El Príncipe Haakon y su mujer Mette Marit
La crisis de la monarquía noruega: comunicado de Mette-Marit sobre Epstein y visita de Haakon a prisión
La Princesa heredera Mette-Marit ha dado explicaciones en un extenso comunicado sobre su relación pasada con Jeffrey Epstein, mientras que, en paralelo, ha visitado a su hijo Marius Borg en prisión con su marido
La monarquía noruega atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, marcada por una doble crisis que ha situado a la familia real en el centro del debate público. Por un lado, el nuevo comunicado de la princesa heredera Mette-Marit sobre su relación pasada con Jeffrey Epstein; por otro, el proceso judicial contra su hijo mayor, Marius Borg, acusado de varios delitos graves. La coincidencia de ambos asuntos en el tiempo ha generado una presión sin precedentes sobre la Casa Real de Noruega.
La polémica en torno a la princesa heredera se reavivó tras la publicación de correos electrónicos que confirmaban una amistad cercana con Epstein. Uno de esos mensajes, enviado en 2012, incluía expresiones de tono afectuoso como «Eres un encanto», lo que provocó una fuerte reacción pública y mediática. Ante esta situación, la Casa Real decidió emitir un nuevo comunicado para dar más explicaciones y fijar una posición clara.
El viernes 6 de febrero de 2026, la institución reconoció oficialmente el impacto social de las informaciones conocidas en los últimos días. «Entendemos las fuertes reacciones que tiene la gente ante lo que ha surgido recientemente», señala el texto, que subraya a continuación que la princesa heredera «rechaza rotundamente los abusos y actos criminales de Epstein» y lamenta «profundamente no haber comprendido a tiempo qué clase de persona era».
La Casa Real noruega aclara que atraviesa una situación personal muy difícil y que necesita tiempo para recomponerse antes de hablar con mayor profundidad. Aun así, se incluye una declaración directa de la heredera consorte al trono en la que expresa su arrepentimiento. «Deseo ofrecer mi más profundo pesar por mi amistad con Jeffrey Epstein», afirma, y añade que considera fundamental pedir perdón a todas las personas que se han sentido decepcionadas.
En esa misma declaración, la princesa reconoce que parte del contenido de los mensajes intercambiados con Epstein no refleja los valores que desea representar, ni como persona ni como miembro de la Casa Real. También asume el daño institucional causado y pide disculpas explícitas «por la situación en la que he puesto a la Familia Real, especialmente al Rey y a la Reina».
En el comunicado se explica que Mette-Marit conoció a Jeffrey Epstein entre 2011 y 2013 a través de conocidos comunes. Los encuentros se produjeron en contextos sociales, principalmente en Estados Unidos, y siempre con otras personas presentes. Una de esas reuniones tuvo lugar en la residencia de Epstein en Palm Beach, donde la princesa se alojó durante cuatro días junto a un amigo. El texto subraya que nunca visitó la isla privada del financiero y que no recibió dinero de él, ni a título personal ni para proyectos o fundaciones.
Jeffrey Epstein fue condenado en Estados Unidos por delitos sexuales contra menores y, años después, nuevas investigaciones destaparon una amplia red de explotación sexual con numerosas víctimas. Según se señala, durante el tiempo en que mantuvo contacto con él, la princesa desconocía la gravedad y el alcance real de esos crímenes. «Nunca habría tenido nada que ver con Epstein si hubiera sabido la gravedad de sus actos criminales».
De forma paralela, la familia real afronta el proceso judicial contra Marius Borg, hijo mayor de la princesa heredera. El joven permanece en prisión preventiva mientras avanza el juicio, que comenzó el martes 3 de febrero y está previsto que se prolongue durante unas siete semanas. En su primera comparecencia ante el tribunal, se declaró culpable de 24 de los 38 cargos presentados por la Fiscalía, entre ellos delitos relacionados con drogas, infracciones de tráfico y la toma de fotografías de contenido sexual sin consentimiento. Sin embargo, negó los cargos más graves, incluidas cuatro acusaciones de violación, abusos en el ámbito de relaciones cercanas y acoso a agentes de policía.
En este contexto, Mette-Marit y el príncipe heredero Haakon visitaron por primera vez a Marius Borg en la cárcel de Oslo la tarde del jueves 4 de febrero. La pareja llegó al centro penitenciario alrededor de las 19:25 horas, escoltada por vehículos policiales, y permaneció en el interior cerca de una hora. Se trató de la primera visita. Antes del inicio del proceso judicial, Haakon ya había dejado clara su postura: Marius es «una parte importante de nuestra familia», pero «no está por encima de la ley», y debe responder ante la justicia con las mismas responsabilidades y derechos que cualquier ciudadano.