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Ayuso en la Tasca Ultramarinos

Ayuso en la Tasca UltramarinosRedes sociales

La tasca que visitó Ayuso en Zaragoza para tomar el vermut del domingo

Así fue la visita de Isabel Díaz Ayuso a una vermutería zaragozana que hoy presume de foto fijada en su perfil

El pasado fin de semana, Isabel Díaz Ayuso cambió por unas horas la agenda política por un plan mucho más castizo: el aperitivo. Aprovechando su visita a Zaragoza, la presidenta de la Comunidad de Madrid se dejó ver en la Tasca La Ultramarina, una vermutería del barrio de Delicias que, hasta ahora conocida sobre todo entre los vecinos, ha despertado también la curiosidad de las redes sociales.

La escena no la protagonizó un fotógrafo oficial ni un acto institucional, sino el propio perfil de Instagram del local. Fueron ellos quienes compartieron la imagen de Ayuso para agradecerle la visita, un gesto que incluso fijaron en su perfil como muestra de orgullo por haber recibido a la dirigente madrileña. Días antes habían hecho lo mismo con Samantha Vallejo-Nágera, reforzando esa idea de tasca de barrio que celebra cada rostro conocido que cruza su puerta.

En la fotografía, líder regional del PP aparece con un look sencillo y relajado: vaqueros de corte amplio, un jersey negro de tejido brillante y un semirrecogido que deja sueltos dos mechones a ambos lados del rostro. Una imagen que encaja con el ambiente informal del local, donde la filosofía es clara y directa. Su lema lo resume bien: «Nos hace feliz hacerte feliz».

Ubicada en la calle Roger de Flor, en uno de los barrios más poblados de la capital aragonesa, La Ultramarina se mueve precisamente en ese espíritu. Su carta, amplia y en constante renovación, mezcla platos de picoteo y raciones clásicas con propuestas algo más elaboradas, siempre con precios pensados para compartir y repetir.

Entre las opciones más populares figuran los chipirones a la plancha con pimientos de Padrón (22,90 euros), los dados de solomillo de ternera con patatas fritas naturales (26,90 euros) o la gamba roja, servida en ración de seis unidades (18,90 euros). Para quienes prefieren la cocina más tradicional, también aparecen los callos de ternera o las manitas de cordero guisadas, en torno a los 14,90 euros.

El apartado más informal lo completan las hamburguesas (desde la de ternera de 150 gramos, a partir de 8 euros, hasta la de buey y secreto ibérico de 250 gramos por 12 euros) y clásicos como las patatas fritas caseras o los aros de cebolla con salsa barbacoa, ambos por 5,90 euros. Y para cerrar, propuestas dulces como las fresas con chocolate fundido o la naranja caramelizada con Cointreau (7,90 euros) ponen el broche final al vermut convertido casi en comida. Detrás del local está Adrián García, miembro de una familia de hosteleros con más de 40 años de experiencia en el sector, especialmente en el mundo de la bocatería y las hamburguesas.

Así las cosas, que la presidenta madrileña eligiera este lugar no resulta del todo sorprendente para quienes siguen su faceta más gastronómica. En más de una ocasión ha declarado su afición por el aperitivo y los bares de barrio. «Soy de amigos, de familia y del alegre aperitivo en los bares. Como en España, en ningún sitio», llegó a decir.

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