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Silvia Tortosa en 2014

Silvia Tortosa en 2014GTRES

La heredera universal de Silvia Tortosa, que ya vendió su casa, confiesa que se enterrará con ella


Más de un año después de su muerte, la historia sigue despertando curiosidad: una amistad que empezó una noche en Pachá, una herencia millonaria y una promesa que piensa cumplir

La historia entre Silvia Tortosa y Ana Congost comenzó hace casi cuarenta años en uno de los lugares más emblemáticos de la noche madrileña: la discoteca Pachá. Allí se conocieron cuando Congost acababa de llegar a Madrid por trabajo, vinculada al mundo de los eventos. Lo que empezó como una conversación en la pista de baile terminó convirtiéndose en una amistad profunda que con el tiempo se volvería inseparable. Nadie imaginaba entonces que aquella relación acabaría dando un giro inesperado décadas después, cuando la actriz decidiría nombrarla heredera universal de su fortuna.

Tortosa y su amiga  Ana Congost

Tortosa y su amiga Ana Congost

Heredera universal

Con el paso de los años, aquella amistad se convirtió en una relación de absoluta confianza. La intérprete catalana encontró en ella a una persona cercana que estuvo a su lado en momentos importantes de su vida, especialmente en la etapa final. Por eso, cuando la artista falleció el 23 de marzo de 2024 en Barcelona, a los 77 años, su testamento sorprendió a muchos. Dejó una fortuna cercana a seis millones de euros y excluyó de la herencia a su último marido, Carlos Cánovas, nombrando como principal beneficiaria a su amiga de toda la vida. La muerte se produjo a causa de un cáncer muy avanzado que había hecho metástasis en el hígado, aunque, según ha contado su heredera, ella nunca llegó a saberlo. El diagnóstico se confirmó apenas cuatro días antes del fallecimiento y su entorno decidió no comunicárselo para que pasara sus últimos días sin conocer la gravedad de la enfermedad.

Más de un año después, la herencia vuelve a ser noticia. Ana Congost ha revelado en exclusiva en el programa Y ahora Sonsoles que ha vendido una de las propiedades más destacadas del legado: la casa situada en la exclusiva urbanización madrileña de Puerta de Hierro, una de las zonas residenciales más selectas de la capital. La operación se cerró en diciembre y el precio ronda los dos millones de euros. La vivienda contaba con casi 400 metros cuadrados, distribuidos en cuatro plantas, además de jardín y piscina, en una urbanización donde durante décadas han vivido aristócratas, empresarios y personajes conocidos. Aquella casa era uno de los grandes orgullos de la actriz, que durante años explicó que representaba el fruto de toda una vida de trabajo en el cine, el teatro y la televisión.

Pantallazo de la heredera en Antena 3 tv

Pantallazo la entrevista de Ana Congost, la heredera en Antena 3 tv

Una buena amistad

Pero la venta del chalet no ha sido lo único que ha despertado interés en torno a esta herencia. Entre los bienes que recibió su amiga no solo había propiedades o dinero. También heredó algo mucho más íntimo: el nicho donde descansan los restos de la actriz en el cementerio de Montjuïc, en Barcelona. Este histórico camposanto, situado en la ladera de la montaña del mismo nombre, domina el puerto de Barcelona y el mar Mediterráneo, una de las panorámicas más conocidas de la ciudad. «Yo heredé todo. Hasta su tumba», ha explicado Congost. La mujer que ahora gestiona el legado asegura además que, cuando llegue su momento, quiere ser enterrada junto a quien fue su gran amiga durante décadas. «Me voy a enterrar con ella. Se lo prometí», afirma. Según explica, ambas hablaban con naturalidad sobre temas espirituales y sobre la muerte, y de ahí surgió esa promesa que ahora asegura que cumplirá.

En los últimos meses también se ha hablado de si aquel testamento podía convertirse en una «herencia envenenada», sobre todo por los impuestos que implica recibir una fortuna sin tener parentesco directo. Sin embargo, la heredera lo tiene claro. «No es una herencia envenenada. Hacienda está por medio porque no éramos familia, pero para mí sigue siendo un regalo», asegura.

La amistad entre ambas se hizo todavía más fuerte en la etapa final de la vida de la actriz. Su amiga explica que la acompañó prácticamente las 24 horas del día durante sus últimos meses en Barcelona. «Desde el día que ingresó, un martes por la noche, no me moví de su lado. No estaba sola ni para comer», recuerda. Aquella etapa también estuvo marcada por un episodio personal doloroso. Según su relato, todo comenzó cuando la artista descubrió que su marido llevaba una doble vida. Para confirmarlo decidió contratar a un detective privado. «Él estaba viviendo con ella, viniendo a dormir… pero también estaba con otra mujer», explica. Cuando tuvo pruebas de lo que ocurría, tomó una decisión inmediata: pidió a su marido que abandonara la casa y también se marchó la madre de él, que había estado viviendo allí durante una temporada.

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