie construida de 173 metros cuadrados, con una terraza aledaña privada de 15 m² y desde la que se pueden obtener vistas privilegiadas de la ciudad.
«El edificio se levanta sobre rasante en siete plantas, protegiendo ese sabor tradicional de las cosas auténticamente capitalinas que desprenden elegancia», defienden desde Lasabia. El interior del ático refleja un gusto exquisito por los detalles. Los grandes ventanales permiten que la luz natural inunde todas las estancias, mientras que los suelos de roble, los techos altos y las encimeras de mármol veteado aportan un aire cálido y sofisticado.
La distribución abierta del edificio es una de las características más aplaudidas
La distribución abierta integra el salón, el comedor y la cocina —de diseño italiano— en un único espacio conectado con la terraza, creando una sensación de amplitud y armonía. Además, el inmueble está equipado con la más avanzada tecnología domótica, que permite controlar la iluminación, la temperatura y la seguridad desde dispositivos móviles.
El edificio ofrece también servicios comunes propios de una propiedad de lujo: gimnasio, zona de bienestar, gastroteca y una piscina infinity en la azotea, desde la que se puede contemplar el skyline madrileño. «Espacios de alto diseño y servicios de máximo nivel que son concebidos para el encuentro de la comunidad», aseguran desde la promotora. Todo ello convierte la propiedad en una de las más exclusivas del centro de la capital.
Una de las zonas comunes de lujo de las que dispone la propiedad
Aunque Penélope Cruz y Javier Bardem residen habitualmente en un chalet de lujo en una urbanización blindada al norte de Madrid junto a sus hijos, esta nueva adquisición podría responder tanto a una necesidad práctica como a una estrategia de inversión.
Los actores han demostrado en los últimos años un notable interés por el mercado inmobiliario, moviéndose entre proyectos residenciales en España y propiedades en el extranjero como las de Las Bahamas y la calle O'Donnell. En cualquier caso, el gesto encaja en un patrón conocido: propiedades en barrios de moda, sociedades que las gestionan y silencio absoluto ante los medios. Todo ello mientras el discurso público se llena de declaraciones sobre compromiso social y cine con conciencia política.