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Ana Obregón

La Navidad más convulsa de Ana Obregón: del pasado con Epstein al futuro con Anita

La actriz vive su tercer año con Anita en casa mientras una antigua amistad vuelve a los titulares tras reabrirse la polémica en torno a Jeffrey Epstein, el financiero acusado de graves delitos años después

La Navidad de Ana Obregón llega este año cargada de contrastes. Por un lado, la calma íntima de una casa llena de juguetes, luces y risas infantiles. Por otro, el ruido mediático provocado por un pasado que creía cerrado y que ha vuelto a la actualidad en vísperas de Nochebuena. Dos realidades opuestas que conviven en unas fiestas especialmente intensas para la actriz.

La polémica estalló tras la publicación de un artículo en The New York Times que recordaba la relación que mantuvo en los años 80 con Jeffrey Epstein. No era una historia nueva. Ana ya había hablado de esa amistad en 2012, cuando publicó sus memorias Así soy yo, donde explicaba con claridad que entre ambos solo existió una relación de amistad, sin ningún tipo de vínculo sentimental. Años después, cuando han salido a la luz los delitos del magnate, fue una de las primeras en condenar públicamente sus actos.

Aun así, el regreso de ese episodio a los titulares no ha sido agradable. Ella misma reconoce que el aluvión informativo le ha sorprendido, aunque insiste en que vive la situación con tranquilidad. «Lo conocí dos décadas antes de que se convirtiera en un ser repugnante», aclara ahora, subrayando que cuando coincidieron en Nueva York él ya era multimillonario y que nunca existió dependencia ni interés económico por su parte. «Conmigo fue siempre un caballero. Era el hombre perfecto del que nunca me enamoré», añade, reconociendo que le duele ver en qué se convirtió años después.

La actriz explica en Hola que llegó a Epstein a través de amigos comunes en su etapa neoyorquina, cuando estudiaba interpretación en el Lee Strasberg Theatre & Film Institute y mantenía una intensa vida social. Recuerda incluso detalles cotidianos que hoy resultan casi cinematográficos, como llegar a clase en un Rolls-Royce y pedir que la dejaran una manzana antes para que no la vieran sus compañeros.

Pero si algo tiene claro Ana Obregón es que esta fechas especiales no la va a empañar ningún fantasma del pasado. Porque su presente es otro. Completamente distinto. Y tiene nombre propio: Anita.

La alegría de su vida

Esta es ya la tercera vez que la pequeña vive estas fechas en casa, pero, según cuenta, es la primera en la que realmente entiende todo lo que las rodea. «Es ahora cuando se da cuenta de la ilusión. Estoy reviviendo estos días a través de ella», confiesa a Hola, revista en la que ha protagonizado una de sus emotivas portadas de invierno. El árbol lleva semanas colocado, decorado con globos rojos, duendes, Papás Noel y bolas con nieve. La casa está patas arriba, llena de juguetes y risas. «Mi casa ya no es mía, es la casa de Anita», dice sin rastro de queja.

Nada que ver con los años anteriores. Tras la muerte de su hijo Álex Lequio, la Navidad desapareció por completo de su vida. Durante tres años no hubo adornos ni celebraciones. Incluso recuerda cómo una Nochebuena decidió marcharse sola a un hotel de Málaga y cenar un sándwich mixto en silencio. El contraste con el presente es absoluto. «Con Anita llegó la luz y la resurrección de todo en mi vida», afirma.

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