Lalla Salma en una imagen de 2012
La exmujer de Mohamed VI de Marruecos reaparece en un partido de fútbol
Lalla Salma asistió al cruce entre Marruecos y Tanzania de la Copa de África de Naciones
Durante años, Lalla Salma fue una de las figuras más visibles de la monarquía marroquí. Como esposa del Rey Mohamed VI, se convirtió en la primera consorte en aparecer en público con su propio nombre y sin cubrir su rostro, un gesto que muchos interpretaron como un símbolo de modernidad. Sin embargo, tras su divorcio en 2018, su presencia en la vida pública se redujo casi por completo. Desde entonces, cada aparición suya ha sido tratada como un acontecimiento excepcional.
Esa condición se confirmó el pasado 4 de enero en el estadio Moulay Abdallah de Rabat. En el palco presidencial, la princesa, que conserva oficialmente su título, siguió el partido entre Marruecos y Tanzania con una actitud relajada y cercana: sonreía, grababa el encuentro con su teléfono y celebraba el triunfo por 1-0 de la selección nacional, los Leones del Atlas.
A su lado se encontraban sus dos hijos, el príncipe heredero Moulay Hassan, de 22 años, y su hermana Lalla Khadija, a punto de cumplir 19. Ambos vivieron el encuentro con entusiasmo, aplaudiendo cada jugada y celebrando el gol de Brahim Díaz. Para muchos espectadores, la escena tuvo un fuerte valor simbólico: una madre acompañando al futuro monarca en un espacio divertido.
La visita no había sido anunciada previamente. En un estadio con cerca de 69.000 personas, decenas de móviles se alzaron para intentar captar imágenes desde la distancia. Aunque la mayoría de los vídeos eran borrosos, las grabaciones comenzaron a circular con rapidez por redes sociales. En algunas de ellas se ve a la princesa grabando el partido y celebrando las jugadas, con una coleta similar a la de su hija.
Lalla Salma en el palco
En las primeras horas, varios medios marroquíes, incluidos algunos cercanos al entorno real, publicaron artículos destacando la aparición de la princesa y de sus hijos. Entre ellos figuraba el diario digital Le 360, conocido por su proximidad al palacio. Sin embargo, poco después, las referencias empezaron a desaparecer. Los textos fueron modificados, las fotografías retiradas y, en muchos casos, la noticia quedó reducida a una simple crónica deportiva sin mención alguna a la familia real.
El contraste fue aún más evidente en portales internacionales y regionales. En Morocco World News, por ejemplo, la cobertura en redes sociales se centró únicamente en el heredero, con mensajes como: «El Príncipe heredero Moulay Hassan siguió de cerca la semifinal de Marruecos, disfrutó del partido y apoyó con entusiasmo a los Leones del Atlas desde las gradas». De la presencia de su madre no hubo rastro. Mientras tanto, una de las pocas voces que sí mantuvo la imagen de la Princesa en sus redes fue la del periodista Mehdi Benkirane, fundador de una asociación de seguidores del Rey.
En plataformas como X, los usuarios no dejaron pasar el momento y la captaron con sus móviles. «Decían que ella había desaparecido y ahora la vemos en el estadio, animando como cualquier madre», escribió un internauta. Otro ironizó: «Dicen que las princesas no quieren cámaras, pero cuando aparece, todos intentan grabarla, aunque sea con vídeos lejanos y borrosos».
La escasa cobertura sobre la madre del príncipe heredero responde a la sensibilidad que rodea la vida privada de la familia real en Marruecos. Para muchos medios, el tema se considera un asunto de Estado, lo que favorece la autocensura y limita cualquier referencia pública a la exesposa del Rey, a diferencia de la prensa internacional, que suele abordar el asunto con mayor libertad.