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Juan Villalonga y Adriana Abascal

Juan Villalonga y Adriana Abascal en 2002GTRES

Los consejos de Juan Villalonga para mantenerse siempre joven: «¡Hay que reinventarse!»

El expresidente de Telefónica, exmarido de Adriana Abascal y compañero de pupitre de Aznar reaparece para contar detalles desconocidos de su vida

Su paso por Telefónica y su matrimonio con Adriana Abascal le dieron fama internacional, pero el compañero de pupitre de José María Aznar en el colegio madrileño El Pilar es un hombre discreto que apenas se prodiga en los medios de comunicación. Por ello, las palabras de Juan Villalonga hablando sobre la vida, sus padres, la juventud y la vejez tienen gran interés. Sus declaraciones en conversación con el popular Mago More, José Luis Izquierdo Martín, dan idea de cómo se siente y cómo vive el empresario en estos momentos, a los 73 años. «La sociedad actual tiene un cáncer y es que asocia el presente con los cargos y los estudios pasados de cada uno», declara. Revela también que es neurodivergente. Y confiesa que percibe por ello de manera diferente la realidad. «Retirarse es un error», dice orgulloso de seguir en activo. «Un indicador de la juventud es cuando la gente habla siempre del pasado. A mí eso me aburre una barbaridad. ¡Hay que reinventarse y continuar haciendo cosas cuando los teléfonos dejan de sonar!», precisa.

Aunque durante un tiempo se le pasó por la cabeza presidir el Real Madrid, equipo que sigue desde los 6 años, lo suyo son las finanzas y el mundo empresarial. Brilló y también fue vapuleado cuando estuvo al frente de Telefónica durante el mandato de Aznar; y la vida se le volvió totalmente en contra cuando se enamoró de la bella mexicana que acababa de perder a su amado y millonario marido, Emilio Azcarrága. Sus amigos no perdonaron a Villalonga la historia de amor que mantuvo con Adriana Abascal, con quien se casó y tuvo 3 hijos, tras divorciarse de Concha Tallada, su primera esposa y amiga íntima de Ana Botella.

Juan y Adriana

Juan Villalonga y Adriana AbascalGTRES

Se divorciaron a los diez años, tras un periplo por Los Ángeles y Londres. En 2010 contrajo matrimonio con la fotógrafa y baronesa alemana Vanessa von Zitzewitz, de quien se divorció en 2024. «El verdadero amor incondicional es el de una madre. Eso así se lo transmití a mis hijos», cuenta. Tiene en su haber tres divorcios, siete hijos y una nueva pareja entre manos, Olga Suhodoliscaia, con la que vive.

Lo de Telefónica no salió del todo bien. «El mandato era privatizar la empresa, recuerda. El Estado tenía un 17%. Se diseñó un sistema de incentivos para directivos basado en unas previsiones demasiado cortas. Multiplicamos el valor de la compañía por 10. Pero se politizó el tema y tuve un enfrentamiento grande con el Presidente de Gobierno» (que era su mejor amigo). «Soy tremendamente agradecido», añade; aunque cuenta que se fue de la compañía con menos dinero del que le correspondía. Se llevó 20 millones de euros. «Mi tío abuelo se convirtió en presidente de un banco que estaba arruinado. Lo levantó y no quiso sueldo, sino que pidió un 3 por cierto de beneficios. Y mi error fue no hacer lo mismo», reflexiona.

Aprender siempre

«Estamos aprendiendo siempre», dice durante la reciente conversación con el Mago More en el Auditorio Abante. No vive del pasado sino mirando atento al futuro, pero repasa sus logros. Estudió ICADE y realizó un máster en el IESE. Experimentado e inquieto, su carrera profesional no deja de reinventarse. Su sonrisa también. Se cuida. Es buen amigo de Eduardo Anitua, el médico de Vitoria que atiende a don Juan Carlos y es experto en regenerar células con plasma propio.

JUAN VILLALONGA Y VANESSA VON ZITZEWITZ DURANTE EL CSI DE VALENCIA
08/05/2010
VALENCIA , ESPAÑA

Juan Villalonga y Vanessa von Zitzewitz en 2010

Su presente y sus padres

«En la vida el día que fallece tu madre, hay un antes y un después. Ella me exigía buenas notas y mis padres me inculcaron mis valores. Era muy generosa, decía que la felicidad viene por el dar. Siempre pienso en ella cuando tengo que tomar decisiones», explica con cierta nostalgia durante la interesante y sincera conversación. «Mi padre no era nada ambicioso y murió de auxiliar administrativo. No necesitaba nada. Mi madre era todo lo contrario. Era de un pueblo de Alicante. Se casaron en Valencia y vivieron en el Madrid de postguerra. Mi madre era muy emprendedora y le gustaba aprender», recuerda.

No lo se'

Más sincero que nunca, Villalonga repasa su vida. Desde su primer trabajo en una empresa extranjera sin saber inglés hasta el día que respondió 'no lo sé' durante una importante reunión en el Banco de España. Un ejercicio de franqueza nunca antes visto en público. «Ahora ya estoy preparado para ser presidente de Telefónica, dice con humor; no lo estaba cuando llegué». Aprendió entonces de los que más sabían de Telecomunicaciones y de los creativos de Publicidad. «Hay que preguntar y escuchar», advierte a modo de enseñanza.

Ahora mismo Juan Villalonga trabaja en una compañía sobre asuntos de educación y recalca que «hay que incorporar la IA» a la vida presente para no quedarnos fuera. Por cierto, durante esta amena charla, Villalonga reconoce también «haber cometido miles de errores en su vida, algunos por ego».

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