Antonio Banderas y Melanie Griffith, con su hija Stella
Stella Banderas reconoce que no habla español correctamente
La hija de Antonio Banderas y Melanie Griffith reflexiona sobre sus vínculos con España
Stella Banderas no habla de España como un simple lugar en el mapa, sino como un refugio emocional al que siempre vuelve. Cada vez que puede, regresa a Málaga para perderse entre incienso, tambores y procesiones en Semana Santa, una tradición que en su familia se vive casi como una herencia sagrada. Su padre, Antonio Banderas, participa desde hace años como mayordomo del trono de la Virgen de Lágrimas y Favores, una devoción que aprendió de sus propios padres y que ella ha mamado desde niña, entre balcones llenos de flores y calles abarrotadas.
Ese vínculo tan fuerte con el sur de España contrasta con la vida que ha llevado al otro lado del Atlántico. Nació en Marbella en 1996, pero creció principalmente en California, entre colegios estadounidenses, amigos en inglés y veranos que siempre acababan llevándola de vuelta a su familia paterna. Esa doble identidad marcó su forma de verse a sí misma, algo que explicó con naturalidad en una reciente entrevista con Harper’s Bazaar: «Que no hable castellano perfecto no me hace menos española ni menos conectada a mi país». Para ella, la identidad no se mide en acentos, sino en emociones, recuerdos y lazos familiares.
Su propio nombre es otra pista de ese arraigo. Stella del Carmen es un homenaje a la Virgen del Carmen, muy presente en la tradición malagueña y en la historia de su familia paterna. Ella lo explica de forma sencilla: llevar ese nombre la conecta con su abuela, con su padre y con la parte más española de su vida, incluso cuando está a miles de kilómetros de distancia.
Antonio Banderas y Stella del Carmen
Es, como suele decirse, la niña de los ojos de Antonio Banderas, y mantiene una relación muy especial con su madre, Melanie Griffith. El divorcio de sus padres, cuando ella tenía 17 años, fue un momento difícil, pero asegura que lejos de separarlos, reforzó el vínculo entre los tres. «Se quieren mucho y nunca han querido que su relación nos afectara de forma negativa. Me siento muy orgullosa de tener una familia tan unida, en la que todos nos queremos y nos respetamos», ha contado. De cada uno ha heredado algo que hoy define su carácter: de Antonio, «el sentido creativo y el entusiasmo por la vida»; de Melanie, «la forma de tratar a los demás desde el amor y la sensibilidad. Tiene un corazón enorme».
Quizá por haber crecido entre focos, alfombras rojas y portadas, decidió buscar su propio espacio lejos del brillo más evidente. Estudió en Los Ángeles, se mudó a Nueva York para formarse en Literatura y Arte y, más tarde, regresó a California para especializarse en Cine y Narrativa en la Universidad del Sur de California. Su sitio no está delante de la cámara, sino detrás. «Desde niña hacía vídeos con mis amigos y pasaba horas editando. Siempre vuelvo a la dirección», ha confesado.
Stella del Carmen Banderas and Álex Gruszynski
En lo sentimental, su historia también ha tenido idas y vueltas. Mantiene una relación con Alex Gruszynski desde la adolescencia, con una etapa de separación y un reencuentro en 2023 que terminó en compromiso. La boda se celebró el sábado 18 de octubre en la Abadía Retuerta, en Valladolid, una antigua abadía reconvertida en hotel de lujo, rodeada de viñedos, discreción y un fuerte despliegue de seguridad. Un «sí, quiero» íntimo, elegante y, por deseo expreso de la pareja, en suelo español.
La figura de su abuela, la legendaria actriz Tippi Hedren, es otro pilar en su vida. Stella ha contado que escucharla hablar de sus rodajes con Alfred Hitchcock era como asistir a una clase de cine en casa, y que de esas conversaciones nació su amor por contar historias. Ese interés creativo también se refleja en su faceta empresarial. En 2021 lanzó su propia marca de fragancias, Lightbound, inspirada en los olores de su infancia: la cocina española, la cera de las procesiones, el sol del sur y la mezcla de paisajes de una vida entre dos continentes.