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Carlota Casiraghi, en Mónaco, el pasado diciembre inaugurando una libreríaGTRES

Carlota de Mónaco y su visión de la maternidad: «Tener hijos implica una carga emocional y física enorme»

Filósofa y escritora por vocación, la hija mayor de Carolina de Mónaco acaba de publicar su primer libro. «Las mujeres siguen siendo oprimidas de múltiples maneras», opina en una entrevista en ELLE

Carlota Casiraghi nació en el principado de Mónaco hace 40 años convertida en centro de atención mediático. La hija de Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi y madre de dos hijos –Raphael, fruto de su relación con el actor Gad Elmaleh, y Baltasar, de su matrimonio con el productor Dimitri Rassam (de quien se divorció en 2024)–, siempre ha protegido su intimidad todo lo posible. Es tan inteligente como bella, según dicen quienes la conocen bien. Y no le gusta figurar más de lo necesario. Ahora vive una nueva relación amorosa y estrena libro.

Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam, en el Festival de CannesGTRES

Con el novelista francés Nicolás Mathieu vive un romance discreto volcada en lo que más le gusta: el pensamiento y la literatura. «Quería explorar esa tensión entre lo que nos rompe y lo que, al mismo tiempo, se convierte en punto de entrada para la creación», asegura en una profunda entrevista a ELLE España donde revela detalles de su fuerte y singular personalidad y sus inquietudes y habla también de su último trabajo como autora.

«Hay muchas razones para estar preocupados: el cambio climático, los conflictos armados... Aunque me inquieta, sobre todo si pienso en las próximas generaciones, la creciente dificultad para la empatía. Estamos expuestos a una avalancha constante de imágenes que pasan a gran velocidad por nuestra mente, y han transformado nuestra percepción de la realidad hasta provocar una especie de desrealización del sufrimiento y de la muerte», opina sobre el momento actual que atraviesa la humanidad, en la citada entrevista.

La tecnología

Carlota Casiraghi reconoce que siente preocupación por el presente, especialmente cuando piensa en las nuevas generaciones y la tecnología. «No sé cómo resistir a este periodo en el que el poder tecnológico es inmenso, reforzado además por la inteligencia artificial y los algoritmos, y concentrado en muy pocas manos, pero intuyo que pasa por algo muy sencillo: devolverle valor al encuentro físico entre las personas. No aceptar que la relación humana se reemplace por la tecnología. Recordar que no todo puede suceder a través de una pantalla» explica en ELLE.

Es una lectora precoz y voraz, está licenciada en Filosofía por la Universidad de la Sorbona y este mes acaba de lanzar su primer libro en solitario: La fêlure (La grieta).

La maternidad

En la citada entrevista aborda un tema tan delicado como importante para ella: la maternidad. «La maternidad supone un cambio radical que, todavía hoy, nos afecta de manera desigual. Tener hijos implica una carga emocional y física enorme, y muchas mujeres se sienten divididas, vigiladas, incluso culpables si trabajan mucho o si reclaman un espacio propio». Desde su particular visión, «las mujeres siguen siendo oprimidas de múltiples maneras. En muchos países la situación apenas ha evolucionado, son víctimas de violencia, y necesitan espacios seguros para poder expresar lo que viven. Pero hoy también es urgente escuchar a los hombres en estas cuestiones. Sólo así pueden producirse transformaciones reales». La hija de Carolina de Mónaco tiene un discurso propio que reivindica la complejidad de la fragilidad humana.