Carlos Alcaraz feliz junto a su hermano Álvaro con el trofeo, tras ganar el Open de Australia
La pandilla de amigos de Carlos Alcaraz con la que celebra su triunfo
Tras su triunfo en el Open de Australia, el tenista ha vuelto a hacer lo que mejor sabe para celebrar: regresar a El Palmar y rodearse de los suyos
«Sé cuál es mi base, de dónde vengo y quién es mi gente. Eso nadie me lo va a cambiar». Con esa frase tan suya, sencilla y directa, Carlos Alcaraz resume la forma en la que ha aprendido a convivir con el éxito. Tras volver a tocar el cielo deportivo con su triunfo en el Open de Australia, el tenista ha hecho lo que acostumbra después de una gran victoria: volver a casa.
Alcaraz y su pandilla
Su destino ha sido El Palmar, la pedanía murciana donde creció y donde sigue encontrando su refugio. Situada al suroeste de la ciudad de Murcia, a apenas cinco kilómetros del centro, es una zona residencial tranquila, muy ligada a su historia personal. Allí, en el piso de siempre, donde vive con su familia, celebra los éxitos lejos del ruido y del foco mediático, rodeado de los amigos de toda la vida, los mismos con los que jugó al fútbol en el colegio y aprendió que ganar también significa saber parar, respirar y disfrutar.
Lejos de afectar a su rendimiento, la nueva etapa profesional iniciada tras su separación de Juan Carlos Ferrero parece haber reforzado ese equilibrio que tanto cuida. Desde que anunció que Samuel López sería su nuevo entrenador principal, el murciano ha demostrado que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Aun así, insiste en que, por encima de títulos y trofeos, sigue viéndose como «un chico normal de 22 años» al que le gusta regresar a casa y reencontrarse con los suyos.
La pandilla de amigos de Carlos Alcaraz
Porque si algo permanece intacto en la vida del número uno es su círculo más cercano. Sus amigos de la infancia siguen siendo su red de seguridad y su mejor antídoto contra la presión de estar en lo más alto del tenis mundial. Con ellos se permite desconectar, reírse de sí mismo y recordar quién era antes de que todo cambiara. «Si alguna vez me tengo que bajar a la tierra, ellos se encargan», ha confesado con naturalidad.
Entre esos nombres imprescindibles está Fulgencio Cervera, amigo inseparable desde la infancia y uno de los rostros más habituales en las gradas cuando disputa finales importantes. A su lado suele aparecer Pedro Cobacho, otro paisano de El Palmar que fue clave en sus primeros pasos en el tenis y que hoy forma parte de su entorno profesional en la Carlos Alcaraz Academy. También están Antonio López y José Ramón González, amigos de siempre, con los que comparte recuerdos de colegio, deporte y veranos interminables en Murcia. A este grupo se suma Alfonso Buendía, con quien mantiene una gran relación y con el que suele quedar para jugar al golf, otra de sus grandes vías de desconexión cuando pasa unos días en Alicante.
Los amigos de Alcaraz
El entorno más cercano se completa con figuras clave de su día a día profesional. Entre ellas está Alberto Lledó Quiles, su preparador físico, con quien mantiene una relación muy cercana y de absoluta confianza. También Albert Molina, mánager del murciano y una de las personas que mejor conoce el equilibrio que necesita el tenista entre competición y descanso.
Además, fuera del circuito, Alcaraz ha ido tejiendo amistades inesperadas. Es el caso de Odell Beckham Jr., estrella del fútbol americano estadounidense, con quien mantiene un excelente buen rollo y al que se le ha visto compartir momentos de complicidad en redes sociales.
A este círculo se suma también David Megías, fundador de la firma de moda Warburton, que el propio tenista ha lucido en más de una ocasión. Con todos ellos ha compartido escapadas como la de Ibiza hace unos meses, aunque incluso en esos momentos reconoce que el cuerpo no siempre acompaña.
Si hay una figura que ha ganado aún más peso en esta nueva etapa es la de su hermano Álvaro Alcaraz, recientemente incorporado a su equipo técnico. El propio campeón ha explicado que, en los torneos más importantes del año, será Samuel López quien esté al frente, mientras que en otros eventos será su hermano quien lo acompañe como entrenador. «Es una persona muy importante en mi vida personal y profesional», ha reconocido. «Me aporta mucho, me tranquiliza y me ayuda a rendir mejor. Me alegra verlo más involucrado».