Ana Iglesias y su marido Jesús García
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Quién es Ana Iglesias, la influencer embarazada de su décimo hijo que enseña cómo ahorrar
A sus 42 años, comparte su día a día mostrando cómo organiza su casa, controla los gastos y mantiene la calma en un hogar donde conviven once personas
Ana Iglesias, de 42 años, se ha convertido en una de las voces más seguidas de las redes sociales en España gracias a su perfil Una locura de familia. Madre de nueve hijos –y embarazada del décimo–, comparte su día a día mostrando cómo organiza su casa, controla los gastos y mantiene la calma en un hogar donde conviven once personas. Su naturalidad y sentido práctico le han hecho ganarse la simpatía de más de cuatro millones de seguidores en TikTok, YouTube e Instagram.
En un país donde la media de hijos por mujer apenas supera el 1,1, el caso de Ana Iglesias es una excepción. Vive en la periferia norte de Madrid junto a su marido, Jesús García, de 46 años, y sus hijos de entre dos y trece años. «No somos del Opus ni millonarios, simplemente queríamos tener muchos hijos», repite a menudo en entrevistas y en sus vídeos. Lo suyo, asegura, no es una cuestión de fe ni de exhibicionismo, sino de amor y organización.
Ana y Jesús se conocieron trabajando en una entidad bancaria. Ambos tenían empleos estables y una vida relativamente tranquila, hasta que la llegada del primer hijo marcó el inicio de una etapa frenética que no se ha detenido en más de una década. Ella es licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, con un máster en Dirección Comercial y Marketing, y durante años combinó su carrera profesional con la crianza. Pero en 2020, la pandemia y el cierre de su tienda de puericultura la empujaron a reinventarse.
Ana Iglesias, embarazada de su décimo hijo
Fue entonces cuando comenzó a grabar pequeños vídeos en TikTok sobre la vida cotidiana en una familia numerosa. Sin pretensiones, sin guion, con un tono cercano y mucho humor. En poco tiempo, las visualizaciones se contaron por millones. Lo que empezó como una distracción durante el confinamiento se convirtió en una profesión a tiempo completo. «Trabajar por cuenta ajena era inviable», explica. «Las redes me dieron la oportunidad de seguir activa y, además, estar con mis hijos».
Si hay un tema que despierta curiosidad entre sus seguidores es cómo se organiza para mantener a una familia tan grande. Ana no tiene reparos en compartir números: la compra mensual ronda los 1.600 euros durante el curso escolar y sube hasta 2.400 euros en vacaciones. A ello hay que añadir casi 1.000 euros más en comedores escolares. La clave, dice, está en la planificación.
«Nos organizamos como una pequeña empresa», bromea. «Todo se planifica: la compra, los menús, las actividades. Si no lo haces, el caos te devora». Para reducir gastos, la familia ha instalado placas solares, recicla ropa y uniformes entre los hermanos y opta por productos de marca blanca. Las vacaciones también se calculan al milímetro: prefieren apartamentos y viajan en minibús, porque un simple desplazamiento en tren para once personas es inasumible.
Críticas, aprendizaje y reinvención
A diferencia de otros perfiles familiares en redes, Ana evita mostrar una versión edulcorada de la maternidad. En sus vídeos se ven discusiones, desayunos a contrarreloj, montañas de ropa y cenas improvisadas. «Tener muchos hijos no es un sacrificio ni una heroicidad, es una elección», afirma.
«Hay días agotadores, pero también momentos preciosos. Y, sobre todo, mucho trabajo en equipo». Ese enfoque sincero ha conectado con miles de madres y padres que agradecen ver una versión auténtica de la crianza. «Nos identificamos con ella porque muestra lo que nadie enseña: el cansancio, las risas, los errores», comentan sus seguidores.
La exposición pública, sin embargo, no siempre es amable. Ana reconoce que a veces los comentarios negativos duelen. «He pensado en cerrar las redes cuando me atacan sin motivo. Hay adultos que critican el bullying infantil, pero luego hacen lo mismo detrás de una pantalla», denuncia. Aun así, sigue adelante y se mantiene fiel a su estilo, cuidando la imagen y privacidad de sus hijos.
Mientras espera el nacimiento de su décima hija, Ana continúa grabando y demostrando que la conciliación, aunque complicada, no es imposible. «No se trata de tener tiempo, sino de saber organizarlo», resume.