Francisco y Cayetano Rivera Ordoñez, en el funeral de Rafael de Paula en Jerez
La relación actual entre Francisco y Cayetano Rivera tras sus sonados desencuentros
Los hermanos se reunieron en el bautizo de Nicolás, hijo de Francisco Rivera y Lourdes Montes, celebrado este viernes en Sevilla
La Real Parroquia de Santa Ana, en pleno corazón de Triana, vivió este viernes una de esas mañanas en las que lo familiar y lo mediático se mezclan. Allí fue bautizado Nicolás, el tercer hijo de Francisco Rivera y Lourdes Montes. Un acto pensado para ser íntimo que terminó convertido en la imagen del día: la reaparición de Cayetano Rivera, que atraviesa uno de los momentos más delicados de su vida.
Retirado de los ruedos, atraviesa unas semana movidas tras su accidente de tráfico el 9 de noviembre, comentarios sobre su distanciamiento con Francisco y rumores sobre una nueva relación con una reportera de Telecinco. Aun así, apareció casi al trote en la parroquia y lanzó a la prensa una frase que relajó el ambiente: «Pensé que llegaba tarde». Con eso dejó claro que sí, quería estar con su familia en un día importante, aunque eso no se tradujo en una foto conjunta con su hermano.
La ceremonia fue tranquila y, a la salida, llegó uno de los momentos más comentados: Tana Rivera, la hija mayor de Francisco con Eugenia Martínez de Irujo, abrazó a su tío como si nada, con cariño y naturalidad. La relación entre ambos es excelente desde hace años, y la escena lo dejó claro. Entre los ausentes, dos nombres previsibles: Kiko Rivera y Julián Contreras, con quienes la relación familiar lleva rota mucho tiempo.
Más allá de titulares y rumores, parece que Francisco y Cayetano viven hoy una etapa bastante serena. Tras el accidente de coche, Francisco se acercó a Sevilla para estar con su hermano, dejándose ver a su salida del domicilio. «Lo importante es que no ha pasado nada grave», dijo entonces. Ese apoyo ha sido constante en los momentos complicados, y forma parte de la base que ambos comparten desde niños.
Eso no quita que hayan tenido sus roces. El más sonado fue en 2019, con la Goyesca de Ronda como escenario. Cayetano mostró su malestar porque la corrida se adelantó una semana; Francisco respondió desde su papel de empresario de la plaza. El clima no era el mejor y ese mismo verano lo dejaron ver: los bautizos de sus hijos Curro y Cayetano se celebraron en fechas distintas y casi sin convivencia familiar. Ambos acudieron a la parte religiosa y se marcharon rápido alegando compromisos profesionales. Pero si algo marca sus vidas es el toreo. Cayetano, con 47 años, se retiró definitivamente de los ruedos en septiembre. Y no es fácil dejar atrás una profesión tan absorbente. Francisco sabe perfectamente lo que eso supone: pasó por lo mismo en 2017. Lourdes Montes, mujer de Fran, lo resumía con sinceridad: «Me da miedo que a Cayetano le cueste acostumbrarse a la monotonía. Siempre vivía con la ilusión de una fecha en el calendario.»
Con todo, hay un punto de partida que explica por qué, pese a las distancias, siempre encuentran el camino de vuelta. Son los únicos hijos del matrimonio formado por Carmina Ordóñez y Paquirri. Francisco nació en Madrid en 1974 y Cayetano en 1977, pero se criaron juntos, compartiendo la misma casa, los mismos veranos, la misma figura mítica del padre torero y la misma madre carismática y también turbulenta.