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Julia Janeiro en una foto subida a sus redes sociales

Julia Janeiro, en una foto de sus redes socialesInstagram

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Julia Janeiro, la hija de Jesulín de Ubrique, explica por qué ahora sí quiere ser famosa

Posa por primera vez para contar su historia de superación tras años de «bullying» en la portada de Hola

Hasta el día de hoy, nunca había querido ser un personaje público por diversos motivos. Entre ellos, el hecho de que, antes de cumplir los 18 años, se había sentido juzgada y criticada. Lo cierto es que, si hoy se atreve a dar este paso, es porque —como ella bien explica— ya se siente lista para mostrar quién es realmente y para que el mundo la conozca sin tabúes ni vergüenza.

Además, dice que posa en una portada porque quiere compartir su testimonio como víctima de bullying, una situación que sufrió durante nueve años y que la llevó a cambiar de colegio en repetidas ocasiones, viéndose incluso obligada a mudarse fuera del país. «Era una niña y no estaba preparada», admite la joven.

Julia —apodada cariñosamente por su madre como 'Juls' desde pequeña— nos cuenta que es una persona sencilla, de amistades fieles y duraderas y amante de su familia: «Soy una persona bastante sencilla. Muy amiga de mis amigos, quiero mucho a mi familia». Aunque también admite tener un carácter fuerte, una personalidad decidida y «muy echada para adelante», como ella misma explica en la entrevista de la revista ¡Hola!.

De Nueva York a la capital

Juls creció en Cádiz y vivió un tiempo en Nueva York, donde se formó como maquilladora. Nos cuenta que, desde muy temprana edad, el maquillaje fue una de sus pasiones: «Le quitaba el maquillaje a mi madre y a mi abuela. Siempre iba con un pintalabios en la mano y con el rabillo del ojo hasta la sien». Hoy vive en la capital, ciudad con la que siente una conexión especial desde niña, y divide su tiempo entre su carrera como maquilladora profesional con clientes particulares y su trabajo como creadora de contenido en redes sociales.

Cuando le preguntamos por su familia, la joven nos cuenta que llevar los apellidos de sus padres ha sido, a la vez, muy bonito y muy duro: «Muy bonito, pero, a la vez, muy duro. No ha sido fácil… Pero me quedo con lo bueno». Además, habla con orgullo y amor de sus progenitores, con los que mantiene una excelente relación: «He tenido unos padres maravillosos y muchas oportunidades. Soy consciente de que no todo el mundo las tiene y estoy super agradecida. Tengo una familia maravillosa. No puedo decir que apellidarse Janeiro Campanario sea algo negativo; es lo mejor que me ha pasado en la vida». Además, Julia no duda de que ese orgullo es recíproco: «Puedo decir muy segura que están bastante orgullosos de mí. Y pueden estarlo».

Julia Janeiro en una foto subida a sus redes sociales

Julia Janeiro en una foto subida a sus redes socialesInstagram

Nuevos horizontes profesionales

Respecto a sus planes de futuro, nos explica que ya está lista para dar el gran salto a la pantalla. El primer proyecto en el que participará será el nuevo programa de televisión La caja amarilla, un reto que aborda con ilusión y que acogió con los brazos abiertos desde el primer momento. Además, la joven admite que le gustaría poder actuar en una película: «Siempre y cuando sea un drama romántico, una comedia… ¡Cualquier cosa! Mira… ¡una de Torrente no estaría mal!».

Este es, sin duda, un gran paso para Julia, quien vivió su salto al foco mediático de manera traumática al cumplir la mayoría de edad: «Fue muy, muy traumático, porque yo no estaba en un buen momento personal. Me marcó muchísimo».

Un pasado marcado por el acoso

Ese delicado momento personal se debía principalmente a que durante nueve años fue víctima de acoso escolar. «Sufrí bullying desde los siete años hasta los dieciséis. Ya a los catorce se suavizó, pero mis padres me tuvieron que cambiar de centro. Activaron el protocolo de acoso escolar y demás. Lo pasé bastante mal».

Julia Janeiro de pequeña

Julia Janeiro, de pequeñaInstagram

La que en aquel momento era solo una niña que sufría críticas duras sobre ella y su familia; oía también cómo circulaban mentiras que no tenían ni pies ni cabeza. Y aunque ella no guardó silencio y pidió ayuda, cuenta que su colegio le dio la espalda: «Mis padres lo sabían todo e iban a hablar al colegio, pero allí nunca hacían nada. Hasta el personal del centro me llegó a echar la culpa». Entre lágrimas, relata que todo comenzó con algunos comentarios fuera de lugar e hirientes que derivaron, poco a poco, en un rechazo y aislamiento obligado. «Me enteraba de las cosas por gente que me las contaba. Me tuve que alejar de amistades y me hundí. No dejaba de ser una niña», confiesa Julia.

En cuanto a su vida privada, la joven confiesa que actualmente no tiene pareja y que sus gustos son claros: «Me gustan los hombres atentos, cariñosos, que me valoren… Quiero un amor bueno, porque lo he pasado bastante mal...». Y reconoce que busca un amor como el que comparten sus padres: «El amor de mis padres es lo que yo querría para mí en el futuro».

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